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¿Se puede usar el agua dulce que se encuentra bajo los océanos?

No parece el lugar en el que se espera encontrar agua dulce, sin embargo, a decenas de cientos de kilómetros de profundidad en el océano es posible encontrar agua subterránea fresca. Un hallazgo de 2013 que mostraba posibles soluciones a futuras crisis del agua, sin embargo, ahora, un estudio revela que quizá no sea buena idea.

07/05/2019
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En el año 2013, científicos de la Universidad de Flinders, en Australia, descubrieron enormes reservas de agua dulce bajo los océanos, situados a kilómetros de distancia mar adentro de Australia, China, América del Norte y Sudáfrica. Aunque el acceso a esas reservas se mostraba muy complejo tanto en aspectos técnicos como ecológicos, el hallazgo parecía una posible solución a crisis mundiales del agua.

Aunque hasta entonces se conocían reservas de agua dulce bajo el lecho marino, se pensaban que eran fenómenos excepcionales, pero aquella investigación demostró que los acuíferos dulces y salobres bajo los océanos eran, en realidad, muy comunes. Se habían creado en los últimos cientos de miles de años, cuando, por media, el nivel del mar era mucho más bajo del actual y, por tanto, la costa se encontraba más lejos. De esta manera, cuando llovía, el agua se filtraba en el suelo y se llenaban esas zonas que ahora se encuentran bajo el mar.

Para conseguir esta agua, se encontraron dos maneras de acceder a esas reservas de agua: la construcción de plataformas marinas desde las que perforar el fondo marino o hacer perforaciones desde islas cercanas a los acuíferos. En ambos casos, se estimaba que resultarían elevadas en coste, además de plantear problemas de sostenibilidad e impacto ambiental, a pesar de que, a priori, se consideraba que su explotación podría ser beneficiosa para usos como beber, la agricultura o la extracción de petróleo.

Ahora, en un nuevo estudio publicado en Geophysical Research Letters, a partir de la investigación de Holly Michael y Xuan Yu, ambos de la Universidad de Delaware, sugiere que aprovechar estos recursos, en efecto, podrían llevar a impactos adversos para la Tierra.

A través de simulaciones y modelos computarizados, han explorado cómo el uso de los recursos de agua dulce en alta mar amenazaría los sistemas acuíferos en tierra, conduciendo con ello a una menor disponibilidad de agua subterránea en tierra y causando su caída generalizada. Sobre todo, si se usan para la extracción de petróleo, porque un uso puntual de estos recursos en comunidades costeras cercanas a esos acuíferos podría considerarse positivo, sobre todo si esas poblaciones aumentan y el agua dulce se presenta como un recurso limitado o está degradada por la contaminación.

Pero es diferente en el caso de las perforaciones petroleras, dado que se usa el método conocido como “inundación de agua”, consistente en inyectar agua para que la plataforma soporte la presión y pueda mover el petróleo a los pozos. La nula salinidad de esa agua dulce se presenta como un recurso perfecto para las perforaciones, sin embargo, su uso podría ocasionar serios problemas, dado que el agua dulce subterránea bajo el mar está conectada con el agua subterránea bajo tierra, por lo que si aquella desciende de manera drástica, también lo hace esta, algo que tendría repercusión directa con las comunidades costeras que se encuentran sobre ella: esa agua llena los poros de los sedimentos sobre las que se asientan y una disminución podría conducir a un desplome o hundimiento paulatino.

 

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