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Anaximandro y las aguas

Adoremos a la lluvia del Atica. Adoremos, helenos, el advenimiento. El maestro sostiene que los hombres descienden de los peces. Santo es el último reflejo de las gaviotas. Anaximandro mira a los peces como se mira a un padre. Ha vislumbrado su origen en la humedad de las pupilas, en la conformación de los anfibios, en cópulas de ríos, lagos, playas, profundidades oceánicas. Ahora, aunque apaleado por las religiones, nadie pudiera anularle la tentación del agua.  
MANUEL TERRIN BENAVIDES