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La crisis climática intensificará los huracanes del Mediterráneo

Los medicanes, ciclones que se desarrollan en el mar Mediterráneo y que tienen semejanzas con los cálidos ciclones tropicales del Caribe, se vuelven más intensos y dañinos por la crisis climática.

Se los conoce como ‘medicanes’ o huracanes del Mediterráneo y, aunque son mucho menos frecuentes que los ciclones tropicales del mar Caribe, la crisis climática podría incrementar su intensidad.

Hace unos días, un ciclón tropical -al que se denominó Lorenzo- nos sorprendía al este del océano Atlántico, cerca de Europa, y no en la zona del Caribe, donde suelen ser más habituales estos fenómenos en esta época del año. Lorenzo nació como onda tropical en África (como la mayoría de los huracanes), pero su viaje no tuvo que esperar a encontrarse con las cálidas aguas de Centroamérica: las condiciones favorables del Atlántico oriental lo guiaron hacia nuestro continente.

En su avance hacia Europa, el huracán se fortaleció y alcanzó la categoría 5. Aunque a su paso por el archipiélago de Azores Lorenzo rebajó la intensidad a una categoría 1, causando únicamente importantes daños materiales por vientos de más de 160 km/h, nunca antes se había observado un huracán de estas características tan próximo a Europa desde que se tienen registros. Terminó disipándose a la entrada de las islas británicas.

Menos suerte corrieron las islas Bahamas, en el mar Caribe, que quedaron totalmente devastadas a principios de septiembre: fallecieron más de 50 personas y más de mil permanecen desaparecidas todavía. El huracán Dorian alcanzó la categoría 5 –el primero en hacerlo esta temporada, seguido de Lorenzo– con vientos de hasta 295 km/hora a medida que se acercaba a este paradisíaco archipiélago, que quedó anegado cuando el ciclón tropical tocó tierra.

Pero tras la tormenta en este caso no llegó la calma en esta parte del Atlántico. Lorena, Humberto o Imelda siguieron acechando estas cálidas aguas durante el mes de septiembre. Y no dejarán de hacerlo por el incesante aumento de las temperaturas, que provocará fenómenos atmosféricos cada vez más extremos.

En su visita al país caribeño, el secretario general de Naciones Unidas, el portugués António Guterres, señaló al cambio climático como responsable de ciclones más intensos y frecuentes. En la actualidad, se está produciendo “una aceleración de estos fenómenos climáticos extremos que tienen su origen en la actividad de los seres humanos”, apuntaba Guterres tras viajar a la isla de Ábaco en Bahamas, donde Dorian ha destruido el 90 % de las infraestructuras y viviendas.

 

Donde menos se los espera

Un ejemplo del efecto de la crisis climática es que estos eventos atmosféricos podrán ocurrir en zonas del océano donde antes pasaban más desapercibidos. Es el caso de los llamados ‘medicanes’, del inglés MEDIterranean hurriCANES, unos ciclones que se desarrollan en el mar Mediterráneo y que tienen semejanzas con los cálidos ciclones tropicales del Caribe.

Los medicanes son típicas borrascas que, cuando llegan o se forman en el Mediterráneo, empiezan a adquirir ciertas características tropicales; es decir, a parecerse a los huracanes del trópico, aunque con una menor intensidad, duración y tamaño”, aclara Juan Jesús González Alemán, investigador en el Instituto de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Sin embargo, solo una pequeña parte de ellos podría considerarse como huracán: aquellos que presenten vientos sostenidos en un minuto de más de 120 km/h. “En general predominan más en la categoría de tormenta tropical (vientos de entre 63 y 120 km/h)”, señala el investigador.

 

Cada vez más intensos

Aunque cada año solo se forman uno o dos medicanes en el Mediterráneo, sobre todo en otoño o invierno, la crisis climática podría incrementar su intensidad con un impacto social y económico catastrófico. Varios estudios científicos han logrado ya establecer un vínculo entre este fenómeno climático extremo y el aumento de las temperaturas, pero hasta ahora sus simulaciones numéricas han sido de baja resolución o tenían escasa representación.

En un estudio reciente, liderado por González Alemán y que ha empleado por primera vez un modelo climático único, las evidencias han quedado más claras: los medicanes disminuirán en frecuencia, pero su actividad se volverá potencialmente más dañina hacia final de siglo.

Gracias al desarrollo de un modelo climático global (y acoplado con el océano) de alta resolución, los científicos pudieron determinar que estos huracanes del Mediterráneo tenderán a durar más, a la vez que producirán vientos más fuertes y precipitaciones más intensas y abundantes.

En cuanto a la intensidad, se espera que los medicanes lo tendrán bastante más fácil para alcanzar la categoría 1 de huracán (sin descartar categoría 2), algo que en el clima presente es improbable. Por tanto, una continuación del calentamiento antropogénico incrementará el riesgo asociado a los medicanes, incluso en un escenario intermedio”, alerta el experto.

Ante las condiciones climáticas que se prevén en las próximas décadas, la comunidad científica analiza ahora con lupa las nuevas características que surgirán de estos huracanes.

 

Sobre el autor

Adeline Marcos
Adeline Marcos
Periodista científica responsable del área de Ciencias Naturales en la Agencia SINC y colaboradora en el programa de radio "A hombros de Gigantes", de RNE.Licenciada en Periodismo y máster en Periodismo y Comunicación de la Ciencia, la Tecnología y el Medioambiente. Trabajé en el periódico francés La Nouvelle République du Centre-Ouest y en el canadiense The Source. Fui directora de redacción y producción de la revista Todoboda. Tras mi paso por la sección de Ciencia de la Agencia EFE trabajo en la Agencia de Noticias Científicas Sinc desde sus inicios.