Innovación

Desde Marruecos hacia Marte

Marte se ha convertido en una prioridad dentro de la investigación y de la exploración espacial. Después de la Luna, la posibilidad de enviar misiones tripuladas por humanos al llamado Planeta Rojo, es una de las obsesiones de los científicos que trabajan en ello. Desde los años cincuenta del pasado siglo, es tema de discusión y de trabajo, dado que Marte posee unas condiciones ambientales muy similares a la Tierra; aunque también una serie de elementos que hacen problemática, por ahora, la exploración humana de Marte. Por eso, se busca en la Tierra espacios que puedan, más o menos, asemejarse al Planeta Rojo para poder llevar a cabo pruebas.

Y los desiertos de Marruecos se han convertido en el banco de prueba perfecto para probar robots teledirigidos, vehículos espaciales y trajes de astronautas que se esperan utilizar en futuras exploraciones de Marte.

A diferencia de otros países africanos que poseen también desiertos con características similares, en Marruecos se dan algunos factores que han favorecido el desarrollo por parte del Centro Ibn Batura, en coordinación con el programa europeo Europlanet, de un proyecto de investigación espacial que desde hace más de una década lidera el profesor Kamal Tajeddine. Así, una amplia red de seguridad, una infraestructura hotelera, acceso a banda ancha de Internet y una estabilidad política del país, han ocasionado que Marruecos se haya convertido en el gemelo terrestre de Marte.

Las pruebas se realizan al sur de la cadena del Atlas, principalmente, de las cuales, la última ha sido en probar la autonomía del astromóvil conocido como ‘Sherpa TT’, robot con ruedas basado en la inteligencia artificial y del cual se espera que pueda tanto seguir órdenes como tomar decisiones propias si, llegado el momento, es lanzado al suelo de Marte y se encuentra con algún tipo de obstáculo.

También se han probado trajes especiales con astronautas, intentando que experimentaran en su interior condiciones similares a las que podrían encontrar en una teórica visita espacial a Marte.

No obstante, son pruebas basadas en prototipos, en tanteos científicos, que van dando ideas y pistas para poder seguir desarrollando a nivel práctico más allá de la teoría. Es más, lo que todavía no se ha podido comprobar es algo fundamental: lograr una atmósfera similar a la de Marte, en la que el aire está compuesto básicamente de dióxido de carbono. Queda mucho, entonces, por avanzar para poder enviar una misión tripulada a Marte. Pero hasta entonces, los desiertos de Marruecos seguirá siendo el perfecto banco de pruebas hasta conseguirlo.

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