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Los años que vivimos calurosamente

19/01/2018 - Blog - José Luis Gallego
2017 pasará a la historia de la meteorología en España como el año en el que se batió el récord absoluto de altas temperaturas. El 13 de julio en el Aeropuerto de Córdoba se alcanzaron los 46’8 grados. Los termómetros no habían marcado jamás una temperatura tan alta en nuestro país. Pero hay más.
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2017 ha sido declarado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) como un año “extremadamente cálido” algo que, para quienes seguimos la gran labor divulgativa de nuestra agencia meteorológica, considerada como una de las mejores del mundo, tiene un valor significativo. Porque si hay algo que caracteriza los comunicados de la AEMET es el rigor, la prudencia y el rechazo a todo tipo de alarmismo.

Los registros recogidos en la totalidad de los observatorios nacionales no solo corroboran esa afirmación sino que demuestran que 2017 ha sido el año más cálido y el segundo más seco en España desde que se tienen registros fiables (1965).

De los diez años más cálidos registrados en España, siete corresponden a lo que llevamos de siglo y cinco a la actual década. Algo que coincide con lo que señalan el resto de agencias internacionales para el conjunto del planeta.

Así, según las agencias norteamericanas del espacio (NASA) y de los océanos y la atmósfera (NOAA) 2017 ha sido el tercer año más cálido desde que se tienen registros (hace 135 años) situándose solo por detrás de 2015 y 2016. De hecho a nivel planetario los 17 años que han transcurrido del siglo XXI figuran entre los 20 más cálidos de la historia.

El problema pues no es el dato de un año en concreto, sino la tendencia de temperaturas al alza que se observa de forma reiterada en los últimos años, uno tras otro, y que nos empuja hacia los peores escenarios descritos por los climatólogos: los que se darían si el incremento de la temperatura media del planeta se disparara por encima de los 1,5 grados (ya estamos en los 1,2).

Personalmente creo que vamos a lograr contener el aumento de las temperaturas en ese límite, tal y como establece el Acuerdo de París. Lo que no tengo tan claro es si evitaremos asomarnos al abismo.

En 1987 el mundo logró alcanzar un acuerdo para frenar el aumento de las emisiones de clorofluorocarbonos (CFC’s) y el resto de compuestos que estaban destruyendo la capa de ozono. El conocido como Protocolo de Montreal, que entró en vigor dos años después, sirvió para detener dichas emisiones y el año pasado la NASA demostró que el agujero en la capa de ozono que nos protege de las radiaciones ultravioletas del sol se estaba cerrando.

Nadie olvidará la angustia con la que vivimos aquellos años. Durante la década de los noventa los informativos abrían con imágenes sobre los efectos de la destrucción de la capa protectora en todo el planeta. Los casos de cáncer de piel se dispararon, las cremas solares se agotaban en las tiendas.



Conservo en la memoria las curiosas imágenes del ganado pastando al sur de Chile con gafas de sol para evitar la ceguera que provocaban las radiaciones. Y es que los niveles de amenaza que alcanzamos fueron muy serios, aunque menos de a los que nos enfrentamos en el caso del cambio climático.

Pero así como la adopción de los grandes acuerdos internacionales basados en las recomendaciones de los científicos evitó la destrucción de la capa de ozono, estoy plenamente convencido de que la humanidad reaccionará a tiempo para evitar los peores escenarios hacia los que nos empuja el cambio climático.

De igual modo no me cabe ninguna duda de que en las próximas décadas la información relacionada con el calentamiento global irá ganando presencia en los medios de comunicación, sean cuales sean entonces, hasta convertirse en el tema de mayor relevancia informativa. Esperemos que para entonces hayamos logrado detener el aumento de las temperaturas y que se hable del período actual como los años que vivimos calurosamente.

 

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Sobre el autor

Divulgador ambiental, naturalista y escritor. Colaborador habitual de TVE, TV3, La Vanguardia y Onda Cero. http://www.ecogallego.com/

 

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