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No muevo piedras, construyo catedrales

15/11/2018 - Blog - Adán Yanes
Siempre he defendido la importancia vital de educar a nuestros jóvenes de forma integral, y qué mejor ejemplo que los valores inherentes a la Ciencia para alcanzar tal fin.
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La capacidad de superación, una alta tolerancia a la frustración, el trabajo en equipo y el afán por un honesto desarrollo y mejora de nuestra sociedad han sido los pilares de la Ciencia desde Tales de Mileto, y después de lo visto y vivido este verano en el CERN, nada más cerca de la realidad.


Aún resuenan con vehemencia en mi cabeza las palabras, llenas de emoción, con las que Isabel Béjar, coordinadora técnica del proyecto High Luminosity, despidió nuestra estancia en el CERN, sobre todo porque las llevo defendiendo en mi aula, día a día, desde hace ya más de una década.


Nos animaba, desde el más sincero respeto y admiración, o al menos así lo sentí yo, a concienciarnos del papel que tenemos los Educadores para con nuestro alumnado y en consecuencia para con la Ciencia.



”Los futuros científicos del CERN saldrán de sus aulas…” nos decía convencida, “… y serán ellos los que resuelvan los problemas que nosotros aún no hemos podido resolver…”


Siempre he sido consciente de la gran responsabilidad que tenemos con cada una de las palabras que pronunciamos en nuestras aulas.


A todos  alguna vez nos han asaltado por la calle para agradecernos aquella palabra, gesto o una simple mirada que durante una clase, en el pasillo o en una conversación informal fue crucial para algunos de los que han formado parte de nuestro alumnado. 


Por ello, sin duda alguna, considero que el verdadero aprendizaje significativo es continuo en nuestras vidas y se sustenta en las emociones.


Un claro ejemplo de esto lo tenemos en el grupo de apasionados de la Física/Educación que este verano tuvimos la enorme fortuna de compartir “espacio y tiempo” en sus más que amplios sentidos de las palabras, gracias a la Fundación Aquae.


La humildad, la cooperación y la ilusión que se transmitía en el grupo que participó en el Spanish Teacher Programme 2018 es más que garantía de que los futuros científicos que saldrán de nuestras aulas, contribuyendo a dar forma a la Ciencia española, tendrán asegurada una formación integral de calidad, ya que uno de los principales valores que posee una sociedad es una Comunidad Educativa comprometida con su alumnado.



Creo firmemente que somos generadores de emociones y nunca podemos olvidar que con la palabra tenemos la inmensa corresponsabilidad de poder moldear el futuro.


Y por eso sigo pensando, más que nunca, que en mi día a día: “nO mUEVO pIEDRAS, cONSTRUYO cATEDRALES”.

 

Sobre el autor

Adán Yanes (Tenerife, 1977) es Licenciado en Física por la Universidad de La Laguna, habiendo completado sus estudios en la Universitá Degli Studi di Roma Tor Vergata. Desde 2005 desarrolla su labor docente en el Colegio Salesiano San Isidro de La Orotava, siendo su trabajo reconocido con numerosos premios nacionales e internacionales. Adán participó en el Programa de Formación de Profesorado en el CERN becado por Fundación Aquae, en 2018.

 

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