Es preciso prepararse

Felipe Vidal M.

Antiparras: listo.

Guantes: listo.

Bata blanca con mi nombre bordado: listo.

Separo un poco las piernas y pongo mis manos en los bolsillos de mi bata, es una pose confiada. Miro el espejo. Un rostro pálido y ojeroso me devuelve la mirada, no obstante, la bata lo hace ver cool. Voy a mi laboratorio (sótano). Está lleno de papeles, cables, tubos de ensayo y matraces que contienen soluciones de color radioactivo, calentándose sobre quemadores Bunsen. Bobinas Tesla iluminan la habitación. Es casi como una película.

La ciencia no es sólo descubrimiento, es también una expresión de belleza.

La vacuna

Ana María

La doctora Alma abrió los ojos, pero no levantó la cabeza. Había vuelto a dormir en su despacho, más precisamente sobre su mesa. Sentía un fuerte dolor en el cuello a causa de la mala postura, así que esperó un poco antes de incorporarse. Hacía tres días y dos noches que no regresaba a su modesto apartamento, pero le había valido la pena. Su última cobaya no había muerto aún. Esto significaba que el suero funcionaba. Solo tendría que descubrir el porqué. ¿Cuáles eran las propiedades orgánicas que diferenciaba aquella rata de las demás? Todas infectadas con el virus VIH.

No todo estaba perdido

Jack Sparrow

No todo estaba perdido, encontramos la brújula que nos llevaría hasta el final del camino.  Sin ella hubiéramos perdido el norte, una vez más, la ciencia nos vuelve a salvar.

En la oscura y húmeda profundidad

Fernando.

En la oscura y húmeda profundidad de la caverna, surgió, como de la nada,  una diminuta e insignificante chispa. Y antes de poder mirarla fijamente, para disipar las dudas de una ilusión, se convirtió en una desafiante y hermosa llama. Y a su alrededor empezaron a vislumbrarse barbados y feroces rostros que allí convocados, susurraban al compás del fuego, oscuros y mágicos lenguajes de iniciados que debatían airados, la conjetura de Kepler, mientras pacientes, esperaban que el técnico apareciese para arreglar la vieja instalación eléctrica del laboratorio.

Admirable incurable

Cinisca

Todos admiraban al Doctor Rencher  y su ahínco en la búsqueda del Nobel. No se regalaba pausas de café, domingos de pantuflas, ni relajados congresos de neurociencia. Por su edad, trabajaba a contrarreloj. A sus colegas no les alcanzó que olvidara cómo encender el espectrofotómetro o no recordase la palabra péptido, utilizada en miles de sus conversaciones  y ponencias, para darse cuenta pronto de  que al Doctor no lo movía la ambición sino la supervivencia. El Alzheimer no le dejó descubrir la cura del Alzheimer. «Y estaba tan cerca», pensaron en el Instituto quienes lo admiraban sin mirarlo.

LA MÁQUINA DEL TIEMPO (2014)

Barón de la Costaniella

Me llaman científico loco. No lo entiendo: tan sólo he inventado la máquina del tiempo. Me importa un carajo, que digan lo que quieran. Yo seguiré a lo mío. Tengo que pensar qué nombre ponerle…Creo que la llamaré libro.  Sí, eso es: libro.

El prestigioso orador

Barón de la Costaniella

El prestigioso  orador acabó su conferencia en el paraninfo universitario  de tres horas acerca de los orígenes del ser humano con una confesión que dejó atónito al auditorio:

-Señoras y señores, esto es lo que hay. Somos agua, de eso no cabe duda. Y eso es ciencia. Ahora sólo queda saber de dónde  ha venido, porque aquí, cuando todo comenzó, parece que no estaba.

Me fui a casa desconcertado, pensando en sus palabras. Tal vez esa fuera la causa -pensé- de que en todos los sitios me sienta como un recién llegado, como un turista despistado.

