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Reconstruyendo los fondos marinos

12/12/2016 - Firmas - Sergio Rossi

Hace más de diez años participé en un proyecto (fallido) en el que la visión del propietario de la empresa era replantar Posidonia oceánica (la planta submarina Mediterránea por excelencia) en los fondos mediterráneos mediante robots dirigidos por personas desde plataformas terrestres.

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El proyecto Anaphysis (así se llamaba) iba a ayudar a repoblar los fondos dañados donde esta planta antes había poblado extensas pradera.  La idea no era nada mala. ¿Qué falló? En parte, la incompetencia de la empresa, sin duda, pero también el no tener la tecnología adecuada y, sobre todo, el interés por parte de la propia sociedad.

Ha pasado mucho tiempo, el suficiente para que hayamos avanzado un poco ¿tenemos las herramientas? Hace poco estuve en contacto con el profesor Tetsu Sato, del Research Institute for Humanity and Nature de Japón. Este profesional se dedica a hacer, desde hace unos 25 años, un seguimiento de una comunidad de pescadores y amantes del mar de Okinawa. Allí hay una cooperativa que ha conseguido promover la protección y restauración de los arrecifes tropicales de una parte de la isla. La cooperativa lo que hace son dos cosas. En primer lugar, favorecen todas aquellas iniciativas que puedan mejorar el estado de salud de ese arrecife. Por ejemplo, se dedican a sacar estrellas de mar invasoras que de otra manera se comen los pólipos del coral, o vigilan las descargas del sedimento de ríos y rieras para que ese arrecife no se ahogue. Los científicos como el Dr. Sato se ocupan de orientar esos esfuerzos, indicando cuales son las amenazas al arrecife, cómo pueden intentar evitarse y de qué forma han de regularse determinadas actividades como la propia pesca, el turismo, la expansión urbanística, etc. Es un diálogo de tú a tú entre científicos y pescadores, siempre escuchando al otro.

Pero quizás lo más interesante sea la creación de plantaciones de coral activas en ese proyecto. Este segundo componente requiere también de la acción de los técnicos y científicos, pero ha sido la propia cooperativa que lo ha pedido. Ellos lo financian, con una parte del beneficio de la venta de algas y un programa de donaciones muy activo. Para realizarlo se utiliza mucho voluntariado que es coordinado por la propia cooperativa y los científicos. ¿Por qué lo restauran? Simplemente porque han comprendido que de la salud del arrecife y del estado del coral Acropora y otras especies depende la supervivencia del stock de pesca. Lo más interesante para mi es que lo han hecho ellos mismos, han creado los mecanismos y han llamado a los expertos. Prescindiendo de la administración, de los políticos y de las subvenciones. No podían esperar, y lo sabían. Entendieron la relación entre el propio arrecife, la biodiversidad, y la cantidad de peces que podrían pescar.

Restaurar el arrecife es algo que cada vez parece está empezando a tener más eco tras el profundo deterioro de nuestros fondos.

No es trivial, pero tenemos muchos elementos para tomárnoslo en serio. ¿Por qué no lo hemos hecho antes? Es un hecho que ignoramos el mar, y lo que no vemos no nos interesa. O no nos interesaba. La silvicultura lleva cientos de años funcionando, porque vemos fácilmente el resultado final (y hoy en día el resultado muchas veces va más allá del aprovechamiento de la madera). Actualmente empieza a inquietar el estado de los fondos marinos, porque los empezamos a ver a través de vídeos y fotos de aparatos remotos o autónomos (como submarinos) que recolectan información gráfica. Lo que vemos no nos gusta, es devastador. En esencia, estamos destruyendo el fondo del mar a mayor velocidad que la superficie terrestre, que ya deterioramos de forma muy acelerada.

Más de una empresa se ha tomado en serio este tipo de aproximación, la restauración de los fondos. Me llama la atención una aproximación en particular, la de Underwater Gardens International, en la que se quiere hacer un proyecto integrado donde se va mucho más allá de la restauración propiamente dicha. Se busca implicar a las personas en un proyecto de educación, sensibilización y complicidad para conseguir restaurar zonas muy amplias de fondos marinos potencialmente dañados. En ningún caso se trata de sumergir cuatro estructuras de cemento y olvidarlas para que se regenere la biomasa de peces (tirar cuatro bloques tiene resultados cuestionables), sino de hacer un proyecto paso a paso de regeneración costera en la que el estudio de los ecosistemas en sus formas y funcionalidad sean primordiales para el éxito. Al mismo tiempo, se busca también esa complicidad con el ciudadano, sea el local como aquel que venga de fuera, para completar el proyecto y seguirlo con éxito.

Buscar nuevas maneras de restaurar nuestros fondos es sin duda un reto inmediato que debemos afrontar. Y digo yo, si un colectivo de pescadores japoneses se dio cuenta hace más de dos décadas de que manteniendo saludable el arrecife y haciendo trasplantes sus capturas se mantenían o aumentaban, ¿por qué no se puede hacer a escala mucho más amplia en distintas partes del mundo?

 
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Sobre el autor

Científico, publica libros para niños, ecothrillers, ensayos críticos y numerosos artículos científicos en revistas especializadas y de divulgación en diarios y revistas como El País, Público, Quercus, Muy Interesante y Jot Down.

 

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