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El exagerado

Con ojos desorbitados ha acudido al fontanero y hasta a la policía. El médico le ha escuchado impasible mientras cuenta que cada noche, si apaga la luz, todos los grifos de la casa se abren de golpe pero, cuando le ha dicho que también oye risas y aplausos desde ultratumba, directamente le ha extendido un volante preferente para psiquiatría. ¡ Qué exagerado! Los grifos sí que los abro, pero aplaudir, solo aplaudí el primer día. ¡En mi época no existían esos artilugios!
JULIA SALA COSTA