Vórtice

Aurora Irene

El helicóptero se movía con los pensamientos de Jon.  El pequeño artefacto se había convertido en un auténtico servidor de los caprichos del chaval. Tan solo intercalar la acción de las hélices de avance y retroceso tenía muchas aplicaciones: podía picar hielo y así ser el alma de la fiesta; trasladar objetos pequeños e incluso incorporándole una cámara al artilugio podía “informarse” de ciertos asuntos remotos. Aunque, ciertamente, emplear en exceso esta fuente aparentemente ilimitada sin ningún tipo de regulación tuvo sus consecuencias. Un día pensó demasiado y las aspas crearon un vórtice que se tragó el mundo… Su mundo.

OZONO

Alejandro

Sobre la omnipresente cúpula de cristal y los filtros protectores, la Luna en cuarto creciente luce verde y turbia acompañada de las auroras multicolores de la ionosfera artificial, que se contonean con sus suaves movimientos fantasmales como los hipnóticos rayos de una lámpara de plasma. Y es una visión hermosa pese a todo, aunque desee y trabaje con todas mis fuerzas para que seamos la última generación que la contemple; para que las algas transgénicas con las que hemos contaminado los océanos acaben dando resultado, y de nuevo sólo una atmósfera viable se interponga entre nosotros y el infinito.  

La Dama Ciencia

Rubens

Bella dama ciencia, no creo que tengo el honor de contemplar su rostro personificado. Mi alegría quizás sólo compara a la de Dante cuando llegó al cielo. Tengo unos pocos momentos de contemplación por eso haré un cumplido: Gracias por sacarnos de la oscuridad llamada ignorancia. Gracias por nuestra nueva comprensión del mundo. Conocemos desde la más ínfima forma de vida hastá las estrellas más grandes del universo. Podemos cuidar mejor de nuestra salud, lo que permite una mayor calidad de vida. Todo ello gracias a la amplia visión del mundo que nos diste. ¡Gracias!

 

La primera incisión

Ester

La primera incisión es complicada, comentó el profesor mientras mostraba las entrañas del sapo decrépito ante mis ojos. Aquel animal, destinado a morir panza arriba, despertó esta enfermiza virtud aunque más tarde fueron las noches de estudio, las horas perdidas buscando ranuras en teorías impermeables, los laboratorios…Mi talento por simplificar lo enrevesado creció como la espuma en tubos de ensayo y así continuó hasta copar las canas mi cabeza. Recordando al anfibio que lo inició todo escucho mi nombre en el auditorio que aplaude a mi paso torpe y anciano, sabiendo que el premio real se encuentra entre Buchner, Erlenmeyer y probetas.

Una tabla de salvación

Noemi

Una tabla de salvación en un mar a la deriva. Una sonrisa triunfal en lo que según todas las quinielas sería un duelo. Los ojos de un niño brillando al ver por primera vez a su madre. Una madre realizada después de los cuarenta.

No nos damos cuenta, pero debemos seguir alimentando a la ciencia. Es la causa, sino de nuestras mayores alegrías, al menos sí, de nuestras “no penas”.

configDate =
cookieDate =

Configuración de cookies

Las cookies son importantes para ti, influyen en tu experiencia de navegación. Nos ayudan a proteger tu privacidad o darte acceso seguro con tu usuario a https://www.fundacionaquae.org. Usamos cookies analíticas, de personalización y publicitarias (propias y de terceros) para hacer perfiles basados en hábitos de navegación y mostrarte contenido útil. Recogeremos tu elección anónimamente. Siempre podrás cambiar tu configuración, desde la página de Política de cookies.

(Tardarás aproximadamente 4 minutos)

Este es el configurador avanzado de cookies propias y de terceros. Aquí puedes modificar parámetros que afectarán directamente a tu experiencia de navegación en esta web.

Cookies técnicas (necesarias)

Estas cookies son importantes para darte acceso seguro a zonas con información personal o para reconocerte cuando inicias sesión.

Permiten medir, de forma anónima, el número de visitas o la actividad. Gracias a ellas podemos mejorar constantemente tu experiencia de navegación.

Dispones de una mejora continua en la experiencia de navegación.

Permiten que la publicidad que te mostramos sea personalizada y relevante para ti. Gracias a estas cookies no verás anuncios que no te interesen.

Dispones de una publicidad adaptada a ti y a tus preferencias.

También puedes continuar rechazando todas las cookies opcionales: