Gravedad

Jacobo

El joven James trabajaba en un laboratorio. Día y noche. No hacía otra cosa. Experimentaba, como todo en la vida, era una lección de aprendizaje. Probaba a juntar sustancias químicas. Anotaba sus descubrimientos. Creía que estaba cambiando el mundo, pero no era cierto, solo se estaba cambiando a sí mismo. Metamorfosis. Los agujeros de las ojeras colgaban de sus ojos. Parecía un anciano en el espejo. Los años habían transcurrido sin él darse cuenta. Su pelo era de un color blanco níveo. Las arrugas marcaban las dobleces de su rostro. Había encontrado la gravedad de la vida. La Muerte.

Se hizo el canal

Idania

Se hizo el canal…. Se abrió el dique…. Ahora somos felices. Hasta ayer mi madre, mi padre, mi gente no sabía cómo seguir adelante. Hoy, aunque no tenemos otra riqueza nos ha llegado la esperanza. El agua nos ha devuelto la vida, de ella y por ella nos ha surgido un nuevo rumbo: sabemos lo que es un buen aseo, lo que significa tener una cosecha, lo que representa un  alimento merecido, ya olvidamos la sed. Pero como ya conocemos el agua y sabemos que puede agotarse, también hemos aprendido que hay que cuidarla, que hay que aprovecharla y ahorrarla.

Nací en la era del desarrollo tecnológico

Idania

Nací en la era del desarrollo tecnológico. Desde niño aprendí a usar esos “aparatos”, – claro, los llamo así hoy porque soy un adulto- mis padres gustosos me los compraban para que estuviera a la moda, o quizás para que estuviera tranquilo. Hoy soy un adulto, creo que lo mencioné, entonces entiendo que me faltaron tantas cosas importantes: poco sé de besos, casi nada de abrazos, mucho aprendí del silencio en mis juegos, estoy ávido de un susurro tierno; además soy casi incapaz de escribir sobre las palabras cariño, afecto, amor… ese soy yo, quien nació en plena era tecnológica.

Vocación

LAVAPLATOS

Presión y tiempo. Así dicen en Cadena Perpetua para explicar cómo cavar un túnel y huir de prisión. Así piensa también el lavaplatos mientas saca copas húmedas del túnel de lavado.

Al fondo, un cocinero abre la cajita de brotes verdes para aderezar ensaladas. El lavaplatos recuerda el tiempo invertido en estudiar Biología, y mete otra bandeja de copas sucias. Rememora el esfuerzo para crear unos mejores injertos de brotes. Lo hizo para la empresa que ahora los comercializa. Luego, vino la crisis.

Calcula la presión y tiempo necesarios para salir del atolladero. Es algo matemático, y él es científico.

Agua en Laetoli

IDUS

Eva, la primera mujer y su familia, nos dejaron sus huellas en el camino a Laetoli, Africa. En busca de agua cruzaron la sabana, desafiando el peligro de los  depredadores . Armados con palos y piedras para repeler sus ataques. Necesitaban el agua, no solo como sustento, también fue su refugio, pocos animales se atrevían a entrar en ella. Siguiendo el curso de los ríos llegaron al mar. Encontraron puentes de agua congelada y pasos libres por la evaporación. Así conquistaron el mundo. Sin agua no habría sido posible. Ocurrió hace cuatro millones de años.    

Érase un científico

Enrique

Érase un científico que creó un mini-hombre, éste no medía más de cinco centímetros. Su creador lo nombró Bicho de Laboratorio.

El científico lo introdujo en una pecera y dijo; Este es tu mundo. De hoy en más vivirás aquí. Serás un ser único y te amarás como narciso. Yo te di la vida y te daré la educación. Yo demarco los límites de tu dominio. 

El científico lo visitó horas antes de morir, ambos tenían una barba similar, blanca y larga. Algo los unió, entonces el científico lloró. 

