La lechuza común, la noche vista a través de sus ojos

Una de las aves nocturnas por excelencia y con un canto lastimoso y estridente a partes iguales. Así es la lechuza común, un ave de tamaño medio y voluminosa cabeza que cuenta con una agudeza visual y un oído muy desarrollado para poder cazar a sus presas con gran precisión durante la noche.

Conocida científicamente como Tyyo alba, la lechuza común es una especie de ave estrigiforme perteneciente a la familia de Tytonidae. Lo que más le gusta a la lechuza es la penumbra para ver, el silencio para oír nuestras iglesias, y los desvanes y cuadras para vivir.

Nos encontramos ante un ave de tamaño mediano (más de 30 cm de longitud) y una envergadura que en vuelo se aproxima al metro. El canto de la lechuza se caracteriza por ser similar a un grito de lástima que resulta un tanto estridente. Además, cuenta con una voluminosa cabeza con un plumaje de tonos dorados en el dorso. Existe un amplio número de subespecies que suelen diferenciarse unas de otras por el color del plumaje.

¿Dónde vive la lechuza común?

Esta ave se distribuye casi por la totalidad del planeta, a excepción de las zonas más extremas del mismo, tanto las gélidas como las que alcanzan temperaturas más elevadas. Sin embargo, su densidad sí resulta muy variable entre unas zonas y otras. En la Península Ibérica, aunque presente en gran parte de ella, es menos habitual en el sureste y en zonas demasiado montañosas para la especie como son los Pirineos o la Cordillera Cantábrica.

Por lo tanto, y relacionado con esto último, se puede divisar a la lechuza blanca en paisajes tan variados como la dehesa extremeña, las zonas de estepa o las campiñas arboladas.

¿Qué come y cómo se reproduce?

La alimentación de la lechuza común se basa en la ingesta de topillos, musarañas y ratones, de los que nos libra, mientras dormimos. Es decir, nos encontramos ante un ave nocturna, al igual que el búho real, a la que su elevada tasa metabólica obliga a ingerir cantidades de alimento muy elevadas. Es una especie muy observadora que se mueve en la noche con una facilidad pasmosa gracias a su excelente visión nocturna y a la precisión de su oído. Estas dos características le permiten atacar a sus presas con gran precisión.

El amplísimo periodo reproductor de la lechuza común en la Península Ibérica se expande entre los meses de marzo y octubre. Así, cabe destacar que el año 2015 fue un año prolífico para la lechuza blanca en algunos lugares en los que llegó a criar entre dos y tres veces. Como sucedió, por ejemplo, en la campiña abulense.

Los pollos tienen distintos tamaños porque entre la puesta de los primeros huevos y el siguiente puede pasar una semana.

Otras curiosidades de la lechuza común

Cuenta la leyenda que tanto lechuzas como búhos son capaces de predecir la muerte y presagiar acontecimientos verdaderamente trágicos. ¿Quién no ha escuchado aquello de que cuando una lechuza revolotea alrededor de una ventana es porque una muerte tendrá lugar en solo unas horas? Esta historia ha pasado de generación en generación y todavía en la actualidad se trata de un animal que simboliza la muerte y la mala suerte.

Por último, es importante destacar que la lechuza común fue elegida como “Ave del año” en 2018 por la organización SEO/BirdLife.