Los hombres de uniforme

Manuel José

Los hombres de uniforme salieron llevándose los últimos ordenadores. Ya solos, el burócrata ofreció un cigarrillo al tembloroso científico.

-Cálmese profesor, la ciencia nunca puede avanzar más deprisa que la sociedad o es nuestro deber hacerla “tropezar”.

-¡Pero mi test es inofensivo! Mediante un análisis de ciertos genes clave y suponiendo ausencia de percances ajenos a la biología del propio individuo estimamos su máxima esperanza de vida. Nada más.

El burócrata sonrió.

-Profesor, ¿qué haría si supiera exactamente el tiempo que le queda?

-Supongo que sólo aquello que realmente deseo.

-Ese es precisamente el problema.

Allí, en las alturas

Pablob07

Allí, en las alturas, era imposible de encontrar. Oía el crepitar de las antorchas, el clamor de la muchedumbre enfurecida que pedía su cabeza sólo por pensar diferente. El doctor D. esperaría hasta que el hambre y la desesperación menguasen la determinación de la turba, y seguiría su viaje hasta el final del camino del conocimiento. Quién sabía las maravillas que aguardaban allí. Evitaría los peligros refugiándose en la naturaleza. Al fin y al cabo, el sí descendía de los simios, y podía trepar a los árboles.

El Museo del siglo XXI

Enea

 

 

 

 

“Hace miles de años, nuestra especie estuvo a punto de extinguirse”, así daba siempre la bienvenida el guía del Museo de Historia. El museo era una ciudad conservada intacta desde el siglo XXI. Los visitantes siempre se sorprendían de cómo, con aquellos ya elevados conocimientos científicos y tecnológicos, sus antepasados hubiesen estado a punto de terminar con los recursos del planeta. Hasta que leían el cartel justo en la entrada del Parlamento de aquella ciudad: “Los gobiernos durante todos esos siglos invirtieron más en armamento que en ciencia”.

Amanecer

Fernando

Esa mañana llegó pronto al laboratorio. Estaba nervioso. El sueño se había repetido insistentemente durante la noche. En la penumbra, miró hacia la zona de ensayos. Con una mezcla de miedo y júbilo encendió la luz. Se acercó más. No pudo contener un grito. ¡Había funcionado, el experimento estaba completo! Con lágrimas en los ojos, pensó en su familia, en su casa. ¡Ya podía publicarlo, ya podía volver a España! Deslizó sus dedos por la probeta, acariciando el esfuerzo de tantos años. Desde pequeño la ciencia era parte de él. Y por fin él era parte de la ciencia.

Mi dedo descansa

Arturo

Mi dedo descansa sobre el botón de reset. Este subconjunto de variables no pasó el corte, pero casi como si tuviera vida propia, mi dedo índice no afloja, siento esa sensación que tienes cuando te marchas de casa pero crees, o mejor dicho, tienes la certeza de que algo se te olvida. ¿Acaso he olvidado algo? Las respuestas eran coherentes pero la IA no superó 50 ciclos del test de Turing, pero esa poesía… ¿cómo puedo decidir algo así? Un sudor frío recorre mi frente, no puedo soportar más este trabajo. A veces pienso que yo soy la máquina.

Cierra los ojos y abre tu mente

Brayan Alexis

Cierra los ojos y abre tu mente, y aparecerá  un punto blanco en medio de la oscuridad, como por arte de magia se transformará en un cuadrado, un polígono y sin darte cuenta tendrás la torre Eiffel en tu mano.  Dicen que el universo es infinito, pero ni la mitad de mi imaginación.

Abre los ojos y prepárate para soñar. Porque la ciencia es exactamente la imaginación de los que buscaron la verdad.

No puedo evitarlo

Carpocrates

No puedo evitarlo. O más bien digo que puedo pero no quiero. Cada vez que me miras tengo que hacerlo.

Imagino que tendrás tus momentos de cavilación, preguntándote por qué soy así, y siento no ser más explícito contigo. No pienses, por favor, que es algo personal. No se trata de amor ni desamor, ahora no puedo explicártelo.

Yo soy así, y tendrás que aceptarme tal cual soy. Pero no me preguntes más por qué, cuando me miras, tengo que pasar por una de las dos ranuras y cuando no estás, paso por las dos a la vez.

Franz Lutier camina por las calles

Diego

Franz Lutier camina por las calles de Amberes, rendido. La bolsa en la que guarda sus inventos pesa como una montaña, engordada por sus fracasos, sucedidos uno tras otro por toda Europa: “¡Vean la maravillosa caja que creará sus retratos en un segundo!”, anunció en Viena; “¡Sorpréndanse con el aparato que guardará cualquier sonido en este simple disco!” gritó en un mercado de París; “¡Maravíllense con el vehículo del siglo: el velocípedo!” exclamó en Londres. Pero harto de fracasos, abandona sus sueños, pues ya se lo avisaron  en la corte de Luis XIV: ”¿Para qué molestarse? Ya está todo inventado.”

“Estoy viejo”.

Libélula

Que estoy viejo y oxidado, me dicen, ¡hombre! llevo 70 años aquí sentado, ¿qué esperaban? Sufriendo la intemperie, con este aire, con tantas lluvias y con este potencial estándar de reducción mío tan bajo… lo que me extraña es que aún aguante el peso de adolescentes encaramados a mí comiendo pipas o de jóvenes sentados sobre mi lomo besándose durante horas. ¡Viejo y oxidado! Lo que hay que oír.

Si escribieras una fábula

Sara

-“Si escribieras una fábula de pececillos les harías hablar como grandes ballenas”.- Citó mi amigo filólogo mientras me regalaba Moby Dick.

Tras graduarme como oceanógrafa he recibido presentes de lo más peculiares, desde un anzuelo fosforescente hasta una sartén para freír anchoas.

Me resultó difícil explicarle que poco nos preocupa aquel monstruo descrito por Darwin en su ‘Viaje de un naturalista’ en comparación con los verdaderos peligros que impactan en las cadenas tróficas planctónicas.

-¡Pero es un clásico!- Recriminó inmediatamente.

-Los Jonases, Purchas o capitanes Coock de hoy en día… 

-¡Un clásico!- Me interrumpió.

La Ciencia es la Constitución

María Luz Mota Mejías

La Ciencia es la Constitución de los cerebros pensantes. La ley.

Hay investigaciones que son científicas y otras que no.

La especie humana avanza a través del desarrollo de los hemisferios cerebrales. Uno de ellos afín a la ciencia y el otro a la intuición.

Los humanos somos una raza compleja: corporales y espirituales, intelectuales y emocionales.

Los pensamientos dan lugar a emociones  y éstas a las acciones. Nada es neutro, ni la ciencia. ¡Esa es la Magia!

BUENA REACCIÓN

KountZero

BUENA REACCIÓN

 

Primer día a solas en la Estación Espacial y ya había estado en apuros.

 

Dormido, sin fijar su cuerpo a ninguna superficie. Primera Ley del Astronauta. Y por casualidad había despertado en el vacío, flotando, sin velocidad ni asidero en el mismísimo centro del módulo de entrenamiento.

 

BUENA REACCIÓN

 

El reemplazo llegaría en cuatro días. Demasiado tiempo.

Ahora, comiendo y mirando las estrellas a través del cristal, sonreía aliviado. Lanzar la llave inglesa que llevaba en su bolsillo para flotar muy lentamente en el sentido opuesto había sido suficiente.

 

‘Gracias, Newton’, susurró mientras se llevaba la compota de manzana a la boca.

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