Mi invento iba a ser un bombazo

Cecilia

Mi invento iba a ser un bombazo. Por fin después de tantos esfuerzos me iba a llenar los bolsillos de dinero ¡y para toda la vida!, la patente me protegería y a vivir que son dos días… Ya me estaba imaginando la lluvia de felicitaciones, tanta gente me miraría con envidia, pero me daba igual, yo había luchado y había ganado, me lo merecía.  ¿Quien no se sentiría orgulloso de tener una hija como yo? En seguida tuve la respuesta grabada a fuego en mi mente: mis padres. Se me hizo un nudo en el estomago. Lo sabia perfectamente. Mi invento contribuiría de alguna forma a destruir la dignidad de muchas personas, de forma sutil pero lo haría.  ¿Que precio ponía yo a esa dignidad? Ninguno. Sentí la mirada de tristeza de mis padres y de tanta gente buena si ese invento salía a la luz. De golpe supe lo que tenía que hacer, rompí todo rastro, toda señal de lo que había inventado y me sentí liberada y entonces si que vi la luz. Me levante por la mañana renovada y empece a trabajar en un nuevo proyecto, pondría todas mis capacidades, mi ciencia, mi esfuerzo en algo que mereciera la pena, y me sentí llena de ímpetu y de alegría, y vi la sonrisa orgullosa de mis padres contándole a todos lo que su hija había inventado.

Infalible

Miguel

Es muy sencillo. Fotografío la mesa con las bolas tal como están  y la introduzco en el programa. Este me dice el ángulo exacto y el punto preciso en que debo golpear la bola. Todo es ciencia. Así de simple. Pura ciencia.

Tomo el taco y apunto con seguridad a la bola blanca.

     Fallo

No me fijé en la miga sobre el tapete verde.

Observaba a través del fino cristal de la probeta

Carlos

Observaba a través del fino cristal de la probeta, con asombro, aquel conjunto de formas, luces y colores que escapaban de su comprensión. La figura que podía ver detrás de la superficie de vidrio era lo único familiar que reconocía.

 ¿Pa… padre? ¡Soy yo, padre! Balbuceaba en pensamientos.

Su incorpórea forma no permitía hacer más.

El hombre de pelo entrecano, vestido con su bata de laboratorio, miró la mesa cubierta de muestras. Ni una sola parece dar resultado. Experimento tras experimento, todos fallidos. Los tiró a la basura, desconocedor de que por fin había logrado sintetizar el alma humana.

Dios ha muerto, Dios ha resucitado.

Emilio

-Hemos encontrado a Dios- dijo Jake, mirando a los ojos a su compañero Andrew, científico también, biofísco.

Andrew cogió el bisturí que tenía guardado en su bata y sin mediar palabra le rajó la garganta a su compañero.

-Ahora sí que lo has encontrado-respondió Andrew todavía con el bisturí en la mano, observando cómo se desangraba su compañero yaciendo sobre el frío azulejo.    

 

-¿Te suena el nombre de Schrödinger?

Andrew sintió un escalofrío, una mano familiar se apoyaba en su hombro, se dio la vuelta y vio que era Jake.

Un buñuelo para Beni

Ignatius

Me despido de Marga y salgo del infecto y nebuloso sector de restauración. Cuando el ascensor arranca en diagonal hacia el H-47, engullo el primer buñuelo: el chute de aceite funciona y la idea cae sobre mí como un rayo. Entro en el despacho, ingiero otro buñuelo, me limpio los dedos y me inclino sobre el violeta titubeante de la emopantalla.

Mis manos vuelan solas, pronto estará terminado. Y más me vale, porque al otro lado, Beni está a punto de empezar a soñar. Y como no tenga dónde hacerlo, mañana mismo mis claves serán eliminadas…

Saludos

Eduardo

Hay una niña acostada sobre la hierba que me tiene asombrado. Es imposible que vea mi nave desde la tierra a simple vista. Ahora me rompo las antenas para entender, porqué no deja de saludarme con su mano.

