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La gineta

diciembre 11, 2018
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Lo que está pasando es que
ese rescoldo del niño que fuimos
y que el tiempo no ha congelado
está deseando que nieve
para ver a la gineta de día
ya que suele salir de noche,
excepto cuando nieva.


Del tamaño de un gato doméstico,
lo más llamativo es la cola,
con diez u ocho anillos
tan larga como el cuerpo y la cabeza juntos.

Con la nieve blanda, marca, a saltos, el cuerpo entero, como si fueran los pasos de un gigante, y en cada huella se distingue la cabeza, las cortas extremidades
y esa larga cola que
en la nieve
como un pincel
deja su rastro.

Está la gineta unida al olor de los árboles desde el nacimiento.

Y su expansión al bosque flotante que es un barco.

Porque se dice que la gineta la llevaban los árabes en las embarcaciones, como a un gato, y que así entró en Europa.

No le gusta la nieve,
la flor de los días inhóspitos.

Mónica Fernández Aceytuno

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