Sostenibilidad

Ciudades sostenibles para un planeta sostenible

La mitad de la humanidad, 3.500 millones de personas, vive hoy en día en las ciudades y se prevé que esta cifra aumentará a 5.000 millones para el año 2030. La ciudad se está convirtiendo, poco a poco, en el hábitat natural de la humanidad. Por lo tanto, la sostenibilidad de las ciudades es clave para la sostenibilidad del planeta.

Aunque las ciudades ocupan solo el 3% de la superficie terrestre, representan entre un 60% y un 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono. Desde hace décadas, organismos internacionales e instituciones públicas trabajan para mejorar las condiciones de vida de los entornos urbanos para hacerlos sostenibles.

Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades de más de 300.000 habitantes y además su crecimiento se ha acelerado desde finales del pasado milenio de forma que se prevé que en el 2050 este porcentaje alcance ya al 70% de la población mundial.

En 2008, Naciones Unidas calculaba que, por primera vez en la historia del planeta, había más gente viviendo en las ciudades que en zonas rurales. En esta última década, los datos y proyecciones señalan que la tendencia a la concentración poblacional es y será cada vez más importante: en 2015, en su informe anual sobre la distribución de población mundial en núcleos urbanos, la ONU estimaba que ya un 54% de los habitantes del planeta vivía en una ciudad, y que en 2050 llegaría hasta el 66%. Para ese año, habrá unos 2.500 millones de personas más en los entornos urbanos, el 37% del cual se concentrará en India, China y Nigeria.

Europa es uno de los continentes más urbanizados. La ONU asegura que el 73% de la población europea vive hoy en las ciudades, y en 2020 llegará al 80%. España se coloca por encima de la media europea, con un 79% de la población que vive en zonas urbanas.

¿Qué es una ciudad sostenible?

El Objetivo 11 de los ODS de Naciones Unidas es conseguir ciudades y comunidadessostenibles, pero ¿qué se considera una ciudad sostenible? El rápido crecimiento de las ciudades, donde más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, ha creado problemas comunes tales como la contaminación, la falta de vivienda digna, la escasez de fondos para servicios básicos, la insuficiencia de infraestructuras de comunicación y transporte público, etc.

Ante estos desafíos, muchas ciudades están desarrollando políticas que favorecen el desarrollo sostenible en materia ambiental, social y económica, sin prescindir de ninguno de ellos, es decir, no sólo tienen en cuenta indicadores económicos de bienestar, sino que analizan y gestionan, con la misma importancia, otros como la educación, la salud, la energía, los espacios verdes, la polución, el transporte, el turismo o el empleo.

Pero la ciudad sostenible está en permanente construcción, puesto que no existe un solo modelo y cada una implementa sus propias soluciones de acuerdo con su historia, su evolución o sus posibilidades materiales, aunque todos los planes de sostenibilidad urbana deben tomar medidas que incidan en el equilibrio entre desarrollo y bienestar.

Mejorar el futuro de las ciudades

Equilibrar las necesidades inmediatas de hoy sin comprometer las necesidades del mañana es el objetivo que debe de alcanzar toda población urbana que quiera responder ante la calidad de vida de sus habitantes, con poblaciones humanas que sean inclusivas, seguras y resistentes dentro de una escala de sostenibilidad coherente.

ONU Hábitat, programa de Naciones Unidas que trabaja por un mejor futuro urbano, tiene como misión promover el desarrollo de asentamientos humanos sostenibles desde el punto de vista social y medioambiental y proporcionar vivienda adecuada para todos y todas. Dentro de su plan estratégico, ONU Hábitat publica, en colaboración con la consultora ARCADIS, el informe anual de Índice de Ciudades Sostenibles.

Los parámetros que analiza este informe para realizar el ranking de ciudades sostenibles son:

La calidad de vida de las personas
Desde la educación (alfabetización y universidades), la salud (esperanza de vida y la obesidad), la desigualdad de ingresos, el equilibrio entre la vida laboral y familiar, la tasa de dependencia, el crimen, la vivienda o los costes de vida. Estos indicadores pueden ser considerados ampliamente como el retrato de la «calidad de vida».

