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Islas flotantes en la Polinesia Francesa para combatir el cambio climático

Se planea construir en la Polinesia Francesa, al sur del océano Pacífico, un conjunto de islas artificiales y autónomas como posible solución al cambio climático. Su finalización se estima para el año 2020 y su coste podría alcanzar los 50 millones de dólares.

10/09/2019
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El proyecto


Todo comenzó en 2008 con la creación del “The Seasteading Institute” por parte de Patri Friedman, matemático e ingeniero informático. Se trata de una organización que buscó la colaboración e integración de biólogos marinos, ingenieros, ecologistas, científicos e investigadores con el objetivo de crear comunidades marinas que fuese autónomas y permanentes, en las que se pudiese innovar y experimentar.

Tras conseguir inversores privados para su realización, se pudo en marcha el proyecto a pesar de que, sobre la base, parecía más algo utópico que una posible realidad. Pero los responsables del instituto lograron firmar un memorándum con la Polinesia Francesa con el fin de poder llevar a cabo la creación de estas islas allí. Los estudios de arquitectura DeltaSync y Blue21, responsables del Flotante de Rotterdam, son los encargados del diseño de la que podría ser la primera ciudad marina autosuficiente.



La elección de esta ubicación se debe no solo a sus paisajes naturales, también a que es uno de los lugares del mundo más amenazados por el aumento del nivel del mar producto del calentamiento global del cambio climático. A este respecto, el ministro de turismo tahitiano, Marc Collins, ha manifestado que estas “islas flotantes pueden ser una solución tangible para mantener a nuestra población en el país. Para muchos polinesios, abandonar nuestras islas no es una opción. Y, por tanto, necesitamos crear tecnologías y trabajos marinos para nuestros jóvenes”.



Características de las islas


En total serán 16 islas artificiales y autónomas que se construirán sobre plataformas a base de módulos de hormigón reforzado, ´los cuales podrán soportar construcciones y edificios de hasta tres pisos de altura.

La autonomía de estas islas se debe a que tendrá una instalación de sistemas de desalinización y de energías renovables propios; del mismo modo, podrá moverse de manera libre, algo que permitirá su reubicación y la conectividad con cualquier otro lugar de la estructura principal del conjunto.

 

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