Recuerdo aún la primera década del SXX

Asinov

Recuerdo aún la primera década del SXX. Nos creíamos que el futuro sería algo completamente diferente. Pensábamos que los coches volarían, que la comida se serviría en pastillas y que viviríamos en la luna, pero nada de eso. Como mucho apareció la ropa electrónica y las energías renovables, además de esa manía de hacerlo todo sin cables.

¿Y que más, más, más, …

El abuelo tuvo que dar un golpe al niño para que dejara de repetir la palabra en la que se había quedado enganchado, mientras preocupado pensaba que ni los biorrobots tipo nieto conseguía que le escuchasen.

PAREMOS NUESTRA ACTIVIDAD DIARIA

MARIA JOSE

PAREMOS NUESTRA ACTIVIDAD DIARIA DURANTE UNOS MINUTOS;  DETENGAMONOS Y OBSERVEMOS, ANALIZEMOS , PENSEMOS, RAZONEMOS SOBRE TODO LO QUE OCURRE A NUESTRO ALREDEDOR,  CUALQUIER DETALLE , CUALQUIER OBSERVACIÓN, CUALQUIER APORTACIÓN, QUE PODAMOS HACER CADA UNO DE NOSOTROS , PARA MEJORAR E INNOVAR NUESTRA SOCIEDAD Y SUS CONOCIMIENTOS SERÁ BUENO PARA LA HUMANIDAD PRESENTE, VENIDERA  Y FUTURA ……. SOLO HACE FALTA DETENERSE UNOS INSTANTES……. 

El germen del mañana

NEI

María y yo nos encontrábamos deslumbrados, tumbados en la suave. Tras entretejer nuestras ideas y hallazgos como hilo trenzado del tapiz más sublime notábamos los dos que algo inefable recorría nuestro cuerpo dejando paralizada nuestra mente. Caímos los dos en algo sublime. El centrar nuestro pensamiento en esta verdad, producía como un efecto impermeable respecto al resto de realidades que nos envolvían. Sentíamos como si el Maestro juguetero, agarrándonos y acercándonos a sus labios, nos susurrase: “No olvidéis mirar el universo. Acabáis de saborear la verdad de vuestra grandeza: vuestra pequeñez”

Hola

Lucía

Hola,

Hay un pequeño error en la publicación de los relatos, dos de ellos tienen el nombre de la misma autora, Ariadna Luna, como seudónimo, y sólo uno, 1er Génesis H20: lOve is in tHe air, es correcto.

Gracias. Saludos,

 

Arthur Eddington

David Alejandro

Arthur Eddington paseaba de la mano de su novia por la campiña inglesa bajo un cielo cuajado de estrellas, cuando ella le paró mirando asombrada el cielo. “¿Acaso no es sobrecogedor cómo brillan?” Arthur esbozó una leve sonrisa mirando también el firmamento. “Desde luego… Y en estos mismos instantes soy la única persona en el mundo que sabe por qué brillan” le comentó pensando en las increíbles reacciones nucleares que se producían en todas esas esferas de gas incandescente inconmensurablemente lejanas. Ella simplemente se echó a reir, pensando que sería otra de las excentricidades de su  novio.

Estrella

Nimbo

Estrella

Desde pequeño Pedro se sentía maravillado por las estrellas. Miraba y miraba al cielo durante horas preguntándose que sentirían allí arriba tan lejos. Las estudió, se hizo astrónomo y en realidad no llegó nunca a comprender su bello secreto.

Estrella

Ya después de muerto, él se hizo polvo, su Tierra tardaría algo más pero al final todo se hizo polvo. Todo había terminado, todo había comenzado y llego un momento en el que él mismo se convirtió en estrella.

Y sin comprender todavía el misterio de las estrellas, entendió que el era parte de un magnífico plan universal llamado Vida

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