Densidad de palabras

Macarena Abilleira Álvarez

La miraba y le dolía el alma. Había nacido así y hasta ahora nadie supo decirle el por qué. Buscó médicos,terapias alternativas,rezó a su Dios y a los ajenos. Pero nada,ella continuaba sumida en el silencio más impenetrable. Ese que aisla y protege, que lastima al amor y evita abrazos,ese que se puebla de dudas y culpas.

Cada noche, armaba y desarmaba prototipos, convencido de que en algún momento podría contar las palabras pensadas.

¡No podía ser su imaginación! Ahí estaban, dibujadas. Sobre el papel se repetía “papá” mientras su niña sonreía.

Aquella noche no pude

Patricia

Aquella noche no pude conciliar el sueño, la fórmula que Domiro me susurró segundos antes de que se lo llevaran invadía mi mente y se repetía una y otra vez en mi interior. Las horas se hacían eternas esperando la vuelta de mi compañero, pero cuando el portón se abrió, instantáneamente pude darme cuenta que Domiro no era el mismo. Le miré aquellos ojos verdes que ahora se encontraban grisáceos y moribundos, días atrás habían iluminado hasta el más hondo de los pozos; no cabía la menor duda, lavativa de cerebro, el Dr. Montoro lo había vuelto a hacer.

Pasada la extinción

Giovanni Alcázar

Pasada la extinción de la raza humana, y gobernada la tierra y el universo por androides y seres no humanoides, extrajeron de una bola de ámbar el ADN de una mosca que se detuvo en el siglo XXI en el excremento de un humano . De allí renació el humano y comenzó a deshacer todo hasta convertirse en homo sapiens.

Elogio a la Ciencia

Rubens

Bella dama ciencia, no creo que tengo el honor de contemplar su rostro personificado. Mi alegría quizás sólo compara a la de Dante cuando llegó al cielo. Tengo unos pocos momentos de contemplación, por eso haré un cumplido: Gracias por sacarnos de la oscuridad llamada ignorancia. Gracias por nuestra nueva comprensión del mundo en todos los sentidos. Conocemos diesde la más ínfima forma de vida hastá las estrellas más grandes del universo. Podemos cuidar mejor de nuestra salud, lo que permite una mayor calidad de vida. Todo ello gracias a la amplia visión del mundo que nos diste. ¡Gracias!

 

 

 

ELEMENTOS QUÍMICOS

Patricia Ramos

 

Cuando mi corazón cubierto de carbono

fue rescatado por tu mirada azul cobalto,

sentí que se deshacía el hierro de la mía;

una bala de plata atravesaba mi alma.

Litio a mis venas, me oxigenaron tus besos,

ahora sólo luces de neón…

Pregunta

Maria Victoria

El niño cerró el libro, se rascó la cabeza y preguntó a su madre:

–  ¿Qué es la poliomielitis? La mujer, observó la ansiedad en los ojos de su hijo y le explicó que se trataba de una enfermedad ya erradicada gracias al descubrimiento de una vacuna producto de las investigaciones de los  doctores Jonas Salk en la década del 50´y Albert Sabin en los 60´

El niño sonrió y comentó con alegría:

– Qué alivio, madre, seguro que en el próximo capítulo del relato que leo, Isabel, la niña enferma de polio, se salvará.

SOLO

Vetusta

Las ondas tardaron en llegar a la Tierra ocho minutos y cuarenta segundos. Scott tomó nota del mensaje del astronauta Stafford: “el universo es infinito pero me encuentro solo”. Cuando llegó a su apartamento, Scott colocó sobre la mesa el móvil, la tableta, el portátil y el reloj digital, se relajó en el sillón y no conectó la música ni la televisión. Una sola frase envolvió su espacio – tiempo: la Tierra es finita pero me encuentro solo.  

¡Átomo! ¡Átomo! ¡Átomo!

Irene

¡Átomo! ¡Átomo! ¡Átomo! *Se escuchaba al final del túnel*

Bienvenido, eres un átomo de calcio. -Habló el átomo más antiguo.

Era mi ceremonia de iniciación en los átomos de calcio, una selecta organización del cuerpo humano. Nosotros somos imprescindibles aquí, manejamos el “cotarro” desde los huesos. Hoy es mi primer día, espero hacerlo muy bien. De momento ya me he sentido atraído por una átomo de la organización. Puedo soñar con nuestros pequeños átomos, ¿ya?

Efecto fotoeléctrico

Jerónimo Hernández de Castro

Mileva subió al tren. Albert la observaba desde el andén de la estación. Como siempre, ella sabía que la mente de su esposo estaba en otra parte: meditando sobre el movimiento relativo del vagón respecto a los espectadores inmóviles o la frecuencia de un Doppler inminente en cuando arrancase la locomotora. En realidad, Albert calculaba si la luz de sus sentimientos podría impulsar a su amada hacia una órbita más próxima a la suya.

El origen

Ozymandias

Allá, al fondo del colisionador, por debajo del caos primitivo de protones que chocan, todos los científicos presentes en la sala pudimos escuchar con claridad el sonido inconfundible de una voz.

¿Ciencia con ética o sin ética?

Marcos A. Pareja

Me cuentan que en los pasillos de una célebre y prestigiosa universidad europea se escuchó una fuerte y acalorada discusión, tan fuerte era que por casi sucumben sus soberbias y elegantes columnas.  Un buen día  dos vetustos y nobles padres de la ciencia discutiendo sobre las limitaciones de la investigación científica llegaron a un punto álgido de discusión. Para el primero existían límites morales “ciencia con ética” era su dicho. Para el segundo no había limites “ciencia sin límites”. En eso un niño que estaba cerca dijo: Para mí ciencia es la que nos ayuda a vivir mejor. ¿Cuál será?

SIGLO XXXI

Ricardo

Aquel lejano siglo XXIII sería recordado como el del mini-generador energético implantado en el estómago para que el ser humano no tuviese que comer nunca jamás. También como el de los grandes éxitos de la neurocirugía, que consiguió erradicar la necesidad de dormir con una sencilla operación quirúrgica, y que también inventó los chips de campos de información cerebrales. Con una pieza de escasos micrómetros implantada, ya éramos capaces, por ejemplo, de pilotar un avión. Más tarde vendría el embarazo extra-uterino y al fin, a finales del XXIV, la vacuna de la ansiada vida eterna para el hombre.

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