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Un “declive sin precedentes”: 1 millón de especies en peligro de extinción y los ODS en riesgo

La Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) ha lanzado un informe que muestra que un millón, de los ocho existentes, de especies animales y vegetales, se encuentra amenazadas de extinción y podrían desaparecer en cuestión de décadas.

08/05/2019
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La Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), ha presentado en París un informe en el que expresa la necesidad de tomar medidas efectivas y urgentes, así como definitivas, para detener lo que han denominado un “declive sin precedentes” de nuestro planeta. Una situación que el IPBES no solo centra en temas medioambientales; también apunta hacia los peligros que corren los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), dado que un deterioro de la naturaleza posee implicaciones mucho mayores y de amplio alcance.

El informe sobre el “estado de salud” del planeta es desolador en sus resultados: los ecosistemas y espacios naturales están disminuyendo a nivel global; la tasa de extinción de especies animales y vegetales se ha incrementado de tal manera que un millón de los ocho existentes, podrían desaparecer en cuestión de décadas; la naturaleza se está deteriorando y el ser humano verá afectada su vida con ello.

El IPBES se ha basado en una evaluación de 145 investigadores de 50 países que durante tres años se han dedicado a estudiar y analizar la evolución de la salud del planeta a lo largo de las últimas cinco décadas. Los datos obtenidos han sido añadidos a una revisión de quince mil fuentes científicas, así como a aportaciones significativas de más de trescientos científicos, para conformar el informe. Sir Robert Watson, presidente de la IPBES, ha declarado que “la salud de los ecosistemas de los que los seres humanos y todas las demás especies dependemos se está deteriorando más rápidamente que nunca. Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo”.

A lo anterior, Watson añade que "el informe también nos muestra que no es demasiado tarde para actuar, pero solo si empezamos ahora en todos los niveles, desde lo local hasta lo global. A través de un ‘cambio transformador’, la naturaleza todavía puede conservarse, restaurarse y usarse de manera sostenible. Esto también es clave para cumplir la mayoría de los otros objetivos globales. Por ‘cambio transformador’, nos referimos a una reorganización fundamental de todo el sistema a través de factores tecnológicos, económicos y sociales, incluidos paradigmas, objetivos y valores".



La biodiversidad, en serio peligro

Por su parte, Josef Settele, uno de los autores del informe, ha declarado que “los ecosistemas, las especies, la población salvaje, las variedades locales y las razas de plantas y animales domésticos se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La esencial e interconectada red de vida en la Tierra se retrae y cada vez está más desgastada. Esa pérdida es la consecuencia directa de la actividad humana y constituye una amenaza directa para el bienestar humano en todas las regiones del mundo”.

Algunos de los datos que arroja el informe:

La presencia de especies nativas en la mayoría de los principales hábitats terrestres ha disminuido en al menos ha disminuido en al menos un 20%, en su mayoría desde 1900. Más del 40% de las especies de anfibios, casi el 33% de los corales y más de un tercio de todos los mamíferos marinos están amenazados. El panorama es menos claro para las especies de insectos, pero las evidencias disponibles respaldan la estimación de que el 10% está amenazado. Al menos 680 especies de vertebrados fueron llevadas a la extinción desde el siglo XVI y más del 9% de todas las razas domesticadas de mamíferos utilizados para la alimentación y la agricultura se extinguieron en 2016, con al menos 1.000 razas más amenazadas.

También señala que, desde 1980, las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado, elevando las temperaturas globales promedio en al menos 0.7ºC, ya que el cambio climático está afectando a la naturaleza desde el nivel de los ecosistemas hasta el de la genética, en algunos casos superando el impacto del cambio de uso de la tierra y el mar y otros impulsores.

Para los autores del informe, identificaron cinco impulsores o causantes directos de tal deterioro de la naturaleza: cambios en el uso de la tierra y el mar, la explotación de organismos, el cambio climático, la contaminación y las especies exóticas invasoras.

Y los ODS, también en peligro

El informe, a su vez, deja claro que los objetivos de medioambiente deben estar unidos de forma muy cercana con las metas de desarrollo. Porque esta tendencia negativa que afecta a la biodiversidad pone en grave peligro el 80% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por la ONU para el año 2030. Los ODS más afectados: 1, 2, 3, 6, 11, 13, 14, y 15, sobre todo en cuestiones como el fin de la pobreza, el hambre, la salud, el agua, las ciudades sostenibles, clima y la vida submarina y ecosistemas terrestres.

Para revertir esta situación, los autores del informe han declarado que “los objetivos para conservar la naturaleza y lograr la sostenibilidad no pueden ser logrados con la trayectoria actual, y las metas fijadas para 2030 y más allá solo se conseguirán mediante cambios transformativos de carácter económico, social, político y tecnológico”.

 

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