Innovación

¿Es el mundo rural una alternativa al modelo de desarrollo actual?

El término innovación está de moda. Google ofrece más de 73 millones de resultados al teclear este término en su buscador.

Pero si la cifra impresiona, todavía lo hace más el resultado obtenido al buscar el término “rural”, que no parece ser tendencia pero arroja la nada despreciable cifra de 718 millones de páginas relacionadas.

Curiosamente, la combinación de ambos términos “innovación rural” ofrece un triste resultado, al no alcanzar las 25.000 páginas sobre el tema. ¿Por qué? ¿Es que lo rural no está de moda o, lo que es peor, es qué no hay innovación en el mundo rural?

En un planeta superpoblado, en el que se prevé que el 70% de la población viva en ciudades en el año 2050, lo rural se presenta como alternativa a las grandes urbes y sobre todo al modelo de desarrollo actual, que es insostenible. Pero ¿es eso cierto? ¿Es el desarrollo rural una alterativa real?

Para que el mundo rural y el campo sean una alternativa que compense ese modelo de “urbanización” del mundo, y compense también los sistemas de economía lineal y destrucción medio ambiental hacia el que vamos, hacen falta propuestas innovadoras probadas y eficaces.

Una innovación probada

Uno de estos modelos exitosos y ya probado es Montes de Socios, un proyecto impulsado por Pedro Medrano, integrante de la Red Impulsores del Cambio que Fundación Aquae promueve junto con Ashoka, la mayor red mundial de Emprendedores Sociales, Fundación Acuorum, Hidraqua, Canaragua, Aguas de Cartagena y Aguas Andinas.

La esencia del proyecto de Montes de Socios se basa en un nuevo modelo de gobernanza de la tierra, testado en España y con potencial de proyección internacional.

El campo, ese que pasa ante nuestros ojos cuando viajamos en coche, avión o tren, ese que a veces vemos sembrado y otras en su estado más salvaje (montes, bosques…etc), tiene dueño. Y en muchas ocasiones dueños, cientos de ellos, miles. Esto hace que su gestión y cuidado no siempre sean una tarea fácil.

La propiedad colectiva

A finales del S.XIX y principios del XX, el Estado llevó a cabo varios procesos de “desamortización” para la obtención de liquidez. En este proceso se expropiaron tierras a las llamadas “manos muertas”: iglesia, ejército y ayuntamientos, para después venderlas en subasta pública y recaudar.

En numerosos lugares de España, los vecinos y vecinas de los pueblos a los que pertenecían estas tierras se organizaron y juntaron el dinero (algunos de ellos empeñándose de por vida o vendiendo casi todo lo que tenían) para recomprar unos terrenos que eran una garantía de supervivencia, ya que eran pastos para el ganado, tierras para cultivo, etc.

De esta manera cientos de campesinos pasaron a ser propietarios, de manera colectiva, de los terrenos que anteriormente eran públicos y de los que hacían uso.

Pasados los años, más de 100, y tras el gran éxodo rural de los años 50 y 60 hacia las ciudades, estas tierras, así como los pueblos que las albergaban, fueron quedando abandonadas, en el peor de los casos, y en los casos en los que se siguieron “trabajando”, se hizo de manera “privativa”, sacando beneficio particular algunas personas y sin contar con el común.

Un nuevo modelo de gestión comunal

Este fue el reto al que se enfrentó Pedro Medrano, desde la Asociación Forestal de Soria, cuando se propuso hacer uso de estas tierras y sus riquezas (pastos, madera, aprovechamiento de setas, corcho, acebo…) para generar negocios y desarrollar así las economías locales. Las tierras eran de titularidad privada y no podía intervenir en ellas.

Lo llamativo fue darse cuenta de que esto no era un caso aislado dela provincia de Soria. Se calcula que en España, un 5% de la tierra es de propiedad colectiva, y precisamente por ser de titularidad privada la ley impedía que se hiciera uso de ellas sin el acuerdo de la mayoría. Pero ¿cómo contactar con los cientos, a veces miles, de herederos de la propiedad de estas tierras?

Variando de país a país lo relativo al origen de la situación, lo cierto es que alrededor del mundo existen ejemplos similares de tierras de propiedad o gestión común que se han ido abandonando y en las que las leyes no permiten intervenir.

La “no gestión” de las tierras genera infinidad de efectos negativos: más allá de que no puedan usarse para generar beneficio o riqueza alguna, ya que son lugares propensos a sufrir incendios y por tanto espacios donde peligra al biodiversidad.

La innovación

La innovación de Montes de Socios es múltiple. Por un lado creó un nuevo marco legal, que consiguió modificando en dos ocasiones la Ley de Montes para que incluyera un nuevo modelo de gobernanza de estos territorios denominado “Juntas Gestoras” (y que permite que un pequeño porcentaje de propietarios pueda gestionar los terrenos). Y por otro lado está la innovación social, que es la creación de una nueva “comunidad rural” compuesta mayoritariamente por personas que no viven en los pueblos pero que ahora forman parte de los mismos.

Montes de Socios ha creado comunidades en torno a los montes, compuestas por los herederos de estas tierras, la mayoría de ellos habitantes de las ciudades, y que están aportando tiempo, apoyo y recursos al desarrollo de los pueblos (ya que los beneficios que ahora se generan por la explotación sostenible de estos montes de reinvierte en los mismos y en los pueblos que los albergan), comprometiéndose con el legado por el que tanto lucharon sus antepasados.

Este modelo, ha sido recientemente premiado con el Elinor Ostrom Award, el galardón internacional más prestigioso del mundo que se otorga a proyectos excepcionales de gestión de bienes y recursos comunes (los “comunales”).

Lo que toca ahora, y en esto están inmersos en Montes de Socios, es expandir su modelo por España y por el mundo, y en paralelo definir modelos económicos sostenibles y viables en torno a estos montes y sus recursos que faciliten la vuelta al campo. De esta manera se podrá revertir el modelo de desarrollo y crecimiento actual que ignora sus orígenes y desprecia la naturaleza, explotando en exceso los recursos naturales y obviando la riqueza que, de manera sostenible, el campo y los pueblos todavía nos pueden ofrecer.

Pedro Medrano fue seleccionado por Ashoka en el año 2013. Ashoka es la mayor red de Emprendedores Sociales innovadores del mundo.

Fundación Aquae apuesta por la innovación en todas sus dimensiones. Además de apoyar la Red de Impulsores del Cambio, convoca anualmente los Premios Innova y celebra eventos en torno a la innovación como son el Aquae Campus y el Aquae Talent Hub. Encuentra más información sobre los proyectos de innovación de Aquae en la web: www.fundacionaquae.org.