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¿Restringirá el agua nuestro futuro energético? #WaterMonographies

Con esta pregunta el economista senior del Water Global Practice, Grupo Banco Mundial Diego J. Rodríguez y Antonia Sohns y la experta en Ciencias del Agua, Política y Gestión, Antonia Sohns abren un debate prioritario en la agenda internacional post2015 ¿Restringirá el agua nuestro futuro energético?, y lo centran en los países emergentes, porque son estos, los que están en desarrollo, los más vulnerables.

15/12/2014
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Los datos hablan por sí solos: en 2050, economías emergentes como las de África generarán 7 veces más electricidad de la que produce hoy en día, y en Asia, la producción de energía primaria se duplicará siendo la producción de electricidad más del triple para ese mismo año.

Además, añaden, la rápida urbanización y el cambio climático aumentarán las dificultades para proporcionar un suministro adecuado y una disponibilidad del mismo en todos los sectores. El cambio climático será uno de los grandes factores a tener en cuenta en los próximos años, si tenemos en consideración que el número de personas afectadas por desastres relacionados con el clima se ha duplicado cada década durante los últimos 40 años.

Cómo la energía afecta al agua y el agua al sector energético


Los autores recuerdan que se necesita agua para generar energía (hidroeléctrica, refrigeración termoeléctrica, extracción de combustibles y su refino, riego de los biocombustibles). Se necesita energía para extraer, tratar, distribuir agua y para depurar el agua utilizada y contaminada. No importa cuál sea la fuente, la energía y el agua están íntimamente relacionadas, y sus problemas deben abordarse de una manera conjunta.

Pero además cada parte del binomio tiene un impacto importante en la otra. Por ejemplo, una disminución de la calidad del agua a causa de su uso en el sector energético, impacta negativamente en el crecimiento, ya que degrada los ecosistemas, causa enfermedades relacionadas con la salubridad, limita la actividad económica y aumenta los costos de tratamiento de aguas residuales.

Un dato importante: el 59 % de las empresas productoras de energía y el 67 % de las suministradoras han experimentado impactos en su negocio relacionados con el agua en los últimos cinco años.

Aumentar la inversión


Los autores destacan las cifras ofrecidas por la Agencia Internacional de Energía (AIE) que ha estimado en cerca de $ 1.000 millones de dólares de inversión acumulada (49 $ millones de dólares al año) necesaria para conseguir el acceso universal a la energía en el año 2030. Si no se ejecuta dicha inversión, mil millones de personas seguirán sin acceso a la electricidad en 2030. Pero aún mayor es la necesidad de inversión en infraestructura hídrica. Sólo para los países en desarrollo, se estima que se requieren US $ 103 mil millones anuales para financiar los tratamientos de agua, saneamiento y tratamiento de aguas residuales hasta el 2015.

Nueva cultura de colaboración


Los autores del paper recomiendan apostar por una nueva cultura de colaboración para garantizar que estamos invirtiendo en una infraestructura climáticamente inteligente y una gestión integrada de los recursos hídricos y la energía.

Satisfacer las demandas futuras de recursos hídricos y energéticos requiere de enfoques innovadores que fomenten la cooperación intersectorial y mejoren el análisis de las soluciones de compromiso del binomio agua - energía en los planos nacional y regional. Es fundamental realizar un análisis transversal puesto que los avances en un objetivo pueden afectar negativamente a otro.

Los recursos de energía y agua deben planificarse de manera integrada.

 

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