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Retumbo

Retumbo

Lo que lo distrajo contrayéndole el corazón no había sido sobrenatural sino estrepitoso: un estallido resquebrajado del concreto de la presa. Desde la bóveda rocosa de casa de máquinas lo escuchó con el alma congelada. El cerro mismo, debajo del cual estaba la casa de máquinas, a través de sus paredes y hasta la bóveda transmitió su propia fractura. Cuando el eco cesó y él de nuevo introdujo aire en sus pulmones, se dio cuenta que sus piernas temblaban. La sequía, allá arriba, podría ser la última de su vida y no había agua que beber para calmar su miedo.

Nick: cantimplora

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