fbpx
Fundación Aquae > Noticias > ballenas, océanos, plásticos > Avistadas ballenas moviéndose en la ”Isla de Basura”

Avistadas ballenas moviéndose en la ”Isla de Basura”

Una expedición ha mostrado de manera gráfica que un conjunto de cetáceos se mueve y habita en el interior del conocido como “Isla de basura” o “continente de plástico”, información que se une a los casos de ballenas que, tras morir, mostraban en su interior gran cantidad de plástico.

14/05/2019
Compartir en

En los últimos meses se ha hablado de dos ballenas, una en Filipinas y otra en Italia, que, tras ser encontradas muertas, al abrir para examinar su interior, arrojaron de sus estómagos una gran cantidad de plástico. Prueba de que estos cetáceos, a la hora de alimentarse, ingieren aquello que encuentran en sus hábitats. Dos hechos que han coincidido con un estudio publicado a partir de la expedición que en el año 2016, logró avistar varias ballenas en la” Isla de basura” (Great Pacific Garbage Patch (GPGP), en su nomenclatura y abreviación en inglés), la zona de mayor acumulación de plástico en mar abierto y que se encuentra entre Hawái y California.

La asociación “The Ocean CleanUp” realizaba una expedición aérea en octubre de 2016 cuando avistaron varias ballenas. Se trataba de un grupo de catorce ballenas, entre ellas, cuatro cachalotes, tres ballenas de pico y dos de baleen. Pudieron observar, además, que uno de los cachalotes era una hembra con su cría, lo cual es indicativo que los cetáceos pueden estar, desde edad temprana, en relación directa con esa gran acumulación de basura en el océano. Si bien no se conoce de manera exacta las estructuras poblacionales ni los patrones de movimiento de estos grupos de cetáceos, sí parece claro que, tras la observación del equipo, que, de una manera u otra, sea constante o por cuestiones migratorias puntuales, están en contacto directo con el plástico acumulado.



La expedición, además, pudo inventariar alrededor de 1.280 plásticos a la deriva sobre la superficie oceánica: redes de pesca, cuerdas, flotadores y diferentes tipos de escombros fragmentados, en una proporción de 90 objetos por cada cetáceo avistado. La cercanía de esos objetos con las ballenas era tan evidente que pone de relieve la posibilidad de ingestión o incluso de enredos. Se pudo comprobar que algunos de esos objetos eran “redes fantasmas”, redes de pesca perdidas que pueden seguir apresando animales marinos en un proceso conocido como “presa fantasma”. Su enorme durabilidad y resistencia, ocasiona que esas redes puedan causar lesiones crónicas, inanición y debilitamiento de los animales que se enredan en ellas. Cuando no, la muerte.



Se ha probado que las ballenas ingieren plásticos al confundirlos con alimentos; o bien, que los consumen de manera accidental al alimentarse de animales que se encuentran apresados en el plástico o en la basura. El tamaño del plástico ingerido depende del de cada especie, que va desde plásticos grandes a microplásticos, si bien la tendencia últimamente es la de encontrar en el interior de las ballenas de todo tipo.

Una situación que demuestra la exposición potencial de múltiples especies de cetáceos a los altos niveles de contaminación plástica dentro de la “Isla de basura”, aunque es previsible que suceda en otras áreas en las que la contaminación se encuentra menos en la superficie y, por tanto, es menos visible.

 

Compartir en