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Los «bosques de algas» se expanden bajo las aguas del Ártico

Un estudio reciente muestra cómo el deshielo favorece a los ecosistemas que se encuentran bajo las aguas del Ártico, gracias a que la luz puede penetrar mejor y estos bosques de algas submarinos, son organismos fotosintetizadores.

20/05/2019
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El imaginario popular hace pensar en el Ártico como una zona en la que la presencia de un bosque verde y con vida es imposible. De hecho, esta zona, que se encuentra alrededor del Polo Norte y se extiende por diversos países, es una de las más áridas del planeta, tanto como cualquier desierto. Esto se debe a aquello que vemos o conocemos de su superficie, pero debajo del agua, el océano Ártico posee unos ecosistemas llenos de vida que no tienen nada que ver con su parte superior.

Bajo las aguas árticas se encuentra los “bosques de kelp” submarinos, unas áreas que presentan una elevada densidad de algas pardas de gran tamaño, en algunas zonas gigantes, que pertenecen al género Macrocystis y que pueden a lo largo de un día crecer de manera vertical hasta 30 centímetros, en algunos casos incluso llegando hasta 60.



Se trata de unos bosques y de sus ecosistemas poco conocidos, casi invisibles, y que sin embargo son esenciales para la Tierra debido a dos características:

-Proporcionan alimento y cobijo a muchas especies tanto de peces como de crustáceos. Las algas de estos bosques con productores primarios de la cadena trófica, por lo que su presencia es esencial para la biodiversidad de esa área.

-Porque consumen gran parte de las emisiones de CO2 que emite el ser humano, por lo que su existencia podría ser una de las grandes ayudas a la hora de frenar el aumento de las temperaturas y, como consecuencia de ellas, el calentamiento de las aguas y el deshielo consecuente.



Pero un nuevo estudio a cargo del Norwegian Institute for Water Research (NIWA), y publicado en la revista Global Change Biology, muestra una gran paradoja: el aumento de las temperaturas favorece a los “bosques de kelp” gracias al deshielo al permitir que la luz solar penetre a través del agua, lo cual está ayudando a que estos bosques se expandan. Algo que no está sucediendo en otras zonas donde también hay presencia de estos bosques de alga, como en Australia, Canadá, el sur de Europa o algunas zonas de la costa californiana, donde se está dando un proceso contrario con el calor: aparecen nuevas especies herbívoras que están acabando con las algas y desertizando estos bosques marinos.

El estudio revela datos hasta el momento poco conocidos o publicados sobre las algas del Ártico, como que algunas zonas pueden alcanzar una altitud de 15 metros y encontrarse a profundidades de unos 60 metros. A pesar del frío interior del océano, la llegada de la luz solar favorece el crecimiento y reproducción de estas algas al ser fotosintetizadores, lo cual apunta a que según vaya produciendo un mayor deshielo -lo cual tiene, evidentemente, otras consecuencias negativas- estos bosques pueden seguir creciendo y expendiéndose.

 

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