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Un monumento interactivo a la luna y las estrellas

07/04/2017 - Blog - Roberta Bosco y Stefano Caldana
En la explanada del histórico castillo de Ljubljana, encerrado por la muralla medieval, se encuentra Moonolith, un monumento interactivo del artista esloveno Martin Bricelj Baraga, que se ha convertido ya en una de las mayores atracciones turísticas de la capital de Eslovenia.
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Aunque puede recordar una pequeña nave espacial aterrizada en el patio del castillo, Moonolith, que permanecerá instalado hasta el próximo 5 de mayo, es una escultura interactiva concebida para el espacio público, que refleja en su superficie la Luna y demás constelaciones. “Se trata de una obra dedicada al ciudadano y al mismo tiempo de una oda a la materia negra, el vacío, el espacio y el paso del tiempo”, indica Baraga, explicando que su creación, reacciona en tiempo real a la presencia de las personas que interactúan con el dispositivo, permitiendo a través de sonidos y luces visualizar las fases lunares y las estrellas.



Baraga: MOONOLITH at Ljubljana Castle from MoTA - Museum of Transitory Art on Vimeo.

La vida en la Tierra no sería la misma sin la presencia de la Luna. Desde la orquestación de las mareas hasta el ciclo vital de los organismos, nuestro único satélite ejerce una extraordinaria influencia sobre el planeta. La Luna marca el ritmo y la estabilidad de la Tierra. Algunos científicos incluso se atreven a declarar que fue precisamente el reflujo de las mareas primitivas lo que dio el impulso inicial a la vida y que, si la Luna estuviera un poco más cerca de nuestro planeta, las mareas llegarían a devastar las zonas costeras. “Los primeros calendarios de la humanidad eran calendarios lunares, así que la Luna representa la primera medida del tiempo humano”, explica Baraga.



Moonolith es un organismo vivo que responde a sus interlocutores y funciona las 24 horas de día en dos modalidades. Mientras hay luz la pieza refleja su entorno, ofrece un espacio para la contemplación y actúa como un reloj público que refleja las fases lunares. En cambio por la noche su superficie se transforma en un instrumento de luz y sonido con el cual las personas pueden relacionarse. “La interacción diurna utiliza una cámara Raspberry Pi para detectar el movimiento de las personas y la interacción nocturna utiliza sensores Kinect para captar el movimiento de las manos que disparan proyecciones y sonidos”, indica Baraga, explicando que cada visitante puede seleccionar diferentes estrellas para crear constelaciones reales o imaginarias e interactuar con otros usuarios.

“A diferencia de los monumentos históricos, Moonolith no conmemora personas o eventos, sino que plantea un homenaje a la temporalidad monumental del paso del tiempo. Es un reloj público especial, que mide los biorritmos del tiempo y hace una conexión simbólica entre el satélite de la Tierra, las estrellas y la gente”, explica el artista.

“Moonolith rehusa celebrar el pasado, refleja el mundo que lo rodea durante el día y el espacio del firmamento por la noche… es más bien un recordatorio del aquí y ahora”, continúa Baraga, quien ha desarrollado Moonolith a partir de Darkstar, un proyecto de investigación artística plurianual que reúne creadores de diversos campos en la investigación y desarrollo de un monumento contemporáneo interactivo y móvil para el espacio público. DarkStar, que se plasma en una cúpula geodésica, está concebido como una plataforma abierta para innovaciones tecnológicas, arquitectónicas, sonoras y gráficas. En España se presentó hace tres años en Bilbao, en el marco del evento Technarte 2014.



La pieza pertenece a la serie Nonuments, unas futuristas y utópicas instalaciones para exteriores realizadas por el artista esloveno, entre las que destaca The Cyanometer, un monumento dedicado al color azul del cielo, que evoca una entidad alienígena y también al mismísimo monolito de la mítica película Una odisea en el espacio de Stanley Kubrick. Mientras que después de Ljubljana Moonolith viajará a Francia para ser instalado durante todo el verano en Metz y Estrasburgo, desde el otoño de 2016 The Cyanometer sigue ubicado en una zona peatonal de la calle principal de Ljubljana. “No se trata sólo de una escultura pública, sino también de un dispositivo que monitorea la calidad del aire”, concluye el artista.

Autor Fotografías: Iztok Medja

 

 

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Sobre el autor

Roberta es periodista especializada en arte contemporáneo y nuevos medios y Stefano en cultura digital. Son autores de El Arte en la Edad del Silicio, un espacio permanente dedicado al new media art en El País. Roberta es miembro habitual del jurado del Premio Diseña de Fundación Aquae.

 

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