El Coral Negro, una joya escondida por los océanos

Los antipatarios (Antipatharia), también conocidos como corales negros, por el color de sus esqueletos, sobresalen por su incalculable valor en la orfebrería. Aunque parece un arbusto del reino vegetal, en realidad se trata de un animal colonial que ha acumulado a lo largo de la historia un importante número de leyendas en torno a él.

Los antipatarios (Antipatharia) son los conocidos como coral negro. A pesar de que, en función de cómo incida la luz del sol sobre ellos, pueden ser de diferentes tonalidades, se llama coral negro por la oscuridad de sus esqueletos.

Este color negro le da una belleza que ha llevado a que se hicieran joyas desde tiempos inmemoriales. Esto ha llevado a que para encontrar coral negro haya que sumergirse en las profundidades de los océanos. En definitiva, se encuentra en recónditos parajes del océano que tienen cierto aire de casa abandonada.

Aunque no lo parezca inicialmente, la verdad es que el coral negro es un animal colonial que se suela confundir con un arbusto del reino vegetal. Otras características distintivas de las especies del mismo orden son las espinas que recubren el esqueleto o axis, que pueden tener formas diferentes, y la simetría hexameral en su estructura anatómica.

Hábitat del coral negro

Se encuentran en todas las cuencas oceánicas, tanto del Atlántico, como del Indo-Pacífico; en aguas tropicales, subtropicales y frías. Uno de los de mayor belleza es el de El Hierro, situado a una profundidad de entre 60 y 85 metros. Se trata de auténticos bosques de un coral del que cabría esperar que se llamase coral blanco, o coral gris, coral amarillo, o coral pardo cuando recibe más luz y presenta tonalidades rojizas. En este punto conviene destacar que el arenal cubre una buena parte de los fondos marinos de las Islas Canarias.

Sin embargo, puede encontrarse desde 2,5 m a más de 8.600 m de profundidad, aunque por norma general suelen localizarse a unos 100 metros. Los corales, a su vez, sirven de hábitat para comunidades de invertebrados y peces que sobresalen por su complejidad. El coral negro habita casi siempre en áreas situadas alrededor del borde externo de la plataforma submarina que rodea las islas y los continentes, dando lugar a una llanura poco accidentada y de profundidad reducida.

Hay una nueva cita, reciente, del año 2014, de coral negro en las islas Chafarinas. En ellas ha aparecido una especie de coral negro, en la entrada de una cueva, que presenta una colonia de un metro de alto.

Leyendas y realidades

Entre las propiedades del coral negro sobresalen muchas vinculadas estrechamente con las leyendas. Entre ellas la del célebre guerrero griego Menéalo, que poseía un coral negro tallado que utilizaba en forma de amuleto para salir victorioso de cada una de las batallas en las que participaba. Incluso, algunas tribus primitivas procedían a tallar el coral para después colocarlo como si fuera un adorno, con el añadido de que estaban convencidos de sus cualidades protectores ante los malos espíritus.

Se dice que desde tiempos de la Antigua Grecia y el Imperio Romano también se le han atribuido propiedades medicinales y afrodisiacas, al mismo tiempo que propiedades mágicas. De lo que no hay duda es que el coral negro tiene un incalculable valor en la orfebrería, lo que le ha llevado a ser una especie en peligro de extinción. Como diría la adivinanza, cambiando ligeramente la versión que todos conocemos… ¡el coral negro parece una planta, pero es un animal!