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Experiencia Vital Vivida

Experiencia Vital Vivida

Autor: Maria del Sol Hernanz

Como cada viernes, iba a casa de su hermana para ver a su sobrino. El ascensor estaba estropeado y le tocaba subir a pie cuatro plantas. Maldita fascitis plantar. Antes de tocar el timbre, su sobrino Kike ya había abierto la puerta y se había avalanzado a sus piernas. Ese viernes también olía a lasaña. Ahí terminaba la Experiencia Vital Vivida (EVV). Desde aquel accidente vivía postrado en la cama y el chip EVV insertado en su corteza cerebral le permitía revivir todas las sensaciones físicas de un momento de su vida. Una EVV al día. Siempre escogía la misma.

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