La crisis climática dificulta la erradicación de pobreza

Cada 17 de octubre se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. La pobreza es un problema que va contra los derechos humanos en tanto que implica no poder acceder a servicios básicos como la educación, la salud o la vivienda. El desafío actual es lograr la justicia social y medioambiental para todas las personas con el fin de conseguir la erradicación de la pobreza en el mundo.

La pobreza es un problema de derechos humanos urgente, y por ello el primer ODS. Según datos de Naciones Unidas, más de 700 millones de personas vive, hoy en día, en situación de extrema pobreza con dificultades para hacer frente a las necesidades más básicas. La erradicación de la pobreza debe ser uno de los principales objetivos para todas las instituciones y organizaciones del mundo.

Un año marcado por la Covid-19

La expansión de la pandemia mundial de la Covid-19 ha puesto en riesgo la lucha contra la pobreza que se lleva realizando durante años. Se estima que las consecuencias económicas de la pandemia mundial incrementarán la pobreza en todo el mundo pudiendo llegar a afectar a 500 millones de personas más de la población mundial, según advierten investigadores de la ONU.

Ante esta situación, las Naciones Unidas han elaborado un Marco para la respuesta socioeconómica inmediata a la Covid-19 con el objetivo de ampliar de manera extraordinaria el apoyo internacional así como el compromiso político para garantizar el acceso a los servicios esenciales de toda la población.

La falta de recursos y las desigualdades socioeconómicas potencian la vulnerabilidad de las poblaciones con menos recursos. Por ejemplo, es el caso de las  comunidades indígenas a las que se le añade el difícil acceso a agua potable, a una dieta equilibrada y a un saneamiento básico. Por esta razón, Fundación Aquae y UNICEF,  han llegado a un acuerdo para ampliar su proyecto “Agua para la Amazonía Peruana” debido al fuerte impacto que está teniendo el coronavirus en las comunidades indígenas de la zona.

Uno de los objetivos de este proyecto es mejorar el acceso a los servicios de agua y saneamiento en estas regiones. Hasta la fecha se han implementado más de 420 baños ecológicos secos que benefician a más de 700 familias de entornos rurales en las regiones de Loreto y Ucayali.

Justicia social y ambiental para la erradicación de la pobreza

Sabemos que el cambio climático plantea una serie de riesgos para el planeta y las personas que viven en condiciones de extrema pobreza con las que más se ven afectadas por los efectos de la crisis climática. Philip Alston, relator especial de la ONU, afirma en su informe sobre cambio climático y pobreza que “el cambio climático tendrá consecuencias devastadoras, en el mejor de los casos, cientos de millones se enfrentarán a la inseguridad alimentaria, la migración forzada, las enfermedades y la muerte”.

Además, Alston añade: “El cambio climático amenaza el futuro de los derechos humanos y corre el riesgo de deshacer los últimos cincuenta años de progreso en materia de desarrollo, salud mundial y reducción de la pobreza”.

Por lo tanto, mitigar los efectos del cambio climático supone también llevar a cabo acciones que garanticen la erradicación de la pobreza en el mundo. La acción humana es la responsable de gran parte de los problemas medioambientales pero también es la principal solución a todos estos.

Las personas con menos recursos son las primeras en actuar de manera concreta dentro de sus comunidades para hacer frente a los desafíos medioambientales, pero sus esfuerzos suelen pasar desapercibidos. Desde instituciones como Naciones Unidas, y con motivo del Día Internacional de Erradicación de la Pobreza, se pretende reivindicar y valorar la participación, los conocimientos, las contribuciones y la experiencia de las personas más vulnerables de esta crisis climática.

Uno de los objetivos de la conmemoración del Día Mundial de Erradicación de la Pobreza es reivindicar que los esfuerzos mundiales deben estar orientados a construir un mundo equitativo y sostenible en el que haya justicia social y medioambiental para todas las personas. Fomentar las energías renovables, reducir las emisiones o modificar hábitos insostenibles son algunas de las acciones que se pueden llevar a cabo para mitigar los efectos del cambio climático en nuestro planeta.

La crisis climática sobre los más vulnerables

Una situación que la crisis climática acentuará, dado que, aunque afecta a todos, la mayor carga recaerá sobre la población en situación de pobreza. Por ejemplo, el calentamiento global y el aumento de las temperaturas están provocando que los glaciares se derritan, se produzcan megaincendios o que haya enormes inundaciones: algo que afecta de manera directa a muchas zonas del mundo, pero en regiones en desarrollo la capacidad de reacción y reconstrucción es mucho menor.

Igualmente, las sequías en zonas donde las poblaciones tienen problemas de nutrición merman más las cosechas, reduciendo aún más el acceso a alimentos. Esto también puede provocar el aumento del nivel del mar o la desaparición de ecosistemas marítimos, que sirven de sustento a millones de personas.

La erradicación de la pobreza es necesaria para acabar, a su vez, con el cambio climático

La mitigación del cambio climático podría ayudar a frenar muchos de los problemas anteriores. Por ejemplo, si el aumento de temperatura fuese tan solo de 1,5ºC y no de 2ºC, como se estima, ayudaría a hasta 450 millones de personas vulnerables a los riesgos del clima. Según el Banco Mundial, con esos 2ºC, entre 100 y 400 millones de personas estarían en riesgo de pasar hambre y entre 1.000 y 2.000 millones no tendrían agua suficiente para su supervivencia. Además, para el 2080 se estima que el rendimiento mundial de cultivos se reduzca en un 30%, lo cual implica una pérdida enorme de alimentos.

La mayoría de las personas en situación de pobreza no tienen seguro médico, y, por tanto, se encuentran sumidos en una crisis de salud. La crisis climática hará que enfermedades como la malaria o la diarrea severa, la desnutrición o el estrés aumenten con la subida de las temperaturas.

Desplazados climáticos

Además, se encuentra la gran problemática de un aumento de población a nivel global y los previsibles desplazamientos desde regiones en desarrollo debido a la crisis climática. Así, para 2050 podría producirse el desplazamiento de alrededor de 140 millones de personas en África subsahariana, el sur de Asia y América Latina.

Lo más paradójico reside en que las sociedades más pobres son las que menos han contribuido a la crisis climática y, sin embargo, están siendo, y serán, las más afectadas por ella.

Por tanto, luchar contra el cambio climático es también luchar contra la pobreza, para impedir que las diferencias sociales sean cada vez mayores. También para alcanzar el ODS número 1, perseguir la consecución del resto y trabajar por un mundo más sostenible para todos. Luchar a favor de la erradicación de la pobreza es luchar por los derechos humanos.