Sed de agua

Tras meses de sequía los últimos habitantes vivos presentían
su final. El agente zeta fue el único que perdió los nervios. Su tesis causaba
horror. Si el ochenta por ciento del cuerpo humano estaba formado por agua, no
tenía más remedio que exprimir a todos los demás para saciar la sed.
Inventó  “hache dos o”  artificial pero el experimento se  evaporó en segundos pues solo Dios tenía poder
para crear algo tan transparente. Procedió con las ejecuciones, la tentación de
beber le pudo.

 

La espera

El científico se sentó a esperar. No sabía muy bien por cuanto tiempo. Acababan de
informarle que estaba todo inventado y no quedaba nada más por descubrir. Pensó
que entonces su vida ya carecía de sentido. Durante los primeros instantes no sucedió
nada. El espejo le devolvió arrugas, notó dolor en los huesos largos y no pudo
por menos que preguntarse por los orígenes de tales cambios. Su mente se volvió
a activar. Descubriría lo que todavía no se había inventado, para eso era científico.

 

El hidrometeoro

Después de tanto tiempo de investigación, por fin había logrado mi objetivo. De un color tan característico, aquí flotando en
mi mano. Aún de dimensiones pequeñas pero había logrado inventar un hidrometeoro manejable por el ser humano. Con el cual podría llevar a cualquier parte del mundo, el agua. Este bien tan necesitado por todos y que después de tantos años de sequía, tanto necesitábamos. Nunca más moriría nadie por falta de agua.

¿Os imagináis un mundo tan verde como nunca habíais soñado?

¿Campo o ciudad?

Lo he visto madurar desde la cocina, mientras preparaba el almuerzo.
Allí estaba él, reluciente y verde, engordando a ojos vista. Y hoy ya tiene ese
color rojo intenso que recuerdo del pueblo y ese olor agreste que me trae a la
memoria a mis abuelos. Lo acaricio lentamente, con agrado, mientras veo a lo
lejos las montañas azules de la sierra madrileña. Es mi primer tomate,
cultivado en un viejo arcón de madera en el balcón de mi casa. Con él nos
comeremos a toda una estirpe.

El tractor

El viejo centenario aún vivía con su viejo y desactualizado asistente. No
permitiría que se lo ajustaran de acuerdo con sus necesidades, porque perdería su esencia
de acompañante fiel. Además, era su entretención de ver como su destartalado
robot erraba tratando de corregir las órdenes que se le daban. Es el viejo
quien se levanta de su mecedora para prestarle una ayuda.

La extraña pareja

Se fundieron en un abrazo, mientras sentían cómo se evaporaban sus últimos alientos. Trataron de condensar
ese momento, pretendiendo solidificar su relación. Y tras un sublime movimiento, invirtieron sus posiciones, iniciando un nuevo ciclo. La
temperatura pasaba de la pasión más absoluta, a la frialdad extrema, en tanto que el agua iba cambiando de traje en cada uno de sus estados.

Another Brick in the Wall

No podía creerlo. La sorpresa le hizo dar tal brinco que la probeta cayó desquebrajándose.

Si estaba en lo cierto no solo la ciencia, sino el mundo entero, cambiarían para siempre.

—¡Profe!

—Romualdo, fuera de clase.

—¡Pero es importante!

—No has levantado la mano. Fuera he dicho.

Siempre había sabido que la profe le tenía manía.

Al dirigirse resignado hacia la puerta el líquido vertido por la probeta quedó adherido a la suela de su
zapato.

Y a cada paso que daba, crecía una flor.

Feliz Matrimonio

–Prometo facilitarte las cosas y darte suficiente tiempo para que lo inviertas en las cosas más importantes de la vida –aseguró la señorita Technology.
–Yo prometo hacer uso correcto de ti, amar a mi familia y cuidar la Tierra –se comprometió el hombre.
Cumplieron, y fueron felices hasta la muerte.

Agentes espaciales

Dos extraterrestres se perdieron en el espacio tras un viaje intergaláctico. Al caer en la Tierra
descubrieron lo inteligente que es el Hombre.

