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El mayordomo

Me han dejado solo.

Al principio me querían. Era el centro de su vida. Me acostumbré al halago. Y me movía con soltura por la casa.

Día a día me esforzaba en mi tarea. Infatigable, recorría pasillos y habitaciones hasta quedar casi exhausto.

Pero me siento olvidado. Ellos se refugian en el piso de abajo donde no puedo llegar.

Lo que no saben es que estoy dispuesto a arrojarme por las escaleras y hacerles ver que, aunque soy un robot aspirador, tengo mi orgullo...

Manuel Ángel Morales Escudero