Ascenso

Dany Storm

Sigo imparable por el espacio inexplorado, quemando el vacío con un poder que ni yo comprendo. Desde aquí se ve la Tierra tan hermosa, tan delicada. Una joya azul y blanca. Es cierto, las cosas se ven mejor de lejos.

 

No sé cómo llegué aquí. Sólo sé que entré a la cámara de saturación de rayos gamma. El porcentaje y la frecuencia estaban calibrados para el efecto deseado. Pero el efecto deseado no era este. Ahora me pregunto por qué. 

 

Porque ahora soy de fuego y neblina. Soy todo luz y furia. Soy libertad. Oh, ahí está el sol. 

Esperanza

Dany Storm

El doctor Jansen estaba exhausto. Bajo el rugido de las torretas antiaéreas, sobreponiéndose al fragor de los cañones sobre el Complejo, fue directo al laboratorio de Tomihiro. No se acostumbraba a llamarle doctor Miyamoto.

 

Se quedó mudo. “Tommy” era el remedo de un hombre, tras pasar 130 horas sin parar de investigar, sostenido por estimulantes. El reactivo que buscaba con tanto afán era la base del suero que acabaría con aquella cruenta guerra.

Miyamoto sonrió a su amigo, cayendo muerto tras decir: “lo encontré”.

 

 Jansen lo tomó en sus brazos. Sostenía en la mano contraída una probeta totalmente vacía.