—¡Cómo que los humanos vienen a invadirnos!

—¡Sí, señor! Caímos allí por casualidad y descubrimos sus planes..

—La invasión está prevista dentro de pocos años.

—¡Decidme cuál es su punto débil!

—Nos sobreestiman en sus películas de ciencia ficción aunque poseen todas las ciencias del universo.

—Creen que los marcianos somos más inteligentes que ellos.

Final de carrera

El dorsal 60 se ha desfondado. Los dorsales 20 y 23 le dan caza. Tras toda la carrera a la espera, táctica muy inteligente, pasan a la
cabeza. Quedan dos repechos. El dorsal 23 toma la delantera, pero un azaroso tropezón le hace perder su ventaja. Su corpulencia le ha
jugado una mala pasada. Gana Sapiens (20); Neandertal, segundo (23). El bronce es para Heidelbergensis (60).

Esto ha sido todo desde el Cross de la evolución. En la próxima edición, un nuevo participante: Cíborg.

La última gota de agua

Cuando el agua se escaseó en la tierra, los hombres conservaron la última gota en un recipiente apto y la
pusieron en un museo donde las postreras generaciones la verían por cientos de
años. Lo que no intuyeron fue que no habría generaciones que la verían, la
humanidad gradualmente fue desapareciendo, porque el agua sintética que habían
creado al comienzo fue el invento más maravilloso, pero después fue el más letal.
El agua natural nunca podrá ser remplazada.

Memento homo

La Historia no es una ciencia, exclamó el académico Neufruliet: “mi abuela contaba historias, mi jardinero cuenta historias. Mi
perro ladra historias de sus huesos remordidos.”

Está bien, dijo su discípulo Abielón: Por eso nuestra memoria tiene la inconsistencia de los sentimientos extraviados. ¿Sabe usted,
maestro, cómo es que llora mi oxígeno, mi carbono?

No lo sé, hijo. Pero busca la verdad por el camino de la química. Sólo así podremos seguir creyendo todas las mentiras humanas.

No eres tú, soy yo

La creó cuando se dio cuenta de que ligar con la aplicación para el móvil no se le daba bien.

Tenían una relación perfecta hasta que le colocó el cerebro positrónico. Entonces ella le miró fijamente a
los ojos y, después de escupirle, se suicidó arrancándose los circuitos.

Mientras se limpiaba la saliva robótica de la cara se dio cuenta de que, claramente, el problema que
tenía con las mujeres era solo suyo.

Error

El aprendiz, sin darse cuenta, puso al revés una de las piezas del reloj que le había entregado su maestro para que
arreglara.   Creyendo que todas las piezas estaban en su sitio, le dio cuerda y lo puso en marcha.

Cuando se dio cuenta de que la pieza estaba al revés, ya era demasiado joven para solucionarlo.

El trozo de pastel

Colgó el teléfono con rabia.
Aquel impertinente empresario le había ofendido. Ofreciéndole dinero a cambio
de silenciar su invento. Un motor capaz de funcionar con agua del mar, aplicable
a cualquier vehículo y que no generaba emisiones nocivas. Esos peces gordos no soportaban
perder un trozo del pastel. Aunque en este caso, era bastante generoso.

El timbre de la puerta sonó. La abrió automáticamente, el agravio seguía ocupando
su mente. Un hombre le ajustició allí mismo, sin mediar palabra.

La enciclopedia

Fue la última enciclopedia que recogió el término humano, aunque ya entonces en desuso, como ser mitológico creador del fuego y de los símbolos, la que le sirvió al Programador para enseñar el viejo lenguaje a los nuevos seres del tiempo.

La amenaza del amor

_Buen día amo

_Buen día casa

_El baño electroquímico está listo, ¿cargará su chip?

_No, ahórrate lo del chip

_ ¿y eso amo?

_Ayer viví algo único con Ana

_¿¡En serio amo!? Lo curioso es que aun tiene ATP en el chip
jajaja

_Deja la tontería casa

_Jaja no te enojes, cuéntame

_Fue raro, ayer en la cita con Ana usé el nuevo casco TROPOTRIDIMENSIONAL HD5, y al verla, uff, su efigie radiante provocó una energía súbita en mi, tanto, que…… ¿Casa, apagaste la luz? ¡Casa! ¡Noooo, Casaaaaaaa!

