Glosario 
 de la Sostenibilidad

Bienestar

El bienestar es la cobertura plena de las necesidades humanas como el acceso al agua y el saneamiento, la nutrición, la salud, la vivienda, la educación, la información y comunicación, la calidad del medio ambiente y la cultura. La tipología del bienestar es amplia (físico, emocional, social, ecológico, intelectual y espiritual). El concepto ha influido en la creación de modelos políticos y económicos, como el Estado o Sociedad del Bienestar propuesto a mediados del siglo XIX.

 

La palabra bienestar se forma a partir de la fusión de voces ‘bien’ y ‘estar’ provenientes de los latinismos bene y stare. La herencia latina también está presente en otras lenguas, y por ello el término se construye de forma similar en alemán (wohlbefinden), en inglés (wellness), en italiano (benessere) o en francés (bien-être).

La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define el bienestar como «el conjunto de las cosas necesarias para vivir bien». Más explícito es el Diccionario Inglés Oxford (OED), que lo describe como «la condición que se obtiene cuando una persona alcanza un nivel de salud que minimiza las posibilidades de enfermar. El bienestar se consigue mediante una combinación de salud emocional, ambiental, mental, física, social y espiritual».

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El bienestar general depende de una serie de factores y condicionantes (cuerpo, psicología, sociedad, medio ambiente, etcétera), susceptibles de estudiarse por separado en cinco tipos de bienestar, a saber:

El bienestar físico es la capacidad del cuerpo humano para funcionar correctamente y de soportar la actividad y esfuerzos que cada persona necesita en su día a día, sin dolores ni limitaciones de ninguna índole.

El bienestar emocional se relaciona con la psicología y los sentimientos humanos y se ve afectado por problemas como el estrés y la ansiedad.

El bienestar intelectual se define como la posibilidad de asimilar conocimientos, entender creencias y procesar ideas y conceptos nuevos y enriquecedores para el desarrollo personal.

El bienestar espiritual guarda relación con una búsqueda interior y personal del significado y los propósitos de la vida.

El bienestar social engloba todos los elementos que influyen en la relación de una persona con su entorno social, difiriendo del concepto de ‘calidad de vida’.

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Asimismo, un tipo de bienestar cada vez más valorado es el ecológico o medioambiental, que se define como el acceso a recursos básicos para la vida humana, en condiciones óptimas para su adecuado aprovechamiento: el aire libre de polución, las aguas potables para el consumo humano y depuradas para uso agrícola, los alimentos saludables sin sustancias químicas ni agentes contaminantes, etcétera.

Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Victoria (Columbia Británica, Canadá), la satisfacción de esta clase de bienestar depende de «una relación armoniosa entre las personas y su sistema ecológico, que conduce a una gestión, distribución y sostenibilidad exitosas de los recursos medioambientales para las generaciones actuales y futuras. […] No sólo se refiere al bienestar del entorno natural o del planeta, sino que abarca la relación entre los seres humanos y el medio ambiente».

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La búsqueda y garantía de bienestar es una constante en los sistemas de organización política desde tiempos remotos. En el documento base del ordenamiento jurídico español, la Constitución española de 1978, la palabra ‘bienestar’ se repite en los artículos 50 y 129. Tal es la influencia de este concepto en la política moderna que ha originado el denominado Estado o Sociedad del Bienestar, conocido a su vez como welfare state en países angloparlantes y como état social o état-providence en la vecina Francia, donde surgió.

El Estado del Bienestar se define como un sistema de organización social y política que asigna al Estado el deber de proporcionar derechos y garantías a la población de un país determinado. Para las Academias de la lengua, el concepto es inseparable de la economía, pues «tiende a procurar una mejor redistribución de la renta y mayores prestaciones sociales para los más desfavorecidos».

El concepto fue acuñado por el estadista marsellés Olivier Émile Ollivier (1825-1913) durante el Segundo Imperio francés (de 1852 a 1870) y desarrollado posteriormente por sociólogos, historiadores y pensadores como el inglés Thomas H. Marshall o el alemán Alfred Müller-Armack al término de la Segunda Guerra Mundial.

En la actualidad, la mayoría de países miembros y exmiembros de la Unión Europea implementan sistemas organizativos basados en los principios del Estado de Bienestar. España, al igual que Italia, Portugal y Grecia, ha implementado en las últimas tres décadas una serie de planes, medidas y Reales Decretos encaminados a aumentar la asistencia social, eliminar la pobreza o mejorar las condiciones laborales mediante un sistema público de pensiones.

En las naciones anglosajonas, este modelo cuenta con iniciativas más relajadas, enfocadas mayoritariamente a la población laboral activa. Probablemente, los mayores paradigmas del Estado del Bienestar sean los países nórdicos, Dinamarca, Islandia, Finlandia o Suecia, poseedores de niveles elevados de asistencia social, una recaudación fiscal superior a la media y la apuesta por el empleo público frente al privado.