Innovación

El círculo que puede salvar el planeta

Autor: Todas CC0 Public Domain

Vivimos en un mundo donde se extraen 90 mil millones de toneladas de recursos cada año para satisfacer las demandas de la sociedad y se espera que la cifra se duplique para el año 2050. Los recursos naturales se están agotando y es urgente buscar alternativas para que no colapsen. Para lograr este objetivo es necesario transformar el actual modelo económico lineal en un modelo de economía circular.

Mientras que el primero está basado en producir, consumir y tirar; el segundo persigue conseguir un máximo desarrollo utilizando los menores recursos posibles y generando los mínimos costes.

La economía circular busca un nuevo enfoque en el que las actividades económicas se realicen en consonancia no solo con las normas económicas, sino también con las normas sociales y medioambientales, es decir, un modelo sostenible que no agote los recursos de los que dispone el planeta.

Hay un movimiento creciente de innovadores, legisladores y líderes empresariales que conciben un futuro diferente, en el que el desperdicio y la contaminación se diseñan a partir del sistema económico en una economía circular, que también promete oportunidades económicas increíbles.

Los escenarios y proyecciones realizados indican que de aquí a 2030 la economía circular puede generar un beneficio de 1,8 billones de euros en el conjunto de la Unión Europea, lo que supone 0,9 billones más que el actual modelo de economía lineal.

En la última Reunión del Foro Económico Mundial y el Foro de Jóvenes Líderes Globales, celebrado el pasado mes de enero en Davos, se entregaron los premios The Circulars, principal programa mundial de premios de economía circular. Este premio ofrece reconocimiento a personas y organizaciones de todo el mundo que están haciendo contribuciones notables a la economía circular en el sector privado, el sector público y la sociedad. En este foro se advirtió de que solo el 9% de los recursos de la economía actual vuelven a utilizarse.

En España también existe un interés creciente por la economía circular. El pasado mes de febrero se publicó el borrador de la Estrategia Española de Economía Circular 2030 y su Plan de Acción (2018-2020).

Los últimos datos recabados por Eurostat14 muestran que, durante 2014, en la Unión Europea, se generaron 2.502 millones de toneladas de residuos, de los que únicamente se reaprovecharon 900 millones, un 36%; y en cuanto a la tasa de reciclado por Estado existen grandes diferencias, variando desde el 80% en algunas zonas y menos del 5% en otras.

En el caso de España, según la misma fuente estadística, se generaron 111 millones de toneladas de residuos en 2014, un 4,43% del total comunitario, que de acuerdo con la información del Instituto Nacional de Estadística (INE) fueron tratadas 49,8 millones en plantas especializadas de gestión de residuos, de entre las cuales 27 fueron destinadas al reciclado, 19,4 al vertido y 3,4 a la incineración15.

Durante el último año del que se disponen datos, en España se reciclaron únicamente el 24,32% de los residuos, varios puntos por debajo de la media europea (36%), lo que significa que estamos desaprovechando gran parte de los

Reutilizar las aguas residuales.

La Estrategia Española de Economía Circular 2030 contiene, entre las 70 líneas de actuación, algunas dedicadas al sector agua de forma específica. Entre ellas, impulsar las políticas en materia de gestión sostenible del agua, fomentando su aprovechamiento y reutilización con el objetivo de procurar cerrar el círculo y conseguir una gestión eficiente de este recurso tan escaso y preciado en nuestro país.

La estrategia reconoce que «el agua es un bien de primera necesidad, de cuya disponibilidad inmediata y en condiciones de salubridad dependen nuestras sociedades». Sin embargo, su escasez se ha agravado durante las últimas décadas, produciendo efectos perjudiciales sobre el medio ambiente y la economía.

Además de medidas destinadas a garantizar la eficiencia hídrica, la reutilización de aguas residuales tratadas en condiciones seguras es una valiosa herramienta para reducir la presión sobre los recursos hídricos naturales que, no obstante, todavía está infrautilizada.

La presente Estrategia, así como su primer Plan de Acción, confieren una importancia particular al fomento de la reutilización del agua, para lo cual se emprenderán diversas actuaciones a fin de eliminar las barreras normativas existentes, la difusión de los beneficios del reaprovechamiento del agua, así como su fomento a través de líneas de investigación y financiación.

Como señala el presidente de la Fundación Aquae, Ángel Simón, en un artículo publicado en Water Monographies IV: Agua y Economía, «el agua es de gran importancia desde el punto de vista del capital natural – lagos, ríos, humedales, aguas subterráneas y mares-, y de una importancia económica real. Por lo tanto, el vínculo económico circular aquí es preservar y mejorar este capital natural. En primer lugar, antes que degradar continuamente las fuentes de agua, las prácticas regenerativas deben aplicarse a las partes del ciclo natural del agua bajo la gestión humana».

Subraya Simón que «si los recursos en las aguas residuales pudieran ser valorizados, entonces el tratamiento de las mismas podría pasar de ser un coste que bloquea la generalización de la reutilización a ser una «fábrica de recursos» generadora de ingresos que la facilita, con el consiguiente impacto positivo en la disponibilidad presente y futura de los recursos de agua dulce. Presente, porque el agua reutilizada deja disponible para otro uso la que ha sido sustituida, y futura, porque se ha evitado la contaminación por aguas residuales no tratadas del medio hídrico».