Factores medio ambientales
En la clasificación se tienen en cuenta el consumo de energía y la cuota de energía renovable; las tasas de espacios verdes; reciclaje y compostaje; las emisiones de gases de efecto invernadero; el riesgo de catástrofes naturales; el agua potable; el saneamiento o la contaminación del aire. Estos indicadores en términos generales pueden ser considerados como «factores que benefician al planeta».

Una economía saludable
Se examina el rendimiento económico desde una perspectiva empresarial, la combinación de medidas de infraestructuras de transporte (ferroviario, aéreo y la congestión del tráfico), la facilidad de hacer negocios, el turismo, el PIB per cápita, la importancia de la ciudad en las redes económicas globales, la conectividad en términos de móviles, el acceso a Internet o las tasas de empleo. Estas señales en términos generales detallan el buen comportamiento económico de una ciudad y su sociedad.

El Índice de Ciudades Sostenibles del Mundo abarca el estudio de 100 metrópolis donde se intenta ofrecer un cuadro indicativo de la salud y la riqueza de las ciudades, para el presente y el futuro, con la intención de reconocer las debilidades y poder actuar en consecuencia.

Utilizando 32 indicadores distintos, se ha elaborado un ranking para valorar la sostenibilidad en cada una. Las diferentes ciudades reciben una puntuación por indicador y estos, a su vez, están agrupados en tres categorías de sostenibilidad. Para cada ciudad se computa la media de las tres categorías y cuanto más alto es el valor, más sostenible es la ciudad.

El continente europeo es el que aporta más ciudades a la lista de las 10 más sostenibles del mundo con Alemania a la cabeza. En la lista de las top 25 aparecen las dos ciudades principales de España, Madrid (20) y Barcelona (24).

A Europa le sigue Asia y la primera ciudad sostenible de norte américa es Vancouver (Canadá), en el puesto 23. La primera de américa del sur es Santiago de Chile (Chile), en el puesto 71, y la primera de Oceanía, Canberra (Australia) en el puesto 28. Al final de la lista de las 100 ciudades del mundo estudiadas aparecen Manila (Filipinas) 96, Nueva Delhi (India) 97, Nairobi (Kenia) 98, El Cairo (Egipto) 99 y Calcuta (India) 100.

Zúrich, la ciudad más sostenible del mundo

Según el informe, Zurich (Suiza) es la ciudad número uno en el Índice de Ciudades Sostenibles por su gran reputación como ciudad habitable y contemporánea conocida por centrarse en el ecologismo, así como por ser un foco financiero de renombre mundial.

La ciudad es pionera en el objetivo a largo plazo de convertirse en una sociedad de 2.000 vatios en 2050. Es el enfoque de Zurich para enfrentar el cambio climático y la escasez de recursos: utilizar 2.000 vatios de energía per cápita (la cantidad establecida como uso de energía «sostenible»). Los compromisos incluyen inversión en eficiencia energética y energías renovables, edificios sostenibles, movilidad para el futuro y un esfuerzo para aumentar la conciencia pública.

Como centro económico global, la ciudad no solo es capaz de atraer negocios sino también personas, con una buena calidad de vida, atractivas ofertas educativas y oportunidades de empleo, así como un ranking de salud líder en el Índice. Diversas empresas e industrias innovadoras, tanto pequeñas como grandes, forman una base importante de la economía de Zurich.

Singapur, segunda ciudad más sostenible

Actualmente se están llevando a cabo una serie de iniciativas de sostenibilidad que ayudará proactivamente a Singapur a evolucionar y seguir siendo competitivo. Incluso como la ciudad mejor clasificada en Asia y la segunda en el mundo, la ciudad continúa siendo proactiva. Por ejemplo, con una población que se prevé crezca a más de seis millones de personas en 2030, el gobierno se ha comprometido a una inversión significativa en la próxima década para mejorar la movilidad y la conectividad dentro de la ciudad. Esta inversión incluye dos nuevas líneas subterráneas, extensiones a cuatro líneas MRT existentes, una nueva terminal y pista de aterrizaje en el aeropuerto de Changi, un enlace ferroviario de alta velocidad entre Singapur y Malasia y la reubicación del puerto de contenedores.

