Sostenibilidad

El rumbo del iceberg A-68 o el futuro de la Antártida

Autor: Deimos - BBC, Iceberg A-68, desprendido de la plataforma Larsen C

La barrera de hielo Larsen es una extensa plataforma de hielo localizada a lo largo de la costa oriental de la península Antártica, en la parte noroeste del mar de Weddell, que se ha dividido en cuatro trozos desde 1985. El último colapso fue el pasado mes de julio, cuando un iceberg, bautizado como A-68, se desprendió de la plataforma Larsen C.

El enorme bloque de hielo desgajado de la plataforma Larsen C, de un tamaño equivalente a la superficie de Cantabria, se está apartando lentamente de la península Antártica. Las imágenes de satélite revelan que se ha ensanchado el espacio existente entre el A-68 y la placa de la que se desprendió. Las fotografías también muestran las primeras grietas en el enorme bloque de hielo de 5.800 km2, que podrían causar la formación de nuevos icebergs.

Seguir los pasos del iceberg es ahora una prioridad para los científicos que intentan prever su trayectoria. Asimismo, el A-68 representa un experimento natural para comprobar la validez de los modelos teóricos sobre las corrientes oceánicas alrededor de la Antártida.

Sus movimientos, su integridad y su futuro determinarán las causas de la escisión y podrán establecer una pauta de comportamiento del hielo Antártico. Además, permitirá a los científicos establecer o no una relación de este suceso con el Cambio Climático.

Los radares y sensores infrarrojos del satélite Deimos-1 –de la empresa española Deimos Imaging– han proporcionado imágenes donde se aprecia la evolución del iceberg en sus primeros días. En ellas, se detecta la existencia de un nítido canal de agua entre el iceberg y la plataforma residual Larsen C a lo largo de la costa antártica.

La separación mide en la actualidad entre uno y dos kilómetros en la zona norte y un poco más en la sur, señalan los científicos del proyecto Midas, que estudian los efectos del calentamiento sobre la plataforma Larsen C.

Fundación Aquae apuesta por un modelo de desarrollo sostenible. Como contribución concreta, lleva a cabo el proyecto Sembrando O2 que tiene como objetivo la reducción de la huella de carbono de la fundación y la generación de oxígeno a través de la plantación de árboles.