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Las ciudades, claves para frenar el cambio climático

Autor: CC Public Domain

Las ciudades son las principales contribuyentes al cambio climático, por lo tanto, deben ser también la clave para luchar contra él y deberían convertirse en epicentro de las ideas innovadoras para inclinar la balanza hacia la descarbonización profunda, la economía circular y la sostenibilidad.

Aunque representan menos del 2 por ciento de la superficie de la tierra, las ciudades consumen el 78 por ciento de la energía mundial y producen más del 60 por ciento del total de dióxido de carbono, así como una cantidad significativa de las emisiones de los gases del efecto invernadero, principalmente a través de la generación de energía, vehículos, industria y uso de la biomasa.

Las ciudades y pueblos son altamente vulnerables al cambio climático. Cientos de millones de personas en las zonas urbanas en el mundo se verán afectadas por el aumento del nivel del mar, aumentos en las precipitaciones, inundaciones, ciclones y tormentas más fuertes y frecuentes, así como periodos de mayor calor y frio extremo.

A pesar de los riesgos, muchas ciudades aún no han enfrentado al cambio climático. Los motivos: falta de políticas relevantes en las ciudades y planes de acción; existencia de regulaciones en la planificación urbana y del medio ambiente que no han sido adaptadas para administrar el cambio climático; respuesta lenta ante los desastres producidos por el cambio climático debido a la falta de capacidad y recursos; y la falta de conocimiento público sobre la variabilidad del clima y el cambio climático, inducido por la mitigación del riesgo.

Foro Urbano Mundial, respetar la Nueva Agenda Urbana

No obstante, cuando se planifica, capacita y gestiona a través de las estructuras de gobierno adecuadas, las ciudades pueden ser lugares de innovación y eficiencia. Las ciudades en conjunto con las autoridades locales, tienen el potencial de disminuir las causas del cambio climático y protegerse de forma efectiva de sus impactos.

Así quedó palpable en las conclusiones del l IX Foro Urbano Mundial -celebrado en Kuala Lumpur entre el 7 y el 13 de febrero- donde se ha apostado por el desarrollo sostenible de las ciudades inspirado en la acción de la Nueva Agenda Urbana de Naciones Unidas y con el objetivo de conseguir la implementación a nivel local de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En el Foro, que reunió a 25.000 participantes de más de 185 países pertenecientes a alrededor de 470 organizaciones entre representantes de gobiernos nacionales, subnacionales y locales, además de actores de la sociedad civil, académicos y expertos, entre otros, se expuso la necesidad de colaborar, crear e innovar con el objetivo de construir ciudades que no dejen a nadie atrás.

“Con este fin, solicitamos el despliegue de todos los esfuerzos, medios y recursos disponibles para operacionalizar el concepto de ciudades para todos, garantizando que todos los habitantes, de las generaciones presentes y futuras, sin discriminación de ningún tipo, puedan habitar y producir ciudades y asentamientos humanos justos, seguros, saludables, accesibles, asequibles, resilientes y sostenibles para fomentar la prosperidad y la calidad de vida para todos”, señala la declaración consensuada en el Foro.

En definitiva, se trata de poner en práctica uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el número 11, que promueve “asegurar el acceso a viviendas y servicios básicos adecuados y asequibles, mejorar los barrios marginales, implementar sistemas de transporte seguros, reducir el número de muertes por desastres naturales y el acceso universal a zonas verdes”.

The City We Need: nuevo paradigma urbano

De un Foro Urbano Mundial anterior, el celebrado en Nueva York en 2012, surgió The City We Need (TCWN), que nace de la mano de la Campaña Urbana Mundial (WUC, por sus siglas en inglés), una plataforma de promoción y asociación para crear conciencia sobre el cambio urbano positivo a fin de lograr ciudades verdes, productivas, seguras, saludables, inclusivas y bien planificadas. Su objetivo es colocar la Agenda Urbana al más alto nivel en las políticas de desarrollo. Está coordinado por ONU-Hábitat e impulsado por un gran número de socios comprometidos, actualmente 180 socios y redes, de todo el mundo.

Desde entonces TCWN ha celebrado 26 Campus para Pensadores Urbanos, con el objetivo de reflexionar sobre su lema bandera: cómo construir La ciudad que necesitamos. Las contribuciones de más de 7.847 hombres y mujeres de 124 países y 2.137 organizaciones, que representan a 14 grupos interesados, quedaron recogidas en un manifiesto, denominado La Ciudad que Necesitamos 2.0, en el que se resumen los 10 principios para un nuevo paradigma urbano que permita desarrollar ciudades sostenibles, innovadoras e inclusivas.

Estos son los 10 principios que deben regir las nuevas ciudades, según TCWN:

City21, base de datos de ciudades verdes y sus soluciones urbanas sostenibles

La rápida difusión de las buenas prácticas es un elemento clave para la transformación de las ciudades hacia la sostenibilidad. Construction21 es una red social dedicada al sector, que ha creado una nueva base de datos, denominada City21, con dos objetivos: ser una herramienta de intercambio de información con los gobiernos locales, como inspiración para proyectos urbanos futuros, así como contribuir a la promoción de las compañías del sector, resaltando sus soluciones innovadoras.

Esta plataforma convoca los Green Solutions Awards, un concurso internacional de soluciones sostenibles para edificios y ciudades. Alimentados por la plataforma Construction21, estos premios presentan un escenario nacional, en el que los candidatos compiten en su país y una etapa internacional posterior que reúne a los campeones seleccionados en cada plataforma nacional de Construction21.

