Fundación Aquae > Las mil y una noches

Las mil y una noches

Los ríos de agua salada corren salvajes por las mejillas de mamá. Tiene miedo. Papá llegará pronto y la tormenta del alcohol descargará sobre su espalda. Como siempre.

No quiero verlo, ya han sido demasiadas tardes lluviosas en mi vida. Huyo a mi cuarto y sigo trabajando. Pronto seré capaz de hacer que la alfombra vuele y mamá y yo podremos huir entonces a un mundo de algodón y regaliz.

David Domínguez Parrilla