La ciudad también se enfrenta a una población que envejece y necesita una mayor inversión en infraestructura social. Esto, junto con largas horas de trabajo, la desigualdad de ingresos y la asequibilidad afectan el subíndice de personas de Singapur.

Singapur también ha establecido un ambicioso objetivo de hacer al menos el 80% de todos los edificios ‘verdes’ para 2030 como parte de un impulso concertado para crear un entorno de vida de alta calidad, que es resistente y apoya la agenda más amplia del cambio climático. La inversión adicional de la capacidad de recuperación está en curso en Singapur, incluida su estrategia de «cerrar» el ciclo del agua.

Otras iniciativas sostenibles locales
No existen estudios globales recientes que analicen la sostenibilidad de las ciudades españolas, pero en los últimos años sí ha habido iniciativas locales que buscan mejorar la calidad de vida de los entornos urbanos. Estas son algunas de ellas:

Sarriguren. Es una localidad española de Navarra, situada entre campos de cereales y dentro de un hábitat envidiable. Allí fue donde se construyó la primera EcoCiudad de España, lo que hace que siga unos criterios medioambientales que merecen incluirla en una de las regiones más ecológicas del país. Gracias a esta EcoCiudad, obtuvo el premio Europeo de Urbanismo de 2008.

Vitoria-Gastéiz. La capital de Álava fue declarada Capital Verde Europea en 2012, quizá debido a que cuenta con un gran número de parques y de espacios verdes, una buena media per cápita. Es más, desde que se celebra dicho premio en 2008, ha sido la única ciudad española en ostentar el galardón.

Además, su plan de gestión de residuos y de consumo de agua, su mismo emplazamiento y su naturaleza, la hacen una de las ciudades no solo más sostenible, sino también más saludables para vivir. Como dato: todos los habitantes que viven en la capital de Álava, unos 240.000, residen a menos de 300 metros de un jardín o parque. Es una ciudad que, además, cuenta con índices muy bajos de contaminación lumínica.

Málaga. La ciudad andaluza es también una de las que más empeño pone en ser ecológica y ha sorprendido a todos con innovadores iniciativas. Lanzó un proyecto para conseguir un ahorro energético en un alto porcentaje, implantando contadores inteligentes y otras innovaciones eléctricas y así consumir menos en electricidad.

Oviedo. Además de que Asturias es una de las zonas más verdes de la península, Oviedo promueve la plantación de árboles y por sus calles hay plantados más de diez mil. Igual que ocurre con Vitoria y otras regiones, esto mejora la calidad del aire, también la calidad de vida de sus ciudadanos y un cuidado por el medio ambiente.

Plantar árboles, esencial para las ciudades sostenibles

La FAO hizo públicos recientemente una serie de datos sobre los beneficios que proporcionan los árboles en las áreas urbanas. Así, destaca que su colocación estratégica puede bajar la temperatura del aire entre 2 ºC y 8 ºC. También nos ayudan a no derrochar energía, puesto que los árboles colocados de manera adecuada en torno a los edificios reducen las necesidades de aire acondicionado en un 30% y ahorran entre un 20% y un 50% de calefacción.

Además, los grandes árboles de las ciudades son excelentes filtros para los contaminantes urbanos y las pequeñas partículas, puesto que un árbol puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año, secuestrar carbono y en consecuencia mitigar el cambio climático.

El país más poblado del mundo, China, ha tomado buena nota de ello y acaba de anunciar, a través de un informe de Naciones Unidas, que cubrirá casi una cuarta parte de su país con bosques para 2020.