×

Sede central. Paseo de la Castellana, 259C.
28046 Madrid
T. 913 075 725
fundacionaquae@fundacionaquae.org

Oficina en Madrid. Santa Leonor, 39.
28037 Madrid
T. 913 621 024
fundacionaquae@fundacionaquae.org


Aquablog

Los escarabajos peloteros del reciclaje chino

A pesar de que en China no existe concienciación ciudadana sobre la necesidad de reciclar, el aliciente económico que supone lleva a cientos de miles de personas sin recursos a llevarlo a cabo.

No he acabado todavía mi refresco de té verde cuando una anciana de enmarañado pelo canoso ya extiende su mano en dirección a la botella de plástico que lo contiene. Apuro el último trago y se la doy. Con un gesto decidido, la tira al suelo y la pisa con las zapatillas de andar por casa que calza en el centro de Shanghái. Recoge el cilindro aplastado, y lo mete en una bolsa de tela en la que se adivinan decenas de trozos de plástico. Con una mirada de lince impropia de su edad, no tarda en localizar su próximo objetivo, un joven chino que sorbe las últimas gotas de su botella de agua mineral. A él se acerca encorvada, dando un pequeño rodeo para escrutar el interior de una papelera que queda entre ambos. Y la escena se repite.

La mujer asegura que, por cada dos botellas, una empresa de reciclaje le paga 1 mao (1,2 céntimos de euro). En el caso del papel, el precio asciende a los 2,5 maos (3 céntimos de euro) por cada medio kilo. No parece gran cosa, pero es aliciente suficiente para que, en todas las ciudades del gigante asiático, haya un nutrido grupo de personas, sobre todo de la Tercera Edad, que sobrevive gracias al vacío existente en el creciente sector del reciclaje. Porque, a pesar de que su país necesita materiales como agua de mayo, los ciudadanos chinos no reciclan. Eso de tener diferentes cubos de basura en casa y buscar contenedores por sus colores no se lleva. Todos los desperdicios van al mismo sitio.

De hecho, las papeleras que disponen de dos recipientes -uno etiquetado como ‘reciclable’ y el otro como ‘no reciclable’- han demostrado el poco éxito cosechado por los vanos intentos gubernamentales de concienciar a la población. “A pesar de que los chinos estamos cada vez más preocupados por la necesidad de proteger a la naturaleza, sobre todo porque la contaminación comienza a hacer estragos en nuestra salud, todavía son muy pocos los que piensan en el reciclado como una forma de preservar los recursos existentes”, explica Zhang Weirong, activista de la ONG ecologista Xihan Action. “Simplemente, no se les pasa por la cabeza”.

No obstante, la peculiar recolecta que llevan a cabo cientos de miles de personas en el país más poblado del mundo, y que se refleja en triciclos motorizados que recorren las calles transportando masas de desechos que parecen desafiar las leyes de la física y de la lógica, sustituye al sistema de reciclado regulado por ley que impera en Europa, y resulta de gran ayuda para el sufrido Medio Ambiente chino. De hecho, aunque no existen cifras oficiales al respecto, diferentes estimaciones apuntan a que casi el 40% de los materiales que se reutilizan en China es recogido y seleccionado por gente a la que se conoce como ‘los escarabajos peloteros’ del reciclaje.

 

Sobre el autor

Zigor Aldama
Corresponsal en Extremo Oriente con base en Shanghái. Publica numerosos artículos y reportajes en El País, grupo Vocento y diferentes medios como Ballena Blanca.