Perseverancia del científico

Me dije que no lo conseguiría, que una vida no da para lo que me había propuesto.

-Cuestiona lo evidente y retoma lo descartado. Lo que hoy yerres, será tiempo perdido.

El esfuerzo de una vida me dio un minuto contigo y vuelvo testigo de tu experiencia. Yo no sobreviviré, tu puede que sí.- dije desvaneciéndome.

Hoy, tras una vida de sacrificio, viajo en mi máquina atrás en el tiempo a cumplir mi parte. Es mi aportación a este siniestro bucle. Y me pregunto: ¿cuántas veces viviré este instante?

La visita

Una noche vino a visitarme mi madre. Había
fallecido una semana antes. Yo estaba dormida cuando me despertó su presencia.
Me incorporé y senté en el borde de la cama y ella también lo hizo a mi lado cogiéndome
la mano. No hicieron falta palabras. Un fuerte escalofrío recorrió todo mi
cuerpo y, entonces, se produjo la transmisión: mi energía a cambio de su amor.

La máquina del tiempo

Observé un niño que arrastraba una enorme
caja de cartón hacia la sombra de un árbol.

—¿Qué haces, ¿necesitas ayuda?

—Solo construyo una máquina para viajar
en el tiempo.

—¿Y funciona? — le dije burlándome de su
candidez, mientras le ayudaba a instalarla

—Entra y lo verás

¡Qué máquina maravillosa!  El tiempo se fue volando.   Cuando
salí de ella, habían pasado varias horas.
Yo hubiera creído que solo habían sido unos pocos minutos.

Blues de la paradoja de Teseo

El día que una ola del océano salte hasta el cielo y se convierta en nube y vuele hasta
deslizarse sobre la cima de los montes y allí el frío la congele y sea una
nieve que caiga mansamente sobre las cumbres y el sol rutilante la derrita y
sea en los valles el río de Heráclito y esa corriente vivaracha de agua dulce
llegue al mar y se confunda con las infinitas olas del océano. Ese día, como
todos los días que en la historia han sido, estará empezando una vez más lo que
siempre se termina.

La cama para compartir sueños (el último invento de la ciencia)

Un niño camina por el desierto, subiendo y bajando un sinfín de dunas. Exhausto, a
punto de morir de sed, llega a un oasis con palmeras y agua cristalina. Se
refresca y se tumba a descansar.

Poco después aparece por allí su madre, muy enfadada. Le reprende por soltarse de su
mano y perderse, porque –aunque sea un sueño– ella se ha vuelto loca buscándolo
de país en país.

Pasan el resto del sueño bañándose, comiendo cocos, montando en camello. Hasta que suena
el despertador y se levantan de la cama.

Ventanas

Al otro lado de las ventanas están ellos. Los millones y millones de
personas que cada día se asoman al ventanal que les ofrezco, para que asistan,
fascinados, a la contemplación del mundo. De este lado, sólo una cadena
infinita de unos y ceros que configuran una fórmula mágica. Esa que cada día
multiplica la cuenta de ingresos de mi padre. Este año ha vuelto a ser, una vez
más, el primero de la lista Forbes.

Punto de no retorno

Vuelve a pedirme que le empuje el DeLorean con la máquina del tren hasta el barranco. Es la tercera
vez que me lo pide y ya estoy harto. No habrá una cuarta… No puede ser que
Marty regrese a 1885 cada vez que tiene problemas con su novia… No. Que yo vivo
muy bien en el siglo XIX y aquí tengo familia y un prestigio de genio loco y
despistado. No voy a arriesgar eso con estos jueguecitos… Por eso he quitado
esa pieza del DeLorean. Y por eso ahora le empujo, con más carbón que nunca en
la caldera.

Utilizamos cookies para mejorar nuestros servicios. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra política de cookies

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar

Utilizamos cookies para mejorar nuestros servicios. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra política de cookies

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar