Conocimiento

La Tabla Periódica, esencial para la Agenda 2030, cumple 150 años

Theodor Benfey, un filólogo alemán que en 1960 propuso una tabla periódica de los elementos en espiral, dijo que la tabla y la ley periódica “son el corazón de la química, comparables a la teoría de la evolución de la biología y a las leyes de la termodinámica en la física clásica”. Una relevancia incontestable que, entre otras cosas, ha conducido a que las Naciones Unidas haya proclamado el 2019 como el Año Internacional de la Tabla Periódica coincidiendo con su 150º aniversario de su creación.

Porque en 1869 el químico ruso Dimitri Mendéleiev (Tobolsk, 1834) presentó ante la Sociedad Química de Rusia la primera versión de la Tabla Periódica de los Elementos. Con ella pretendía clasificar y ordenar de forma sistemática todos los elementos que estaban presentes en la naturaleza. Por entonces, solo se conocía 63, que fueron los incluidos, pero Mendéleiev tuvo el acierto de dejar algunos huecos libres para aquellos elementos que estaban por descubrir, algunos de los cuales había intuido, pero faltaba por concretar con más rigor sus características.

Para llegar a su elaboración, el químico había llevado a cabo un trabajo riguroso de investigación para organizar todos aquellos elementos que presentasen un comportamiento similar. Había anotado sus propiedades y la masa atómica relativa de todos ellos en unas cuartillas individuales que disponía sobre la mesa y que reorganizaba una vez tras otra, sin encontrar en un primer momento una manera de disposición convincente. Finalmente, al ordenar los elementos a través de su masa atómica, de menor a mayor, se percató de que ciertas propiedades se repetían de manera más o menos periódica.

Desde entonces, la Tabla Periódica ha ido creciendo, siendo ampliada y mejorada con el descubrimiento de nuevos elementos y desarrollos teóricos. La estructura actual fue diseñada por Alfred Welmer y está constituida por 18 grupos o familias, estableciendo de arriba abajo un conjunto de elementos que poseen propiedades semejantes. Desde entonces, se ha convertido en una herramienta indispensable para la química, dado que permite conocer las propiedades y semejanzas de los elementos.

Siglo y medio después, la Tabla Periódica disfrutará de su año con el objetivo de reconocer la función crucial que desempeña para las ciencias, especialmente para la química y la física. Las Naciones Unidas, a su vez, quieren resaltar con esta elección su relevancia a la hora de aportar soluciones a los diversos desafíos a los que se enfrentan los Estados Miembros a la hora de aplicar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.