Los premios valoran proyectos en diferentes categorías: Ciudad Sostenible, Infraestructura Sostenible; Construcción Sostenible; Renovación Sostenible; Energía y Climas Templados; Energía y Climas Cálidos; Bajo en Carbono; Salud y Bienestar; y Edificios Inteligentes.

Dos proyectos españoles han sido galardonados en la convocatoria mundial de 2017. Se trata de tercer premio en la categoría de Energía y Climas Templados para el proyecto que ha recuperado la Vil-la Uránia en Barcelona y el segundo de Salud y Bienestar para una oficina bancaria en Málaga.

El proyecto catalán ha conseguido recuperar la Vil-la Urània, una pequeña residencia de finales del siglo XIX que fue hogar del reconocido astrónomo Josep Comas i Solà, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi en Barcelona. La re-densificación del barrio dejó el edificio y el pequeño jardín circundante encajonado entre dos grandes medianeras.

El nuevo complejo de equipamientos asume el reto de dar una nueva vida al edificio y los jardines existentes incorporándolos a un edificio de nueva construcción de bajo impacto ambiental y reducido consumo energético.

El equipamiento, con más de 3.200 m2, destaca por el uso de espacios intermedios, climatizados de forma natural, cerrados por una gran fachada formada por varios filtros superpuestos que se adaptan a las condiciones exteriores, proporcionando una fachada vegetal que acompaña a los usuarios en todas sus actividades.

La fachada se adapta de forma automática a las condiciones exteriores. Sensores de temperatura interior actúan sobre la fachada de vidrio, abriéndola completamente cuando es necesario. Sondas exteriores miden la radiación solar actuando sobre las persianas replegables en verano. La plantación interior formada por diferentes especies proporciona una agradable sensación de frescor en verano, mientras que en invierno reduce su volumen para permitir captar la radiación solar.

Se han escogido sistemas activos de alta eficiencia, así el edificio dispone de una bomba de calor geotérmica de 200kW con 11 pozos de 100 metros de profundidad que se combina con un evaporador remoto de 160kW para los momentos punta y cuando la temperatura exterior es más favorable.

Las salas disponen de inductores y un sistema de aire primario proporcionado por recuperadores de calor de alta eficiencia controlados por sensores de presencia y de CO2 para realizar la renovación de aire solo cuando es preciso. La iluminación es LED y el edificio dispone de producción fotovoltaica.

El edificio destaca también por la utilización intensiva de materiales de bajo impacto ambiental, rápidamente renovables y de origen reciclado, entre ellos; estructuras auxiliares y carpinterías de madera, muros cortina mixtos madera-aluminio o aislamiento de cáñamo. Un depósito enterrado de 20.000 litros permite recoger agua de lluvia y usarla en un circuito cerrado para el riego de la plantación del edificio.

El segundo Green Solutions Awards 2017 en la categoría de Salud y Bienestar ha sido para la sucursal malagueña del banco ético Triodos Bank. El proyecto de rehabilitación consiste en la adecuación de parte de un local comercial situado en la planta baja de un edificio de viviendas de 1954, para la apertura de la nueva oficina.

El inmueble protegido tenía un estado de conservación bueno. Se realizó un análisis geoambiental en el que se identificó un fuerte campo eléctrico en la esquina sureste del local debido al cuadro de contadores del edificio, que fue determinante en la distribución del programa para el espacio de oficina.

El proyecto respeta la configuración exterior de la fachada, interviniendo sólo en el espacio interior. La superficie reformada es de 237,35 m2. Se realizó el diseño particularizado del mobiliario, la iluminación, la señalética y el paisajismo. La oficina ha sido certificada con ECOMETRO el Análisis de Ciclo de Vida y con BREEAM retail, además de compensar el CO2 en su proceso de construcción y evitar emisiones en su funcionamiento por lo que puede considerarse un espacio CERO CO2.

Transition Towns, incidir en lo global desde lo local

Cientos de comunidades en municipios y barrios del mundo han puesto en marcha un movimiento internacional de personas que, ante el previsible fin del petróleo y la amenaza del cambio climático, han empezado a organizarse en sus municipios y localidades para hacerles frente y ser autosuficientes.

El concepto fue creado por un profesor de permacultura, Rob Hopkins, quien lo ha llevado a la práctica en su pueblo natal Totnes, en Inglaterra. Desde entonces, el movimiento se ha extendido por todo el mundo, alcanzando miles de comunidades en transición por todo el mundo en la actualidad, abarcando rincones desde Nueva Zelanda a Chile pasando por España y otras regiones de Europa, todas ellas encaminándose hacia una economía baja en carbono y libres de la dependencia del petróleo.

Se trata de un experimento social a una escala masiva. El objetivo principal del proyecto es dar a conocer modos de vida sostenible y construir y promover la capacidad local de respuesta ante el futuro y sus desafíos. Por ejemplo, apuestan claramente por la soberanía alimentaria a través del cultivo y producción a escala local de alimentos.

En las transition towns proliferan las huertas comunitarias y el reciclaje es primordial, reparando y reaprovechando toda la basura. Además, a largo plazo, estas comunidades también quieren ser independientes energéticamente, gracias a las energías renovables. Apuestan, por lo tanto, con la Economía Circular puesto que persiguen conseguir un máximo desarrollo utilizando los menores recursos posibles y generando los mínimos costes.

Puesto que las ciudades son los espacios donde actualmente habita la mayor parte de la población mundial (más del 50 por ciento) y que tienen una mayor contribución al cambio climático (generan entre el 60 y 80 por ciento de las emisiones de Gases de efecto invernadero (GEI) globales), es evidente que juegan un papel importante en la solución de muchos problemas mundiales. Las ciudades deben, por lo tanto, orientar su crecimiento hacia un desarrollo bajo en carbono y resiliente ante los impactos del cambio climático.

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