La historia de la ardilla que cruza España, ¿mito o realidad?

¿Es un mito lo de que una ardilla puede cruzar España de árbol en árbol? Muy afianzado en nuestra cultura popular, te contamos si es realidad o no y además te desvelamos algunos datos de los bosques de la Península Ibérica.

Se dice que España históricamente fue un paraíso forestal y que una ardilla podía cruzar la península de norte a sur sin tocar suelo. ¿Mito o realidad? Lo consultamos con Enrique Segovia, director de Conservación de WWF España.

Ahora una ardilla no puede ir cruzando España de árbol en árbol, ya que se sabe que el mar Mediterráneo experimentó grandes cambios en el nivel del mar y variaciones en las posiciones relativas de las placas continentales de Europa y África. Estos trajeron cambios de clima y vegetación tato en la región atlántica como en la región mediterránea.

La Península Ibérica, ubicada en una importante ruta entre África y Europa, se enriqueció con la llegada, tras el cambio climático, de plantas de humedales, plantas termófilas (las que requieren mucho calor), plantas xerófilas (las que requieren un clima), plantas orófilas (subalpinas), plantas boreo-alpinas, etc. Muchas de las cuales lograron permanecer, gracias a la diversidad de ambientes que existen en las sierras. Les permitieron subir de altitud si el el clima era demasiado cálido, o descendería si hacía demasiado frío. La complejidad geológica de la mayoría de las sierras ibéricas, especialmente de la Cordillera Bética, Sistema Ibérico y Pirineos, también incrementó notablemente el número de nuevos entornos a los que fue posible adaptarse, dando como resultado la gran variedad de flora actual.

Los bosques de la zona atlántica “euroiberiana”

La zona atlántica “euroiberiana” se extiende por el norte de Portugal, el macizo gallego, la Cordillera Cantábrica y el Pirineo occidental y central. Se caracteriza por un clima húmedo, moderado por la influencia del océano, con inviernos algo fríos y la falta de una estación seca marcada. La península se extiende al norte de Portugal, la mayor parte de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, noroeste de Navarra y Pirineos occidentales. Sin embargo, su influencia en forma de comunidades o especies definidas se extiende hacia el interior, especialmente en el norte y oeste.

La vegetación es de bosque de robles caducifolios. Tanto robles albar (Quercus petraea) como robles comunes (Quercus robur), con fresno europeo (Fraxinus excelsior) y avellanos en los suelos más frescos y profundos del fondo del valle. El estrato montañoso se caracteriza por la presencia de hayas y, en ocasiones, en el Pirineo, de abetos plateados (Abies alba); estas hayas y abetos ocupan las laderas frescas con suelo poco profundo. La influencia mediterránea se siente en la presencia de encinas (Quercus rotundifolia) con laurel, que se encuentran en las crestas y laderas más cálidas, especialmente sobre suelos calcáreos, donde la sequedad se hace más pronunciada.

Los principales bosques de esta zona son hayas, robles, abedules y abetos.

La región mediterránea

La región mediterránea ocupa el resto de la península (la mayor parte de ella), así como las Islas Baleares. La principal característica de la región es la existencia de un período bastante prolongado de sequía estival. Puede durar entre 2 y 4 meses, pero que, independientemente de la duración, siempre es bastante distinto. Las precipitaciones pueden oscilar entre 1500 mm y menos de 350 mm. Las temperaturas van desde regiones que no tienen heladas durante muchos años hasta aquellas que alcanzan los -20 ° C, o incluso más bajas, cada invierno.

Si se ignora, por el momento, la influencia de la montaña, el típico bosque de la región mediterránea peninsular está formado por árboles de hoja perenne: bosques de robles, alcornoques, olivos silvestres, enebros, etc. Estos se acompañan o sustituyen en las regiones más cálidas y erosionadas por bosques de pino carrasco (Pinus halepensis) y en zonas de suelo arenoso y dunas de arena fija por bosques de enebro y pino piñonero.

Las excepciones a la regla son la región más árida del sureste, las regiones bajas de las provincias de Murcia y Almería. Aquí la única vegetación es la palma de abanico (Chamaerops humilis), y los matorrales espinosos de endrino. En altitudes superiores, coscoja, arboledas y masilla (Pistacia lentiscus). Lo mismo puede decirse de las zonas saladas o endorreicas, con grandes diferencias de temperatura, como la depresión del Ebro, la Hoya de Baza y las margas calcáreas del interior.

Etapas de degradación de los bosques en España

Es posible identificar etapas sucesivas en el proceso de degradación de estas diversas formaciones forestales, desde un estado óptimo hasta la fase final de desertificación.

Estos estados regresivos, en el caso de los bosques frondosos, son los siguientes:

  • Bosque denso representativo de un estado natural óptimo, caracterizado por especies endémicas, compatibles con las condiciones biológicas locales.
  • Bosque aclarado, todavía con predominio de las especies nativas, pero con abundante representación de una variedad de especies como acebo, arce y fresno.
  • Etapa de pinares. Las especies nativas prácticamente han desaparecido, al igual que la vegetación asociada. Junto a los pinos comienzan a aparecer matorrales heliófilos (prefiriendo hábitats secos y soleados) y matorrales invasores, casi siempre basados ​​en las familias Cistaceae y Ericaceae.
  • El estrato arbóreo como tal desaparece, junto con sus especies asociadas, reemplazado progresivamente por matorrales representativos de una degradación muy avanzada; hay una alta frecuencia de plantas espinosas y predominio de Lamiaceae y compuestas.
  • La cobertura del suelo se reduce, no solo en el tamaño de las plantas, sino también en el área que ocupa; ahora forma un tapiz herbáceo y discontinuo, con predominio general del pasto diente de perro.
  • La etapa final de la regresión está representada por suelo desertificado.