Microrrelatos

1943

El apartamento era una pocilga. El año nuevo no había obrado ningún milagro neoyorquino. Aterido, los últimos pensamientos de Nikola fueron a parar a Guglielmo, a ese Nobel que no le pertenecía, a todos los libros de Historia en los que no aparecería su nombre…

Cinco meses más tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos anunció su resolución. “Finalmente hemos hecho justicia”, pensó Harlan mientras ordenaba sus papeles. Después, los nueve jueces tomaron café, volvieron a casa y nadie volvió a hablar de aquello.