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Microrrelatos

Blues de la paradoja de Teseo

El día que una ola del océano salte hasta el cielo y se convierta en nube y vuele hasta
deslizarse sobre la cima de los montes y allí el frío la congele y sea una
nieve que caiga mansamente sobre las cumbres y el sol rutilante la derrita y
sea en los valles el río de Heráclito y esa corriente vivaracha de agua dulce
llegue al mar y se confunda con las infinitas olas del océano. Ese día, como
todos los días que en la historia han sido, estará empezando una vez más lo que
siempre se termina.