Él

Simplemente observaba y todo lo que veía respaldaba la conclusión a la que hacía tiempo que había llegado. Observaba cómo los niños ya no se perseguían jugando por el parque. Cómo la gente ya no se hablaba a la cara. Cómo los sentimientos habían desaparecido. La tecnología se había propagado como virus arrasando con todo. Y sin embargo, todos la aceptaban y acogían como una vieja amiga. Por eso Él se iba de aquel mundo creado por humanos y gobernado por máquinas.
Pablo Arribas Santayana