Así lo reconoce la Estrategia Española de Economía Circular 2030 que señala que «las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) y Estaciones de Reutilización de Aguas Regeneradas (ERAR) se equiparan a “fábricas” capaces de recuperar energía y nutrientes, procedentes de los caudales entrantes, en el proceso de producción de aguas de calidades aptas para ser vertidas al dominio público en las condiciones medioambientales más seguras o aptas a los usos a los que se destinen.

Useful Wastes.

Un ejemplo práctico de economía circular relacionada con el agua es el proyecto de dos ex estudiantes de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPTC). Cristina Varón y Ricardo Martínez han puesto en marcha una iniciativa innovadora que transforma un residuo generado por la desalinización en un producto útil para la agricultura. Useful Wastes, que es como se llama su iniciativa empresarial, convierte las salmueras procedentes de los procesos de desalinización en lejía para uso agroalimentario.

Para conseguir que un litro de mar se convierta en agua dulce se necesita al menos otro litro de agua. Con los desechos se obtiene la salmuera. A partir de estos residuos y mediante la aplicación de energía, se obtiene lejía.

El uso de la lejía en la industria algroalimentaria resulta fundamental. Por ejemplo, las bolsas que pueden encontrarse en cualquier tienda y que contienen ensaladas, han sido previamente limpiadas con lejía disuelta en agua. Esta lejía también se emplea también en la limpieza automatizada de las máquinas, que siempre han de estar libres de bacterias.

Estos emprendedores calculan que el ahorro que se produce con su sistema es de unos 10 céntimos por litro, aproximadamente. Esos 10 céntimos no son una cuestión menor en la industria agroalimentaria. Según explican estos ingenieros agroalimentarios, limpiar un kilogramo de lechuga implica un gasto de unos 10 litros de agua.

El proyecto Useful Wastes obtuvo el Premio Innova Sostenible de los Premios Aquae Campus 2017 en una edición en la que se recibieron 115 proyectos de seis países.

Los posos de café convertidos en biodiesel.

Si dos de los principios esenciales de la economía circular son reciclar y reutilizar, la empresa británica bio-bean, fundada por Arthur Kay hace cuatro años, es paradigmática, puesto que es la primera compañía en el mundo en industrializar el proceso de reciclaje de café molido en biocombustibles y bioquímicos avanzados.

El Reino Unido produce 500.000 toneladas de café molido cada año, la mayoría de las cuales se desechan en vertederos donde emite metano, un gas de efecto invernadero, que es 28 veces más potente que el dióxido de carbono.

Esta empresa recoge miles de toneladas de posos de café que son transformadas en briquetas para calderas, estufas y chimeneas que contienen aproximadamente un 20% más de energía que la madera, dando una segunda vida útil a un producto tan cotidiano como el café.

Pero bio-bean ha ido más allá y tras años de investigación y colaboración con otras empresas ha conseguido crear, a partir de los posos del café, un combustible biodiesel que, desde hace unos meses, es utilizado por la flota de autobuses de Londres.

Este producto, formado en un 80% por diésel, en un 20% por biocarburantes y un líquido extraído del reciclaje de los posos de café, permite reducir las emisiones de carbono de los autobuses entre un 10 y un 15% sin cambiar el motor ni utilizar más carburante.

© bio-bean limited

¿Peces y plantas juntos? Eso es Aquaponía.

La acuaponía es integrar la crianza de peces para cultivar alimentos para ahorrar un 90% de agua y eliminar, al mismo tiempo, el uso de productos químicos tóxicos. Un sistema de economía circular que se está desarrollando tanto para uso particular como para uso industrial.

La técnica del sistema integrado de cultivo de peces y hortalizas reproduce, en realidad, el ciclo natural de los nutrientes en cualquier ecosistema a pequeña escala. No se trata de algo nuevo de ahora: la acuaponía ya era conocida y utilizada hace miles de años por civilizaciones tan dispares como los aztecas o los chinos.

En Barcelona, Aquapioneers nace con la idea de promover tanto la agricultura urbana sostenible como la economía circular. Su propuesta es revolucionar la agricultura en las ciudades y fomentar la autosuficiencia alimentaria mediante la vinculación entre la fabricación digital y la aquaponía.

@Aquapioneers

Esta técnica permite cultivos verticales, particularmente adaptados a los espacios urbanos, con el fin de fomentar una alimentación kilómetro cero, según la cual los alimentos se producen donde se consumen.

Para conseguir este objetivo, Aquapioneers ha lanzado un kit DIY (Hazlo tú mismo), que se ensambla en cuestión de minutos sin tornillos ni pegamentos, y que puede transformar un acuario de 54 litros en un ecosistema vivo de acuaponía.

A través de talleres, destinados a escolares y a particulares, esta empresa enseña cómo realizar tu propio sistema de aquaponía en casa donde puedes cultivar fresas, rúcula o diversas hierbas aromáticas.

Estas son solo algunas de las miles de iniciativas que, cada día y en cualquier parte del mundo, surgen para fomentar la economía circular, una esperanza para la sostenibilidad del planeta, que puede revertir la economía basada en la obsolescencia programada en una economía en la que se generen menos recursos y que los desechos que produzcamos puedan volver al ciclo productivo.

Incluso cada uno de nosotros en nuestra vida cotidiana podemos también contribuir a fomentar la economía circular. Aquí hay algunos consejos para aplicarnos este principio en nuestro día a día.