El castaño, testigo milenario de la historia

Como sustento, refugio o elemento sagrado, el castaño ha sido clave a lo largo de los siglos. Conoce todo sobre este árbol milenario de peculiares características que se encuentra distribuido por prácticamente la totalidad de nuestro territorio en una clara herencia de la época romana y sobre su fruto, que ha sido base de la alimentación europea durante siglos.

Sagrado para los celtas, plantado de forma masiva por los romanos, esencial en épocas de hambrunas durante varios siglos y presente en la actualidad, el castaño (castanea sativa) es testigo quieto y mudo, pero activo, de la historia.

De crecimiento rápido hasta los 30 metros, destaca sobre todo por su longevidad (se conocen ejemplares milenarios) y por el impresionante grosor de su tronco, que se va ensanchando con el paso de los años, al tiempo que se vuelve cada vez más hueco. Hay castaños cuyos troncos se ahuecaron tanto, que podían acoger a varias personas, y de hecho han llegado a albergar a un pastor con su rebaño.

Perteneciente a la familia de las fagáceas, con hojas que caen en invierno, es natural de climas templados y se encuentra en África del norte, Europa meridional y Asia menor.

En el caso de España, se encuentra por casi todo el territorio gracias al extenso cultivo que llevaron a cabo los romanos, si bien es especialmente abundante en el norte y noroeste. Y es que se trata de una especie que prefiere los lugares frescos situados en zonas más montañosas y húmedas durante la totalidad del año. Entre las características del castaño sobresale su capacidad excepcional para rebrotar de cepa, dando lugar a la formación de rodales de monte bajo de gran extensión.

El castaño es especialmente abundante en el norte y noroeste de la Península Ibérica

Sus hojas son simples, caducas y con unas dimensiones que oscilan entre los 10 y 25 cm de largo por los 5-8 cm de anchos. A ello se le añade que son serradas en sus márgenes.

La flor del castaño

Las flores del castaño aparecen hacia verano, agrupadas en filamentos amarillos largos y estrechos en el caso de las masculinas (amentos), y en la base de estos, encerrando las semillas o castañas dentro de una cubierta o “erizo” en el caso de las femeninas.

El fruto del castaño, de entre 5 y 11 centímetros de diámetro, contiene de 2 a 7 castañas. Se trata del producto tan conocido en España y otras partes del mundo, que durante siglos ha sido la base de la alimentación de Europa -asadas, secas o en forma de harina- y que aún hoy nos ofrece el castaño milenario. De hecho, las castañas son un perfecto comestible energético. Por otra parte, conviene destacar que el Castaño Sagrado es uno de los árboles más singulares de nuestro país.

Otras curiosidades de este árbol

Es por ello por lo que el castaño ha dejado reflejada su trascendencia en la cultura popular. Así, resulta habitual encontrar referencias a este árbol en la literatura, el refranero o la música de hace varios siglos. Muchas de estas expresiones se siguen utilizando en la actualidad.

De manera similar a como sucede con otro de los clásicos como la encina. La densa sombra que generan ambos es otra de sus similitudes, a lo que habría que añadir el hecho de que ambos frutos (bellota para la encina) fueron una pieza clave en la alimentación mediterránea hasta el descubrimiento de la patata.

Hasta que la construcción cambió por completo y se empezaron a utilizar otros materiales, la madera del castaño fue la más empleada para el desarrollo de las viviendas y las cabañas.