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El planeta de los robots descontaminantes

12/02/2015 - Blog - Roberta Bosco y Stefano Caldana
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Plantas que se deslizan por el suelo, organismos que viven y se desplazan por el tendido eléctrico e increíbles máquinas alimentadas por el metabolismo de colonias bacterianas.


Parece ciencia ficción pero en realidad se trata del asombroso universo de Gilberto Esparza (Aguascalientes, México, 1975), un artista que desarrolla una originalísima investigación sobre ecología y energías alternativas.

Esparza ha dado vida a una cosmogonía propia, poblada por criaturas robóticas, cuyo objetivo es investigar el impacto de la tecnología en la vida cotidiana, a través del reciclaje de la tecnología de consumo y un conjunto de experimentos con biotecnología. Es el caso de los inolvidables Parásitos Urbanos, unos robots que el artista define “híbridos de desechos tecnológicos”, que viven colgados del tendido eléctrico y se alimentan de la energía que fluye por los cables no sólo para subsistir, sino también para almacenar sonidos de su entorno y reproducirlos según su estado de ánimo.

Parásitos Urbanos (Trailer) from dalia huerta cano on Vimeo.

A la espera de tenerles en España, los organismos robóticos de Esparza se pueden ver en estos días en el centro de exposiciones de Fundación Telefónica en Lima (Perú), en el marco de Cultivos, la primera exposición monográfica de gran envergadura sobre el trabajo de Gilberto Esparza. La muestra, comisariada por Tatiana Cuevas (Ciudad de México, 1975), reúne los tres proyectos que conforman la columna vertebral de las investigaciones desarrolladas por Esparza a lo largo de la última década: los Parásitos urbanos, las Plantas nómadas y el recién estrenado Plantas autofotosintéticas.

Como si tuvieran vida propia, los organismos robóticos de Esparza aspiran a integrarse en nuestro entorno. Tanto los Parásitos urbanos como las Plantas Nómadas pueden desplazarse autónomamente gracias a un conjunto de baterías alimentadas a través de un proceso metabólico que genera electricidad. Plantas Nómadas es el nombre de una máquina ecológica formada por un sistema robótico, diversas especies vegetales y un conjunto de celdas de combustible microbianas y fotovoltaicas, que coexisten en simbiosis para limpiar aguas contaminadas en zonas de desastre ecológico, debido a las industrias y los desechos de los centros urbanos.

“Se trata de una especie autónoma cuyo ciclo metabólico tiene el potencial de restaurar a pequeña escala los daños ecológicos del entorno, restituyendo la energía que toma de la tierra. Al encontrar agua contaminada, la máquina la succiona y almacena en un grupo de celdas microbianas, donde bacterias y microorganismos autóctonos se ocupan de degradar los desechos orgánicos y transformar las sustancias tóxicas”, explica Esparza. En 2010 la obra, que se expuso en El Centro de Arte LABoral de Gijón, fue galardonada con uno de los premios VIDA , que la Fundación Telefónica de Madrid concede desde 1999 para promover los mejores proyectos artísticos realizados con conceptos y técnicas de vida artificial.

“El trabajo de Gilberto Esparza se caracteriza por una estrecha correspondencia entre la biología, la ingeniería y la robótica, en proyectos que fomentan un cruce entre el arte, la ciencia y los modos en que imaginamos el futuro”, afirma la comisaria de Cultivos, Tatiana Cuevas.

La investigación de Gilberto Esparza combina vida artificial, dispositivos electrónicos y elementos biológicos en obras poéticas y penetrantes, que denuncian la insostenibilidad y el deterioro que operamos en el medioambiente. Su trabajo apunta hacia un mundo sostenible donde la tecnología se integra con la naturaleza en una estrategia real capaz de subsanar los ecosistemas dañados. En esta línea de investigación se enmarca Plantas autofotosintéticas, la nueva obra que se exhibe por primera vez en Cultivos.

Plantas autofotosintéticas se presenta como una instalación parecida a una grande colmena flotante, un organismo vivo formado por un conjunto de celdas modulares donde se desarrollan colonias de bacterias procedentes de las aguas residuales de la ciudad de Lima. Estas colonias se desarrollan en simbiosis con las especies (protozoos, crustáceos, microalgas y plantas acuáticas), que viven en un núcleo o contenedor central, a las que proporcionan un ambiente óptimo a través de unos procesos metabólicos que mejoran la calidad del agua. Al mismo tiempo los residuos generados por las especies que habitan el ecosistema del núcleo vuelven a ser reenviados a las celdas modulares para reiniciar el ciclo.

“El proyecto Plantas autofotosintéticas está concebido como un protocolo de investigación que replantea la gestión de las aguas residuales entendidas como desperdicio, para rescatar su potencial como fuente de energía y establecer un sistema simbiótico de beneficio mutuo que permita la supervivencia de un nuevo ecosistema”, asegura Esparza.

La exposición Cultivos, abierta hasta el 15 de febrero en Lima, es un proyecto del Espacio Fundación Telefónica de Lima en colaboración con la Fundación Telefónica de México y el apoyo de la Secretaria de Relaciones Exteriores de México. La reseña, que toma su titulo del proyecto editorial que acompaña la exposición y recorre una década de trabajos de Esparza, empezará su itinerantica en otras sedes internacionales, empezando por el Laboratorio Arte Alameda de Ciudad de México, donde ahora mismo Esparza participa en La gravedad de los asuntos, una muestra que reúne las obras del Colectivo Espacial Mexicano, un grupo de creadores que experimentaron la gravedad cero en el Centro de Entrenamiento para Cosmonautas Yuri Gagarin en Rusia.

 

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Sobre el autor

Roberta es periodista especializada en arte contemporáneo y nuevos medios y Stefano en cultura digital. Son autores de El Arte en la Edad del Silicio, un espacio permanente dedicado al new media art en El País. Roberta es miembro habitual del jurado del Premio Diseña de Fundación Aquae.

 

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