Innovación

La comida no se tira

Autor: FAO/Jonathan Bloom

Esta frase, que todos hemos escuchado alguna vez, cobra en nuestros días mayor significado, pues cada vez son más los kilos de comida que se desechan en buen estado. Por suerte, hay proyectos e inciativas que contribuyen para que el desperdicio alimentario disminuya.

Según datos de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el volumen mundial de despilfarro de alimentos se calcula en 1.300 millones de toneladas. Esto significa que hasta un tercio de los alimentos se estropea o se desperdicia antes de ser consumido por las personas.

Este volumen de alimentos desperdiciados, con el que se podría alimentar a 3.000 millones de personas, tiene importantes consecuencias medioambientales. La huella de carbono del despilfarro de alimentos se estima en 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera por año.

En cuanto a la pérdida de agua, el volumen total de agua que se utiliza cada año para producir los alimentos que se pierden o desperdician se ha calculado en 250 kilómetros cúbicos, el equivalente al caudal anual del río Volga en Rusia, o tres veces el volumen del lago de Ginebra.

Del mismo modo, 1.400 millones de hectáreas –el 28 por ciento de la superficie agrícola del mundo- se usan anualmente para producir alimentos que se pierden o desperdician.

Según el último informe del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, fechado en enero de 2016, en España se tiran, al año, 7,7 millones de toneladas de alimentos.

Los hogares tiran 1,36 millones de kilos al año, lo que supone 25,5 millones de kilos a la semana. Sólo 2 de cada 10 hogares en España utilizan toda la comida que compran.

Para luchar contra el desperdicio de alimentos, diversas organizaciones han puesto en marcha iniciativas que persiguen reducir los inadmisibles datos que ofrece la FAO. Presentamos en este reportaje, algunos proyectos innovadores, liderados por emprendedores sociales y personas comprometidas con la sostenibilidad.

Nevera Solidaria: la comida que sobra, a un frigorífico comunitario

Nevera Solidaria es un proyecto de lucha contra el despilfarro de alimentos que nace en Galdakao (Bizkaia) en 2015 tras muchos meses de trabajo por parte de la Asociación Humanitaria de Voluntarios de Galdakao (GBGE). El propósito de Nevera Solidaria es crear una “red de neveras” en las que particulares o empresas puedan depositar los alimentos que no van a consumir y que aún se encuentran en buen estado.

neverasolidarias.org

La primera Nevera Solidaria arrancó un 29 de abril de 2015 en Galdakao, tras la coordinación entre GBGE y el Ayuntamiento de este municipio vasco. Tras un periodo de prueba de un mes, Nevera Solidaria alcanzaba los objetivos inicialmente planteados, salvando de la basura cerca de 200 kilos de alimentos que, de otra manera, hubieran terminado en un vertedero.

En estos momentos son ya 16 las neveras instaladas por todo el territorio estatal funcionando con total normalidad.

No cualquier alimento se puede donar: entre los prohibidos por razones sanitarias están la carne picada, el pescado crudo y el huevo crudo y tampoco se puede dejar comida ya empezada. Las donaciones provienen tanto de personas que tienen una conducta solidaria como de comercios que no quieren tirar a la basura su excedente de alimentos.

Todo lo que se encuentra en las neveras es etiquetado y guardado en envases plástico y se debe conservar hasta un máximo de tres días. Cada nevera es responsabilidad de una asociación que se encarga de recibir las donaciones, verificar que se cumplen los protocolos, y que también se responsabiliza de su mantenimiento y limpieza.

La organización que gestiona estas neveras solidarias calcula que se rescatan alrededor de 2.000 kilos de alimentos cada mes.

Espigoladors: recuperar la fruta y verdura que se descarta

Espigoladors se define a sí misma como “una organización sin ánimo de lucro que lucha contra el despilfarro alimentario a la vez que empodera a personas en riesgo de exclusión social de una manera transformadora, participativa, inclusiva y sostenible”.

Para llevar a cabo su objetivo recupera la fruta y verdura que se descarta, ya sea por un descenso de ventas, por razones estéticas, por excedentes de producción o porque la fruta está madura y el consumidor ya no la compra.

Empresas, organizaciones y productores comprometidos que colaboran con Epigoladors también consideran que las mermas alimentarias son un recurso, no un residuo, contribuyendo a reducir el despilfarro alimentario aplicando una solución coherente con el medio ambiente y el entorno social.

El 95% de los alimentos que recoge Espigoladors es donado a entidades sociales, facilitando así el acceso a alimentos frescos, sanos y nutritivos a personas que habitualmente no pueden acceder a ellos.

El cinco por ciento de los alimentos recuperados que la organización no dona es transformado en conservas naturales y artesanales que se comercializan bajo la marca “Es Im-perfect”. Tanto en el proceso de recolección de la fruta y verdura, como en la elaboración de los productos procesados, la entidad cuenta con personas en riesgo de exclusión social, cumpliendo de esta manera una doble misión social y ambiental con su proyecto.

