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Agua salada y energía solar para crear combustible

Investigadores de la Universidad de Stanford han conseguido la manera de generar combustible de hidrógeno usando energía solar y agua de mar en la bahía de San Francisco.

25/03/2019
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En un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, California, han demostrado una nueva forma de separar el hidrógeno y el oxígeno del agua de mar a través de la electricidad. Los métodos de separación de agua que existen en la actualidad dependen del agua purificada, un recurso muy caro de producir. El agua de mar es la fuente más abundante de la Tierra, por lo que su aprovechamiento para obtener energía química se presenta como una alternativa a los combustibles fósiles.

Uno de los posibles usos de este hallazgo se encuentra en los motores de los coches impulsados por hidrógeno, dado que se basan en su combustión, con oxígeno como carburante, produciendo electricidad y almacenándose en baterías. Estos vehículos generan un residuo de vapor de agua que no produce contaminación, ni es perjudicial para la salud ni para el medio ambiente. Hasta el momento, conseguir que estos automóviles funcionasen a una cierta escala global, se presentaba muy complicado dado que todas las técnicas para fabricar hidrógeno resultaban caras o contaminantes. El nuevo hallazgo podría dar un giro radical a esta situación.

En un comunicado que ha acompañado el estudio, sus autores, Hongjie Dai, J.G. Jackson, C.J.Wood y Michael Kenney, han destacado que “para poder alimentar a las ciudades y a los coches se necesita tanto hidrógeno que es imposible utilizar agua purificada”. Aunque su modelo se ha concentrado en California, el prototipo presentado permite producir hidrógeno de forma barata y es posible crear modelos escalados y producir este combustible de manera global, dejando a los fabricantes que, a partir de su prototipo, puedan fabricarlo en masa.

El hidrógeno es una opción muy atractiva y positiva dado que no emite dióxido de carbono, rebajando, en caso de uso global, su emisión, algo que podría mitigar de forma considerable los efectos del cambio climático y el calentamiento global consecuencia de este.

El método usado se basa en la llamada electrolisis, una reacción química mediante la cual el agua se parte cuando dos electrodos, previamente conectados a una fuente de energía, se sumergen en el agua. Anteriormente, para conseguirlo, se usaba agua purificada dado que evitaba que se dañasen los electrodos. Con el agua marina, hasta el momento, no se había logrado dado que la sal corroía el electrodo y la duración del sistema quedaba mermado. Sin embargo, los investigadores encontraron la manera de cubrir el cátodo con capas de energía negativas que evitan la adhesión del cloruro sódico, la sal marina que se ralentizase la corrosión. Un recubrimiento que permitía alargar hasta diez veces la intensidad de la corriente eléctrica, algo crucial para el aceleramiento de la producción de hidrógeno y la eficacia del proceso.

Un descubrimiento de gran relevancia dado que aumentará la disponibilidad de hidrógeno producido a través de energía solar y eólica, abaratando los costes de producción anteriores y abriendo la puerta hacia soluciones de mitigación de las emisiones de dióxido de carbono.

Aquí puedes ver el vídeo de cómo es el proceso.

 

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