El bicho no lloró la muerte del científico.

Amantis

Sergio

Toda una vida dedicada a la Biología, específicamente a la Entomología y para ser más precisos al estudio de la mantis religiosa. Sí, acepto, mi pasión por estos insectos hizo que descuidara mi relación con Samantha pero ¿tenía que abandonarme en este momento?.

Y ahora mirando al vacío, aparentando observar la vitrina del laboratorio la veo a ella, bella, maravillosa. Él, sin poder resistirse acude al llamado. Por algunos instantes se acoplan, ella queda fecunda de vida, él de muerte. La hembra mantis le arranca la cabeza al macho y comienza a devorarlo tranquilamente. 

Evidente que tu estructura entera

Marcos Penott C.

Evidente que tu estructura entera revista complejidad, pues tu evolución sorprendente ha beneficiado y perjudicado a la humanidad. Resultan maravillosos los avances medicinales que has permitido, aumentando probabilidades de vida en distintas condiciones y ritmos. Pero has alejado la belleza terrenal de nuestra percepción; ya no se juega en grama sino se ve televisión, se apagaron fogatas por encender el calentador. Cero ocasos, amaneceres playeros, ni sonatas en montañas, sólo moda, internet y características de un disco SATA. Qué viva la ciencia y la poesía dijo ya el virtuoso Drexler, por ser –entre cosas buenas y negativas– desarrolladora de mentes.

Ecos.

Maite

Tantos años, capturando el  canto de las grandes ballenas, procesando espectrogramas de sus ecos buscando descifrar su misterio…  De repente, la pantalla se ilumina.  La magia que se esconde en las matemáticas  despliega ante mí, toda la belleza, la unicidad y la geometría perfecta y sagrada del universo. La voz de las ballenas como un mágico y místico mándala tibetano  que la ciencia no puede ignorar, me lleva a intuir,  la grandeza  y la armonía que se refleja, inequívocamente, en todo lo creado.  Siento en mi interior ecos de pasado y de futuro. La voz de todo en todo.

Un padre y un hijo

Jorge

Un padre y un hijo desayunaban en una cafetería mientras dos hombres sentados en una mesa discutían acaloradamente por los equipos de fútbol de los que eran aficionados, intentando demostrarse cuál era mejor. El niño los miró y luego dirigió la mirada al televisor en alto. Tras 10 años de viaje, la sonda Rossetta, llega a contactar con el cometa 67P, a 405 millones de kilómetros de la Tierra. El niño, asombrado, dijo:

—Mira, papá, qué lejos hemos llegado.

A lo que el padre contestó:

—Da igual lo lejos que lleguemos hijo, si entre nosotros no llegamos a entendernos.

Despiste

Ariel

La llamaban “Despiste” y era la hija del profesor de química. El padre se desesperaba por enseñarle los nombres de los elementos, las fórmulas químicas de las bases, los ácidos, las sales, y el de las distintas combinaciones; pero a ella no le interesaba. Lo único que logró enseñarle fue que el agua es protóxido de hidrógeno y la sal común es cloruro de sodio.

Lo que le encantaba era la cocina. El drama ocurrió cuando faltó la sal.

Fue al laboratorio y leyó en un envase: Hipoclorito de sodio.

—Debe ser lo mismo —pensó.

Química I

Allan Smithee

Química I. Todo terminó en un terrible desastre pero finalmente la hipótesis planteada por su co-investigador quedaba comprobada, pronta a sorprender y revolucionar a toda la comunidad, tanto por el descubrimiento mismo como por sus efectos. Los seis años de investigación (que coincidían con su edad) habían dado sus frutos. Arrojar un Menthos dentro de una Coca Light provocaba la más asombrosa y desastrosa cadena de reacciones químicas de lo más divertida. Claro, la comunidad quedó tan sorprendida y revolucionada que la premiaron con dos días de claustro en el laboratorio para continuar con sus investigaciones.