Fruta freia: una cooperativa portuguesa que hace bello lo feo

Fruta Feia es una cooperativa portuguesa que evita que frutas y verduras acaben en los vertederos por no cumplir los estándares estéticos del mercado. Grandes cantidades de estos alimentos son desperdiciados al no tener la forma, color o tamaño que impone la industria alimentaria, a pesar de ser perfectamente sanos y sabrosos.

Este proyecto tiene un doble objetivo, por un lado, reducir el desperdicio de alimentos y, por otro, concienciar sobre que, aunque algunas frutas y verduras no sean estéticamente perfectas, sí pueden ser comercializadas y consumidas.

Para esta cooperativa, los motivos del desperdicio alimentario son varios y ocurren a lo largo de toda la cadena agroalimentaria. Los modelos de producción intensivos, las condiciones inadecuadas de almacenamiento y transporte, la adopción de plazos de validez excesivos y las promociones que animan a los consumidores a comprar en exceso, son algunas de las causas que contribuyen al enorme desperdicio actual.

Otro problema es la preferencia de los canales habituales de distribución por frutas y legumbres “perfectas” en términos de formato, color y calibre que acaba por restringir el consumo a los alimentos que respetan determinadas normas estéticas. Esta exigencia provoca un desperdicio de cerca del 30 por ciento de lo que es producido por los agricultores.

La cooperativa Fruta Feia surge de la necesidad de invertir tales tendencias de normalización de frutas y verduras que nada tienen que ver con cuestiones de seguridad y de calidad alimentaria. Este proyecto ha creado un mercado alternativo para la fruta y hortalizas “feas” que pueda cambiar patrones de consumo.

La primera delegación de la cooperativa Fruta Feia arrancó en noviembre de 2013 en el barrio del Intendente en Lisboa, a la que siguieron una segunda delegación en Lisboa en abril de 2014 y una tercera en la Pared en abril de 2015. En mayo de 2016, Fruta Feia ha viajado hasta el norte del país, donde realiza entregas actualmente en Gaia, Porto y Matosinhos. En julio de 2017 se inauguró la 5ª en la región de Lisboa, esta vez en el barrio de Telheiras.

Love Your Waste: quiero tus residuos porque son energía

La empresa francesa Love Your Waste realiza un servicio de recogida y reciclaje de los residuos orgánicos de restaurantes y comedores públicos en Francia, en los que comen cada día casi 8 millones de franceses.

Love Your Waste proporciona una solución llave en mano para minimizar el desperdicio de alimentos y convertir los residuos biológicos en nuevos recursos, convirtiendo lo que se recoge en energía renovable (biogás) por metanización.

Según la FAO, sólo un bajo porcentaje de los alimentos desperdiciados es compostado: una gran parte termina en los vertederos, y representa un porcentaje elevado de los residuos sólidos urbanos. Las emisiones de metano de los vertederos representan una de las mayores fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero del sector de los residuos.

Cada tonelada de residuos orgánicos recogidos por esta empresa se puede convertir en 100 metros cúbicos de biogás o una tonelada de fertilizante agrícola natural.

Aplicaciones para no desperdiciar comida

A través de nuestros smartphones también es posible contribuir a reducir el desperdicio de alimentos. Existen diversas apps que nos ayudan a tener un mejor control de nuestra lista de la compra y otras que facilitan la posibilidad de que lo que pensábamos tirar a la basura sea aprovechado:

Yo no desperdicio: esta app es una herramienta colaborativa para compartir alimentos. Podemos anunciar lo que nos sobra o ver los productos de otros usuarios que viven cerca para quedar luego con ellos, a través del chat de la aplicación, y así poder aprovecharlos.

Nice to eat you: esta aplicación ayuda a no desperdiciar comida poniendo en contacto a consumidores y a comercios a través de la publicación de ofertas de sus excedentes alimenticios.

Zero Mermas: dirigida a chefs profesionales para una correcta gestión y seguimiento de los desperdicios alimentarios, destinada a ayudar a los restaurantes a reducir el desperdicio de alimentos- y por tanto ahorrar dinero- a la vez que se reduce el impacto medioambiental.

Expire: se trata de una aplicación móvil de fácil manejo, que se compone de dos listas. Una lista de la compra, donde debemos apuntar los alimentos que necesitemos comprar, y una vez que ya los tengamos en el carrito de la compra debemos arrastrarlos a una segunda lista, dónde registraremos su fecha de caducidad. Expire nos avisará cuando los productos estén a punto de caducar.

FoodLoop: una app impulsada por la Unión Europea para dispositivos móviles que permite al usuario saber si los productos que desea comprar se encuentran rebajados de precio al hallarse próxima su fecha de caducidad, con idea de reducir el desecho de alimentos. FoodLoop ofrece al usuario la posibilidad de crear listas con sus productos habituales de la compra y, a través de un servicio de notificaciones inmediatas, podrán recibir ofertas recién aplicadas en esos productos en su tienda favorita, en cadenas de supermercados o en la zona en la que se encuentra.

Ni las migas: una aplicación móvil que, basada en la geolocalización, pone en contacto a clientes con establecimientos que tienen comida en perfecto estado que no ha encontrado consumidor final. Mediante el móvil, los usuarios reservan los productos a un precio menor que después recogen en los locales a la hora indicada, ahorrando y ayudando a reducir el excedente.