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Reptiles: supervivientes de un mundo perdido

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Reptiles, supervivientes de un mundo perdido

Veloces como peces y más letales que una cobra

Aunque en su día esta clase de animales dominó los océanos del planeta, hoy existen muy pocas especies que se hayan adaptado plenamente a la vida acuática.

Cuando los saurios dominaban los océanos

Nacer en tierra firme, vivir en mar abierto

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Si bien la existencia de reptiles adaptados a la vida acuática es en nuestros días testimonial, hubo un tiempo en que este tipo de animales fueron los reyes absolutos de los océanos. Hace unos 250 millones de años, en los inicios del Mesozoico, los reptiles que sobrevivieron a la extinción masiva del Pérmico-Triásico comenzaron a diversificarse y expandirse por los ecosistemas que habían quedaron vacíos, entre estos, la mayor parte de espacios marinos. Así, mientras los dinosaurios se hacían los dueños de tierra firme, plesiosaurios, ictiosaurios, pliosaurios y mosasaurios se convirtieron en los grandes dominadores del medio marino.

 

Según estudios realizados al respecto, los cambios morfológicos que sufrieron las familias de reptiles que se adaptaron al medio acuático pudieron ser más rápidos de lo que tradicionalmente se había pensado, incluyendo la capacidad de reproducirse y dar a luz en el agua –algo que no se da entre los reptiles acuáticos actuales–. Sin embargo, la extinción masiva al final de Cretácico, solo  30 millones de años después de la primera, acabó con la mayor parte de estos animales. Entre los pocos supervivientes de la extinción figuran las tortugas marinas, de las que hoy quedan siete especies distintas, divididas en dos familias.

 

La mayor parte de reptiles modernos que se han adaptado a vivir en el agua lo hacen en ríos y lagos, por lo que en muchos casos no han necesitado grandes cambios físicos o metabólicos–en esta categoría estarían la mayor parte de cocodrilos, numerosas especies de tortugas y galápagos y algunas de serpientes y lagartos–. Los que viven en alta mar son un caso distinto puesto que, a diferencia de los animales lacustres y ribereños, han sufrido una evolución mucho más profunda: han adaptado sus extremidades para mejorar su capacidad nadadora, su sistema respiratorio para alargar las apneas y su comportamiento para regular su temperatura corporal –no hay que olvidar que todos los reptiles son animales de sangre fría–.

 

Además de las tortugas, hoy también pueden considerarse como marinas 62 especies de serpientes, el cocodrilo poroso o de agua salada –si bien su presencia en alta mar no es tan común como en el resto de casos– y un tipo de iguana endémica de las islas Galápagos, de la que, en realidad, solo saben nadar los machos.

 

LA RESPIRACIÓN DE LOS REPTILES MARINOS

Aunque la mayor parte de reptiles marinos salen a respirar a la superficie como los mamíferos –ambos tienen pulmones–, al no poder acumular tanto oxígeno en el cuerpo como aquellos, han tenido que desarrollar mecanismos propios para alargar al máximo las inmersiones. Algunas serpientes marinas, por ejemplo, tienen los pulmones extraordinariamente largos para almacenar oxígeno –prácticamente ocupan todo su cuerpo–, mientras que otras utilizan la vía anaeróbica para generar energía –reduciendo así la cantidad de oxígeno que necesitan–. También hay reptiles marinos que han desarrollado métodos para captar pequeñas cantidades de oxígeno directamente del agua. Este es el caso de algunas especies de ofidios, que transpiran a través de la piel, y de tortugas marinas que, además de por vía cutánea,  obtienen oxígeno por la garganta, la lengua e incluso a través del ano o cloaca.

 

Veloces como peces y más letales que una cobra

SERPIENTES MARINAS

Las serpientes marinas están emparentadas con las cobras, las mambas y las serpientes de coral, siendo en la mayor parte de casos extremadamente venenosas. Viven en las aguas cálidas de la región Indo-Pacífica, muchas veces cerca de los arrecifes de coral. Algunas llevan una vida semiacuática mientras que otras están tan adaptadas a la vida marina que prácticamente no salen del agua y son incapaces de moverse por el medio terrestre. Entre las adaptaciones que han sufrido estos ofidios destaca la transformación de la cola, que ha adoptado forma de pala para que puedan nadar y maniobrar con soltura bajo el agua, y la desaparición de las escamas ventrales, que son las que usan las serpientes terrestres para arrastrarse.

Las serpientes del género Laticauda o kraits marinas son las que conservan más características de sus antepasados terrestres. Paul Cowell © Shutterstock.

NADADORES ANCESTRALES

Cuando los saurios dominaban los océanos

TORTUGAS DE MAR

Nacer en tierra firme, vivir en mar abierto

A diferencia de sus "primas" terrestres, las de mar, como esta tortuga verde, no pueden esconder el cuello dentro del caparazón. A. Izzotti © Shutterstock.

Las siete especies existentes de tortugas marinas forman parte de la superfamilia de los Quelonioideos, cuya línea evolutiva se separó de la del resto de tortugas hace más de 100 millones de años. Aunque tienen preferencia por las aguas tropicales, viven repartidas por las costas de todo el mundo, y muchas veces se aventuran a mar abierto en busca de alimento. Se aparean en el mar, pero luego las hembras migran a la playa donde nacieron para depositar sus huevos en el mismo lugar. Éste es uno de los pocos momentos en que salen fuera del agua. Como otros reptiles marinos y los pingüinos, tienen glándulas para eliminar la sal sobrante en su cuerpo. Además, si su nivel de actividad es bajo, son capaces de permanecer bajo la superficie durante horas. No obstante, casi nunca se zambullen durante más de 10 minutos.