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Consejos del agua

Cómo no desperdiciar el agua de nuestras piscinas

Cómo no desperdiciar el agua de nuestras piscinas

Cuando se acaba el verano miles de litros de agua de la piscina quedan sin utilidad aparente. Pero sí hay alternativas para aprovechar ese preciado líquido: usar el agua de la piscina para regar o transformarla para que también sea útil en invierno.

Si lo que queremos es aprovechar el agua de la piscina durante el invierno para ahorrar agua, podemos hacerlo reutilizando la misma para el riego. Eso sí, debemos tener en cuenta que el agua debe estar libre, no solo de cloro, sino de otros restos de productos químicos. Normalmente, con el reposo del agua durante un mes y gracias a la evaporación y el sol, todos los productos químicos desaparecen.

No obstante, es conveniente analizar esta agua para comprobar que su nivel de desinfectantes es mínimo y no representa una amenaza para las plantas. Es decir, debe tener un valor inferior a 0,3 mg de cloro por litro de agua y en el caso del oxígeno activo simplemente tendremos que esperar a que desaparezca la sustancia activa.

Para aprovechar la piscina también en invierno hay otras posibilidades. Una de ellas es aumentar la temperatura del agua para que podamos bañarnos todo el año. Aunque existe la posibilidad de cerrar la piscina con techados o cubiertas, esto no solo es más caro y engorroso, sino que resta las ventajas de una piscina de verano al aire libre. Por eso, es bueno conocer otras opciones como las mantas térmicas o las placas solares, que ayudan a elevar la temperatura del agua hasta hacerla agradable al baño en pleno invierno.

Las placas solares, por ejemplo, pueden aumentar la temperatura del agua hasta 10 grados. Los grados aumentados dependerán, eso sí, del tamaño del panel solar y de la cercanía del mismo a la piscina. Debemos tener en cuenta que podemos graduar el aumento de la temperatura de la piscina poniendo más o menos placas.

Foto: Dominio Público

También podemos convertir la piscina en un estanque mientras no la usemos para el baño o cuando apenas ya se usa y queremos darle otra función en casa. Para ello, debe limpiarse bien el agua de la piscina y librarse de todo resto de cloro y otros productos químicos, ya que estos matarían a los peces, las plantas y a las bacterias beneficiosas necesarias para una vida sana, equilibrada y autónoma del estanque.

Después, debe planificarse el diseño del estanque, decidir si el tamaño será el mismo que el de la piscina o si se va a hacer más pequeño. Puede utilizarse arena y grava para rellenar algunos huecos o para crear macizos con plantas o filtros que funcionen de forma natural y biológica.