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Somos agua, agua somos

08/09/2014 - Blog - Irene Lapuente
Las personas somos seres vivos un tanto curiosos. Como seres vivos nacemos, crecemos, nos alimentamos, nos reproducimos, nos movemos por instintos y finalmente, morimos. Como seres curiosos tenemos lenguajes complejos y abstractos, nuestros cerebros generan ideas nuevas constantemente, creamos, inventamos, innovamos, construimos civilizaciones...
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¿Y qué tenemos que ver los humanos con el agua? ¡Mucho! Las personas somos mamíferos bípedos que, en general, viven sobre la tierra firme, es cierto, pero la vida no siempre habitó en el territorio sólido. Según la opinión más extendida entre la comunidad científica, la vida se generó a partir de la materia inerte hace unos 3.800 millones de años, cuando gracias a las condiciones de presión y temperatura del momento, el vapor de agua pudo condensarse. Los primeros seres vivos eran muy sencillos y estos fueron agrupándose para formar individuos más complejos y pluricelulares, hasta llegar a la inmensa biodiversidad que puebla la Tierra actualmente.

La selección natural favorece aquellas innovaciones que ayudan a seguir vivo. A veces, las restricciones de alimento o el exceso de depredadores hacen que una especie modifique su forma de vida o que aquellos individuos que pueden colonizar otros espacios, sobrevivan. Así fue como, hace aproximadamente 380 millones de años, los vertebrados empezaron a salir del agua y colonizaron la tierra. El ajolote, o pez caminante, es un buen ejemplo de estas primeras adaptaciones. Este anfibio tiene branquias, pero gracias a sus aletas en forma de patas, puede salir al exterior y permanecer un tiempo fuera del agua.

¿Y esos cerebros repletos de ideas que tienen que ver con el agua? ¡Un alto porcentaje! Nuestros cerebros son agua en un 75%. De hecho, podemos dejar de comer durante días, pero no podemos pasar más de 48 horas sin tomar agua. Más del 70% de nuestro peso corporal es agua. Cada una de nuestras células acoge a sus orgánulos en un medio acuoso. ¡Somos agua!

Así que venimos del agua y estamos hechos de agua, con lo cual no es tan extraño que el agua nos siente bien. No sólo porque nos hidrata físicamente, sino porque muchas veces nos inspira intelectual y espiritualmente. Para mí, las ideas más creativas surgen bajo la ducha. Los momentos de mayor relax los vivo ante una gran masa de agua… ¿Y qué tendrán el agua líquida y su inmensidad que parece que todo lo calman y todo lo explican? Explican que la Tierra sea un lugar tan especial, que la vida sea posible, que el tiempo pase y se cuente por miles de millones de años, que todo se regenere, que todo fluya, que nada sea inmutable y que aunque el volumen se mantenga constante, la forma sea siempre cambiante.

Viviendo bajo la lluvia, meciéndote en las olas del mar… nos viene a la mente Camarón y su estribillo: “como el agua”.

Ajolote. Foto extraída de Fondos Disney.com

 

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Sobre el autor

Fundadora y directora de la Mandarina de Newton, una empresa comprometida con la cultura científico-tecnológica. Es Física de formación, cuenta con varios postgrados en comunicación y pedagogía y titulación en danza clásica. Por eso sus áreas de expertise son: el método científico, el design thinking y los procesos creativos.

 

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