La salinidad del mar ¿Cómo se creó?

Hace unos 4.650 millones de años atrás la Tierra era una masa caliente donde no existían continentes, ni océanos, ni mucho menos seres vivos.

La salinidad del mar es un factor importante en la determinación de muchos aspectos de la química de las aguas saladas naturales y de los procesos biológicos dentro de ella. Es una variable de estado termodinámico que gobierna características físicas como la densidad y la capacidad calorífica del agua.

A medida que la Tierra se fue enfriando, de entre las rocas y desde el interior del manto subterráneo, comenzaron a surgir, por mediación de los géiseres que se formaban en la superficie, gases volátiles y otros ligeros como el vapor de agua. Gases que al salir a la atmósfera y enfriarse se condensaba y convertía en agua de lluvia. Esa agua cayendo constantemente sobre la superficie terrestre dio origen a la formación de mares y océanos. En un principio no eran precisamente de “agua salada” tal como lo conocemos hoy en día, sino de “agua dulce”.

Definición de “salinidad”

La salinidad del mar es conceptualmente simple, pero técnicamente desafiante de definir y medir con precisión. Conceptualmente, la salinidad es la cantidad de sal disuelta del agua. Las sales son compuestos como cloruro de sodio, sulfato de magnesio, nitrato de potasio y bicarbonato de sodio que se disuelven en iones. La concentración de iones de cloruro disueltos a veces se denomina clorinidad. Desde el punto de vista operativo, la materia disuelta se define como aquella que puede pasar a través de un filtro muy fino.

 El agua de mar normalmente tiene una salinidad de alrededor de 35 g / kg, aunque los valores más bajos son típicos cerca de las costas donde los ríos ingresan al océano. Los ríos y lagos pueden tener una amplia gama de salinidades, desde menos de 0,01 g / kg hasta unos pocos g / kg, aunque hay muchos lugares donde se encuentran mayores salinidades. El Mar Muerto tiene una salinidad de más de 200 g / kg. El agua de lluvia antes de tocar el suelo normalmente tiene un TDS de 20 mg / L o menos.

El valor de salinidad del mar resultante de una muestra determinada de agua natural no variará en más de un pequeño porcentaje (%). Da igual el tamaño de poro que se utilice en la definición. Los oceanógrafos físicos que trabajan en el océano abisal, sin embargo, a menudo se preocupan por la precisión y la intercomparabilidad de las mediciones de diferentes investigadores, en diferentes momentos, hasta casi cinco dígitos significativos. Los oceanógrafos utilizan un producto de agua de mar embotellada conocido como IAPSO Standard Seawater. Este producto sirve para estandarizar sus mediciones con suficiente precisión para cumplir con este requisito.

¿Por qué tiene sal el mar?

Junto con la lava de las erupciones volcánicas y el vapor de agua que brotaba a presión desde el interior de la Tierra surgían también determinadas cantidades de cloruro de sodio (NaCl) o sal común. Sal acompañada de otros elementos químicos como el potasio, magnesio, sulfato, calcio, bicarbonato y bromuro. Al ser esos elementos mucho más pesados que el vapor de agua, quedaban depositados entre las rocas por donde salían las columnas de vapor. Ese proceso de acumulación de elementos sólidos durante miles de años dio lugar a la formación de los continentes.

La lluvia que caía sobre los continentes en formación disolvía y arrastraba a su paso la sal. Además, arrastraba el resto de los elementos químicos solubles en agua. Elementos que se encontraban depositados entre las rocas y sobre la superficie terrestre, dirigiéndola hacia los mares y océanos.

La salinidad del mar actualmente

A pesar de los millones de años transcurridos desde el surgimiento del planeta Tierra, el proceso de salinización del agua de mar no se ha visto interrumpido en ningún momento, pues además de la sal que los torrentes de lluvia que caen sobre los continentes continúan arrastrando hacia los mares y océanos, el proceso de salinización también se produce cuando el agua de mar se filtra por las grietas de las aberturas hidrotermales existentes en el propio lecho marino, donde también hay acumulaciones de sal.

El agua del mar al penetrar en el interior de la Tierra a través de esas aberturas, se calienta y mezcla con la sal ahí depositada. Ese proceso provoca que cuando sea devuelta de nuevo al mar, incremente su salinidad. Además, la lava que vierten al mar los volcanes que se encuentran sobre la superficie terrestre junto a las costas, contribuyen a mantener el proceso de salinización.

El agua de los océanos y mares de nuestro planeta está compuesto por una enorme cantidad de elementos. Se sabe que existen al menos 72 elementos químicos reconocidos en cantidades tanto amplias como extremadamente pequeñas que le dan ese sabor salado al agua.