Emergencia climática para lograr la neutralidad de carbono en 2050

El Parlamento Europeo ha declarado la emergencia climática y medioambiental tanto en Europa como a nivel global, para pedir a todos los países de la UE que garanticen que todas sus propuestas legislativas y presupuestarias tengan en cuenta el objetivo de limitar el calentamiento global a un máximo de 1.5ºC y lograr la neutralidad de emisiones para 2050.

Una acción inmediata y ambiciosa es fundamental para limitar el calentamiento global a 1,5ºC y evitar una pérdida ingente de diversidad biológica”, según el Parlamento Europeo. Así, la cámara establece la emergencia climática y medioambiental en una llamada de atención a la clase europea política y, por extensión, al resto de países para doblar los esfuerzos con el objetivo de frenar el calentamiento global.

Aunque la ciudadanía, especialmente los más jóvenes, han tomado mayor conciencia sobre la crisis climática, la resolución europea también es un llamamiento a todos los sectores de la sociedad y la economía, incluida la industria, en busca de unas medidas sociales e inclusivas sólidas para garantizar una transición justa y equitativa que permita que no se pierda empleo y se respete el nivel de bienestar social.

El objetivo marcado es alcanzar un balance neto de cero emisiones en 2050. Para ello, se debería reducir entre el 40 y 55%, con respecto a los valores de 1990, para el año 2030: único camino para conseguir la neutralidad de carbono en 2050.

Por otro lado, el texto que contempla la emergencia climática y medioambiental, pactado por socialdemócratas, liberales e izquierda, con el apoyo total del grupo Verdes/Alianza Libre Europea, reclama evaluar de manera plena el impacto climático y medioambiental de todas y cada una de las propuestas legislativas y presupuestarias pertinentes de forma que garanticen que están plenamente en consonancia con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales, tal y como se estableció en el Acuerdo de París.

De este modo, se busca intensificar la reducción de las emisiones del transporte marítimo y la aviación, dado que se consideran que los objetivos actuales de recorte de estas emisiones son poco ambiciosos, como demuestran los diferentes informes que han señalado récords de emisiones. De ahí que se inste a todos lo países a que incluyan planes nacionales que las reduzcan de manera más contundente.

Por otro lado, se busca un mayor apoyo financiero a la lucha global contra la crisis climática por parte de todos los países de la Unión Europea, llegando si es posible a duplicar sus contribuciones al Fondo contra el cambio climático, porque los Estados miembros son los principales proveedores de financiación pública y el presupuesto de la Unión Europea debería alinearse con sus compromisos internacionales.